Representantes de gobiernos, sociedad civil y academia reunidos en Mascate (Omán) con motivo del Día Mundial del Hábitat han pedido medidas urgentes para abordar una crisis mundial de la vivienda que afecta a casi 3.400 millones de personas. La jornada se centra este año en el tema “Vivienda adecuada para todos”.
La ONU reclama reformar la arquitectura financiera internacional para que los países en desarrollo puedan invertir en vivienda “a gran escala”, en un contexto en el que más de 1.000 millones de personas viven en asentamientos informales y barrios marginales y 3.000 millones carecen de vivienda adecuada.
Mil millones en asentamientos informales
“Una vivienda adecuada no es un lujo. Es la base de una vida digna y de ciudades sostenibles”, declaró la directora ejecutiva de ONU-Hábitat, la agencia que promueve la urbanización sostenible.
Anacláudia Rossbach subrayó que “la vivienda debe tratarse como una prioridad pública, junto con la tierra y los servicios básicos”, y destacó la necesidad de una mayor inversión en las comunidades y de cooperación entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil.
Los datos expuestos durante la jornada dibujan la dimensión del problema: casi 3.400 millones de personas afectadas por la crisis de la vivienda, más de 3.000 millones sin vivienda adecuada y más de 1.000 millones en asentamientos informales y barrios marginales. El encuentro de Mascate sirvió para reclamar que esta situación se aborde con carácter urgente.
En su mensaje con motivo de la jornada, el secretario general de la ONU, António Guterres, calificó la vivienda adecuada para todos como “el fundamento de la dignidad, la seguridad y las oportunidades”.
Señaló, sin embargo, que más de 3.000 millones de personas en todo el mundo se ven privadas de este derecho humano universal. “Más de mil millones viven en asentamientos informales y barrios marginales, y muchos más sufren falta de vivienda o han sido desplazados por conflictos, catástrofes y el cambio climático”, añadió.
Reformar la arquitectura financiera
Guterres sostuvo que “invertir en vivienda adecuada y transformar los asentamientos informales reduce la pobreza, combate la desigualdad, construye resiliencia climática y fomenta sociedades pacíficas e inclusivas”.
El secretario general pidió una acción coordinada de los gobiernos nacionales y locales, la creación de alianzas más sólidas y un mejor uso de los datos en la toma de decisiones.
“También debe reformarse la arquitectura financiera internacional para movilizar la financiación adecuada, predecible y asequible que los países en desarrollo necesitan para invertir en vivienda a gran escala”, añadió.
La petición de reformar la financiación internacional se dirige, según el mensaje del secretario general, a que los países en desarrollo dispongan de los recursos necesarios para invertir en vivienda a gran escala.
Y cerró su mensaje con un llamamiento a la comunidad internacional. “En este Día Mundial del Hábitat, tratemos la vivienda como un bien público y construyamos un mundo donde todos tengan un lugar al que llamar hogar”, dijo.
Vivienda adecuada: más que un techo
Rossbach explicó que, según el marco de derechos humanos de la ONU, la vivienda se considera adecuada cuando cumple siete criterios que incluyen la disponibilidad de servicios, la habitabilidad, la asequibilidad, la ubicación y la accesibilidad.
“Una vivienda adecuada significa mucho más que una estructura física con cuatro paredes y un techo”, afirmó. “Una familia puede tener un techo y aun así gastar tanto en el alquiler que le quede poco para comida, educación o atención sanitaria. Una casa puede ser asequible, pero estar lejos de los empleos, las escuelas o el transporte”.
Con estos ejemplos, la responsable de ONU-Hábitat puso de relieve que una vivienda no es adecuada solo por su estructura física, sino también por lo que cuesta, por dónde está y por los servicios a los que permite acceder a quienes viven en ella.
El presidente de la Asamblea de ONU-Hábitat, Nga Kor Ming, recordó a los participantes que detrás de las cifras hay personas reales. Ming, ministro de Vivienda y Gobierno Local de Malasia, destacó la situación de las familias que viven en hogares sin protección legal, o incluso sin saneamiento básico ni agua limpia, cuyos hijos sufren enfermedades prevenibles.
“Una casa sin agua limpia, sin seguridad ni protección legal no es un hogar. Es una trampa de pobreza”, declaró en un mensaje de vídeo. “Por lo tanto, para lograr una vivienda adecuada para todos, debemos abandonar las soluciones rápidas y pasar a una transformación sistémica”.
El Día Mundial del Hábitat se celebra anualmente el primer lunes de octubre. Marca el inicio del Octubre Urbano de ONU-Hábitat, una campaña de un mes para defender la vivienda y el desarrollo urbano sostenible que concluye el Día Mundial de las Ciudades, el 31 de octubre.
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