El pleno del Parlamento Europeo ha dado este martes en Bruselas su visto bueno a la primera ley europea de bienestar para perros y gatos, una norma destinada a reforzar la protección de las mascotas, mejorar su trazabilidad y frenar el comercio ilegal de ejemplares en la Unión Europea.
Microchip y registro obligatorio
El nuevo marco, que aún necesita el visto bueno formal de los Veintisiete para entrar en vigor y ser trasladado a las legislaciones nacionales, afectará a un mercado europeo con más de 72 millones de perros y 83 millones de gatos, cuyo valor anual asciende a 1.300 millones de euros, según datos de Bruselas.
Una vez aprobada definitivamente, la ley establecerá la obligación de que vendedores, criadores y refugios identifiquen a todos los animales mediante microchip y los inscriban en bases de datos nacionales antes de que sean vendidos o donados. Estas bases estarán interconectadas a escala europea para facilitar el control del tránsito de animales.
Las mismas exigencias se aplicarán a los ejemplares importados. Los perros y gatos procedentes de fuera de la UE deberán llevar microchip y ser registrados en un plazo máximo de cinco días desde su entrada en el espacio europeo.
En los traslados sin fines comerciales, los propietarios de perros y gatos extracomunitarios también deberán registrar a sus animales en un plazo máximo de cinco días en una futura base de datos europea de viajeros de mascotas, prevista dentro de esta nueva legislación.
Límites a la cría
La norma europea regulará la cría de perros y gatos mediante límites a la frecuencia reproductiva y la fijación de una edad mínima y máxima para la reproducción. También quedarán prohibidas prácticas como la endogamia, salvo cuando sea necesaria para preservar razas locales con un acervo genético limitado.
Asimismo, se prohibirá el cruce de una raza con especies silvestres, una práctica que la legislación excluye dentro del nuevo marco de bienestar animal.
La ley vetará también las mutilaciones dolorosas, como el corte de orejas, el corte de cola o la extracción de garras, salvo en aquellos casos en los que exista una prescripción médica que lo justifique.
El texto aprobado incluye además exigencias sobre las condiciones básicas de cuidado. Los animales deberán disponer de agua limpia y fresca, comida suficiente y condiciones adecuadas de alojamiento.
Entre los requisitos de bienestar, se establece que los perros de más de ocho semanas deberán tener acceso diario a un espacio al aire libre o salir a pasear cada día, una medida orientada a garantizar sus necesidades físicas y de comportamiento.
Nuevas obligaciones para operadores
Los vendedores, criadores y refugios dispondrán de un plazo de cuatro años para adaptarse a todas las nuevas exigencias de bienestar cuando la norma entre en vigor. Para los dueños de mascotas que no estén destinadas a la venta, el periodo de cumplimiento será más amplio: 10 años en el caso de los perros y 15 años en el de los gatos.
Los cuidadores deberán contar con una formación adecuada sobre los comportamientos y necesidades de los animales que tienen a su cargo. Además, deberá garantizarse la visita de veterinarios en los establecimientos en los que se encuentren perros y gatos.
La legislación también obliga a que el vendedor o refugio que entregue un animal informe adecuadamente a quien lo acoja sobre las obligaciones de una tenencia responsable.
Los operadores no podrán abandonar gatos ni perros, y tampoco se podrá destinar a la cría a perras y gatas que hayan sufrido anteriormente dos cesáreas.
El marco excluye de la cría a los ejemplares con rasgos extremos cuando exista un alto riesgo de efectos perjudiciales para su bienestar o para el de su descendencia. Con ello, la norma busca evitar la transmisión de características que puedan causar sufrimiento o problemas de salud en futuras generaciones.
Por último, los gatos y perros con malformaciones extremas o mutilaciones quedarán excluidos de competiciones, espectáculos o exhibiciones, de acuerdo con las nuevas reglas aprobadas por la Eurocámara.




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