Los investigadores Germán Rivas, del Centro Superior de Investigaciones Biológicas 'Margarita Salas' (CSIB-CSIC), y Rafael Giraldo, del Centro Nacional de Biotecnología, han subrayado los avances en el campo de la biología sintética para crear células artificiales, un ámbito en el que, según han dicho, las perspectivas son "enormes" y las aplicaciones "prácticamente ilimitadas".

La medicina, el desarrollo de biocombustibles o la lucha contra el cambio climático son algunos de los ámbitos a los que puede contribuir esta joven disciplina, que tiene solo 20 años.

 

Biología sintética

 

Así lo han asegurado ambos en una rueda de prensa en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en Santander, en el marco de su participación en la VIII edición de la Escuela de Biología Sintética Integrativa 'Frontiers in Synthetic Biology', que se celebra esta semana. Junto a ellos, ha estado también el investigador en el Instituto de Biomedicina y Biotecnología (IBBTEC) Raúl Fernández.

Rivas, que es secretario de esta VIII edición de la Escuela, ha explicado que están "empezando a entender cómo se ensambla una célula", algo que, según ha señalado, es "importante para conocer el origen de la vida".

Ha explicado que la biología sintética realiza un "enfoque novedoso para entender y ensamblar sistemas biológicos mínimos", esto es con la menor cantidad de información posible, "para que tengan una funcionalidad programada".

El objetivo es, según ha indicado, "diseñar y construir sistemas mínimos que puedan controlar en su función a través de células ya formadas que se reprograman para que hagan algo nuevo".

Con ello, se busca, por un lado, entender cómo funciona una célula y cuál es el origen de la vida y, por otro, proporcionar las herramientas nuevas para buscar soluciones a problemas medioambientales y de salud que precisan de solución.

 

Perspectivas y aplicaciones

 

Por su parte, Giraldo, director del curso, ha explicado que las perspectivas en este ámbito son "enormes". "La realidad ahora está en camino", ha dicho en alusión al presente y futuro de esta especialidad, en el que las aplicaciones son "prácticamente ilimitadas".

Este experto en biotecnología microbiana ha asegurado que "hay auténticas esperanzas de que la aplicación de tipo médico (biomedicina) se pueda realizar con instrumentos radicalmente distintos",

Ha indicado que ahora se utilizan células normales con una "cierta reprogramación", pero, según ha dicho, la idea es "crear entidades similares a las biológicas pero que hagan su labor terapéutica pero sin interferir con la célula normal", para evitar así lo que ha denominado como "efectos colaterales".

Han explicado que uno de los primeros productos que desarrollo la biología sintética en este campo fue la síntesis de la artemisinina, "una molécula base del más eficaz de los antimaláricos que se utilizan en medicina y que era dificilísimo de conseguir a partir de un producto natural.

 

Química orgánica 

 

Rivas ha indicado que, a veces, la química orgánica se encuentra con muchos problemas para producir grandes cantidades de moléculas complejas y por eso ha indicado que si se logra hacer esa reprogramación celular "se pueden obtener lo que necesitas".

También han indicado que otro de los campos en los que la biología sintética puede jugar un papel "muy importante", según han apuntado, es en el desarrollo de biocombustibles, produciendo moléculas orgánicas, acelerando ese proceso en el laboratorio y pudiendo tener materias fotosintéticas que produzcan derivados del petróleo".

En ese sentido, Raúl Fernández, del IBBTEC, ha explicado que dentro del contexto geopolítico mundial que hay en la actualidad es algo que se está analizando.

Y es que, según ha dicho, "está claro que no va a haber una fuente de energía alternativa y única al petróleo y sus derivaciones", con lo que entiende que va a ser necesario "desarrollar una batería de cosas alternativas".

También han indicado que este campo de conocimiento también puede ayudar a la lucha contra el cambio climático puesto que podría permitir crear microorganismos capaces de fijar el CO2 para convertir elementos tóxicos del aire en otros más respetuosos con el medio ambiente.

Además, Giraldo ha apuntado que esto es una "revolución que también terminará llegando a la industria", que, según ha explicado, en algunos casos está ya a experimentar con bacterias que son capaces de generar corrientes eléctricas.

Y a parte de las aplicaciones que puede tener esta rama de conocimiento han subrayado las posibilidades que este campo puede suponer en cuanto a oportunidades laborales para los jóvenes. "Prácticamente todos los que hay encuentran trabajo", ha afirmado Rivas, que ha señalado que algunos salen a trabajar fuera de España y otros se han quedado en el país.

Por su parte, Fernández (IBBTEC) ha aludido también a la importancia de atraer a investigadores de fuera ya que, según ha dicho, "de ello va a depender la competitividad de las empresas y el desarrollo de nuestra tecnología".

Rivas ha señalado que es "importante que la sociedad comprenda que la investigación es fundamental porque al final es la que más rédito va a dar".