Un estudio de la Universidad Pompeu Fabra –UPF–, publicado en 2026 en la revista Media & Jornalismo (1), analiza cómo los comentarios de Instagram vinculados a las denominadas instamamis identifican a menudo el ideal de buena madre con la lactancia natural exclusiva, una asociación que puede fomentar la culpa y los juicios hacia las mujeres que no pueden o no quieren dar el pecho por motivos personales, laborales, sociales o económicos.
Lactancia, culpa y sacrificio
La investigación muestra que el discurso predominante sobre la lactancia en Instagram contrasta con la realidad cotidiana de muchas mujeres, condicionada por obligaciones laborales y por circunstancias sociales y económicas que dificultan mantener la lactancia exclusiva durante los primeros meses de vida del bebé.
La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses, mientras que el permiso por nacimiento y cuidado del menor en España se sitúa actualmente en 19 semanas, según recoge el trabajo. Esta diferencia obliga a muchas madres a regresar al empleo antes de completar el periodo recomendado.
Las investigadoras señalan que incluso algunas mujeres partidarias de mantener la lactancia natural deben abandonarla antes de lo que desean por la dificultad de compatibilizarla con el trabajo remunerado, las responsabilidades domésticas y otras obligaciones de su vida cotidiana.
En los comentarios analizados aparecen con frecuencia expresiones de culpa, frustración y sacrificio. Algunas madres relatan que no consiguieron prolongar la lactancia exclusiva después de reincorporarse a su empleo, mientras que otras explican que soportaron dolor físico o un importante desgaste personal para mantenerla durante el mayor tiempo posible.
Esta valoración contribuye a reforzar una visión de la maternidad basada en la entrega, la renuncia y el sacrificio individual
Pese a estas dificultades, parte de las participantes considera que el esfuerzo realizado merece la pena por la gratificación emocional asociada a amamantar. Esta valoración contribuye, según el estudio, a reforzar una visión de la maternidad basada en la entrega, la renuncia y el sacrificio individual.
La investigación advierte de que este tipo de relatos puede consolidar la idea de que una madre debe estar dispuesta a anteponer las necesidades del bebé a su bienestar físico, profesional y emocional, incluso cuando las condiciones materiales no facilitan esa elección.
Las llamadas mommy wars
Los debates generados alrededor de las publicaciones de las 'instamamis' reflejan las tensiones entre una visión tradicional e idealizada de la maternidad y las experiencias reales de numerosas mujeres. Estas disputas simbólicas se conocen como mommy wars o guerras entre madres.
Los espacios de comentarios cumplen una función ambivalente. Por una parte, pueden convertirse en redes de apoyo mutuo, donde las mujeres comparten experiencias, encuentran consejos especializados y expresan dificultades relacionadas con la lactancia, la crianza o el cuidado de sus hijos e hijas.
Por otra, también pueden actuar como espacios de vigilancia y juicio social. En ellos se cuestionan determinadas decisiones maternas y se critica a quienes no se ajustan a los cánones tradicionales asociados a la buena madre, especialmente cuando optan por la lactancia artificial o abandonan antes la lactancia natural.
Algunas mujeres explican que han recibido críticas por parte de familiares o de profesionales sanitarios. Entre los comentarios estudiados aparecen testimonios de madres que aseguran que algún pediatra cuestionó su decisión de dejar la lactancia materna exclusiva o que su entorno familiar censuró el uso del biberón.
El estudio indica que estos debates polémicos pueden verse incentivados por los algoritmos de Instagram, ya que distintas investigaciones previas sobre plataformas digitales han advertido de que los sistemas de recomendación favorecen en ocasiones los contenidos capaces de generar reacciones, enfrentamientos y una elevada participación
El estudio indica que estos debates polémicos pueden verse incentivados por los algoritmos de Instagram, ya que distintas investigaciones previas sobre plataformas digitales han advertido de que los sistemas de recomendación favorecen en ocasiones los contenidos capaces de generar reacciones, enfrentamientos y una elevada participación.
Las autoras analizaron 592 comentarios publicados en 15 entradas pertenecientes a cinco cuentas de Instagram gestionadas por instamamis con miles de seguidoras: @ohmama.matrona, @mamarylactar, @yaizallinas.enf, @sleepbunny.club y @lactapp_lactancia.
El trabajo ha sido elaborado por Mittzy Arciniega-Cáceres y Sílvia Escobar, investigadoras del grupo Juventud, Sociedad y Comunicación –JOVIS– del Departamento de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra.
Según Mittzy Arciniega, el papel de las madres influencers estudiadas está marcado por distintas contradicciones. Estas creadoras se presentan como expertas en maternidad, crianza o lactancia, ofrecen consejos y apoyo, pero al mismo tiempo participan en las dinámicas comerciales y de visibilidad propias de la economía digital.
La investigadora explica que muchas de estas mujeres utilizan Instagram para obtener reputación social y, en algunos casos, también para conseguir un beneficio económico mediante sus contenidos y su influencia sobre una comunidad de seguidoras.
Conciliación y diversidad ausentes
Los comentarios se sitúan mayoritariamente en un modelo tradicional y heteronormativo de familia, sin incorporar de forma suficiente otras formas de convivencia o crianza
Otra de las tendencias detectadas es la limitada representación de la diversidad familiar, cultural y socioeconómica. Los comentarios se sitúan mayoritariamente en un modelo tradicional y heteronormativo de familia, sin incorporar de forma suficiente otras formas de convivencia o crianza.
Los discursos analizados tampoco reflejan plenamente las diferentes condiciones materiales en las que viven las madres. La capacidad para mantener la lactancia exclusiva puede depender de factores como los horarios laborales, los ingresos, las redes familiares de apoyo o las condiciones de vivienda, pero estas diferencias apenas aparecen en las conversaciones estudiadas.
La investigación también identifica numerosos testimonios relacionados con la soledad materna durante la crianza. Varias mujeres expresan sentirse solas ante las responsabilidades cotidianas y señalan una participación limitada de los padres en el cuidado de los hijos e hijas.
Varias mujeres expresan sentirse solas ante las responsabilidades cotidianas y señalan una participación limitada de los padres en el cuidado de los hijos e hijas
Esta distribución desigual de las tareas incrementa la presión sobre las madres, que deben compatibilizar el empleo, la crianza, el trabajo doméstico y las expectativas sociales sobre la lactancia. Sin embargo, el estudio observa que estas dificultades suelen interpretarse como problemas individuales y no como consecuencias de factores estructurales.
La coautora Sílvia Escobar señala que las madres exponen en Instagram los obstáculos que encuentran para combinar la vida diaria con la lactancia y el cuidado, pero tienden a no relacionarlos con las carencias sociales del modelo económico y patriarcal.
Los debates se centran en la capacidad individual de cada mujer para organizarse, resistir o sacrificarse, en lugar de cuestionar las condiciones laborales, familiares y sociales que dificultan la conciliación y el reparto equilibrado de las tareas de cuidado
De este modo, los debates se centran en la capacidad individual de cada mujer para organizarse, resistir o sacrificarse, en lugar de cuestionar las condiciones laborales, familiares y sociales que dificultan la conciliación y el reparto equilibrado de las tareas de cuidado.
Las investigadoras concluyen que estas conversaciones digitales tienen un potencial limitado para generar conciencia crítica y para impulsar el empoderamiento de las mujeres en la defensa de sus derechos laborales, familiares y sociales.
El estudio, titulado La Lactancia como Eje de la “Buena Maternidad”: Discursos y Tensiones en los Comentarios de Instamamis Españolas, muestra así que Instagram puede funcionar simultáneamente como espacio de apoyo y como escenario de presión, donde la lactancia natural exclusiva se convierte en un indicador simbólico de la calidad de la maternidad.
Aunque las redes permiten compartir conocimientos y experiencias, también reproducen ideales tradicionales que responsabilizan a las mujeres de forma individual. En ese contexto, recurrir al biberón, abandonar la lactancia o no cumplir las recomendaciones puede interpretarse como un fracaso personal, pese a que muchas decisiones están condicionadas por factores laborales, económicos y familiares.
Referencias
- (1) Breastfeeding as the Cornerstone of ‘Good Motherhood’. Media & Jornalismo.
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