Cada año, millones de personas en España gastan dinero, tiempo y esperanza en pseudoterapias: tratamientos presentados como alternativos, naturales o complementarios que no han demostrado eficacia más allá del placebo en ningún ensayo clínico riguroso.
- Introducción a las pseudoterapias y por qué preocupan
- Qué son las pseudoterapias: definición
- Las más extendidas en España
- Conexión con el falso ecologismo
- El caso de la homeopatía
- El papel del efecto placebo
- Riesgos para la salud
- Regulación en España
- Señales de alerta
- Un mercado en expansión
- Preguntas frecuentes
No se trata de remedios marginales ni de prácticas exóticas. La homeopatía, el reiki, las flores de Bach o la kinesiología aplicada están presentes en farmacias, centros de bienestar, consultas privadas e incluso en la oferta formativa de algunas universidades. Su expansión plantea preguntas urgentes sobre salud pública, desinformación y el papel de las instituciones sanitarias.
Introducción a las pseudoterapias y por qué preocupan
Una pseudoterapia es cualquier práctica presentada como tratamiento de salud que, al ser evaluada con los criterios de la medicina basada en la evidencia —ensayos clínicos aleatorios y controlados, revisiones sistemáticas, metaanálisis—, no demuestra eficacia superior al placebo o cuyos mecanismos de acción son incompatibles con los conocimientos actuales de la biología, la química o la física.
La distinción con los tratamientos convencionales no es de origen ni de tradición, sino de método y verificación. Un tratamiento puede ser vegetal, ancestral, barato o caro: ninguna de estas características determina su eficacia. Lo que la determina es la evidencia clínica rigurosa. Y en el caso de las pseudoterapias, esa evidencia, cuando existe, apunta sistemáticamente en la misma dirección: no funcionan mejor que el placebo.
El Ministerio de Sanidad de España las define como prácticas cuya base no es la ciencia biomédica y que carecen de evidencia científica sobre su eficacia y seguridad, advirtiendo que su proliferación constituye un problema de salud pública tanto por sus riesgos directos como por el retraso diagnóstico y terapéutico que pueden provocar.
Qué son las pseudoterapias: definición
El término pseudoterapia agrupa prácticas muy heterogéneas que comparten una característica estructural: se presentan como tratamientos de salud sin haber superado los procesos de validación científica que la medicina exige antes de autorizar cualquier intervención terapéutica.
Esto las distingue de los tratamientos en investigación —que también pueden carecer de evidencia definitiva, pero trabajan dentro del marco científico, publican sus resultados y aceptan la refutación— y de los tratamientos complementarios con base de evidencia parcial, como algunas técnicas de relajación o ciertos usos de la fitoterapia.
No existe la "medicina alternativa que funciona". Si funciona, es medicina. La pregunta no es si algo es natural o tradicional, sino si ha sido evaluado con rigor y el resultado es positivo
HARRIET HALL, médica y colaboradora de Skeptical Inquirer (1)
"No existe la medicina alternativa que funciona. Si funciona, es medicina", resume con precisión la médica y divulgadora Harriet Hall. La pregunta no es si algo es natural o tradicional, sino si ha sido evaluado con rigor y el resultado es positivo. La línea que separa una pseudoterapia de un tratamiento en investigación no siempre es nítida, pero hay criterios claros: ¿ha sido evaluada en ensayos controlados? ¿Sus resultados han sido publicados y replicados? ¿Sus defensores aceptan la posibilidad de que sea refutada? Si las respuestas son negativas, estamos ante una pseudoterapia.
Las más extendidas en España
El Ministerio de Sanidad analizó más de 70 prácticas en su informe sobre pseudoterapias (2). Estas son las más presentes en el mercado español y las que mayor debate clínico y regulatorio han generado:
- Homeopatía: la AEMPS ha concluido que no supera al placebo en ninguna patología. Más de 1.032 productos con indicaciones terapéuticas han sido retirados del mercado español.
- Acupuntura: los metaanálisis más rigurosos no encuentran diferencias entre la acupuntura real y la simulada, lo que sugiere que el efecto observado es placebo mediado por el ritual terapéutico.
- Reiki: pretende canalizar una "energía vital" no detectada por ningún instrumento científico. No ha superado ningún ensayo clínico controlado.
- Flores de Bach: preparados florales sin principio activo demostrado. Los ensayos clínicos no encuentran diferencias frente al placebo.
- Kinesiología aplicada: el Ministerio de Sanidad la incluye entre las prácticas sin respaldo científico sólido para su uso clínico. (2)
- Naturopatía, cristaloterapia, cromoterapia: sin evidencia de eficacia clínica verificable más allá del bienestar subjetivo.
Los informes del Ministerio de Sanidad sobre prácticas con pretendida finalidad sanitaria (2) han señalado que muchas de estas técnicas –entre ellas la homeopatía, la kinesiología aplicada o las flores de Bach– carecen de respaldo científico sólido para su uso clínico. El debate se agudiza cuando determinados centros de formación incluyen estas disciplinas en su oferta académica, lo que sitúa la formación en pseudoterapias en el centro de la controversia sobre la información sanitaria disponible para la ciudadanía.
Conexión con el falso ecologismo
Las pseudoterapias y el pseudoecologismo o falso ecologismo comparten una raíz ideológica común: la falacia naturalista, la premisa implícita de que "natural = bueno" y "artificial = malo o peligroso". Esta ecuación, sin respaldo empírico, conecta el rechazo a los transgénicos, el antivacunismo, la homeopatía y los discursos de "vida natural" en un mismo sustrato que facilita la aceptación acrítica de afirmaciones sin evidencia.
La homeopatía, la medicina naturista sin control clínico y las dietas milagro no son alternativas más seguras ni más ecológicas: son prácticas que se venden como naturales para ocupar el espacio que deja la desconfianza en la ciencia
MAURICIO-JOSÉ SCHWARZ, periodista y divulgador científico, autor de La izquierda feng-shui (3)
La homeopatía, la medicina naturista sin control clínico y las dietas milagro no son alternativas más seguras ni más ecológicas, como documenta el periodista y divulgador Mauricio-José Schwarz: son prácticas que se venden como naturales para ocupar el espacio que deja la desconfianza en la ciencia. Esta confluencia con el pseudoecologismo o falso ecologismo no es casual sino estructural: parte del pensamiento progresista ha sustituido la tradición ilustrada de la razón por una visión mística que abraza las pseudoterapias como alternativa "ecológica" a la medicina convencional. Comparten una raíz ideológica común: la falacia naturalista, la premisa implícita de que "natural = bueno" y "artificial = malo o peligroso". El geólogo Eustoquio Molina (4) señaló que esta falacia actúa como puerta de entrada a discursos sin evidencia que, paradójicamente, se presentan como más responsables o más comprometidos con el planeta.
Esta combinación adquiere una dimensión especialmente preocupante en el marco del sectwashing: el uso del discurso ecológico o naturista para legitimar estructuras de grupo cerradas. En estos entornos, las pseudoterapias no solo se presentan como opciones de salud, sino como elementos de identidad grupal que penalizan el pensamiento crítico y refuerzan la dependencia hacia el grupo o su liderazgo.
Steven Hassan, PhD, director fundador del Freedom of Mind Resource Center y autor de Combating Cult Mind Control, ha desarrollado el modelo BITE (Behavior, Information, Thought, Emotional control) para identificar el control autoritario en grupos coercitivos. (5) Hassan señala que los grupos que utilizan pseudoterapias como vehículo de captación aplican estos cuatro mecanismos de control de forma simultánea.
En España, la RedUNE (Red de Prevención del Sectarismo y del Abuso de Debilidad) (6), integrada en FECRIS, documenta sistemáticamente cómo grupos que operan en el ámbito del bienestar natural integran pseudoterapias y negacionismo científico como herramientas de captación. La asociación ha impulsado una propuesta legislativa para tipificar la persuasión coercitiva como delito, tras recoger más de 300.000 firmas ciudadanas.
El caso de la homeopatía
La homeopatía merece un análisis específico: es la pseudoterapia más extendida en España y en Europa, la más regulada y la que acumula más investigación clínica. Y precisamente por eso, sus conclusiones son especialmente reveladoras.
Desarrollada por el médico alemán Samuel Hahnemann a finales del siglo XVIII, sus principios —que una sustancia que causa síntomas puede curarlos en dilución extrema, y que más dilución equivale a más potencia— son incompatibles con los fundamentos de la química moderna. A partir de la dilución 12CH, el principio de Avogadro establece que estadísticamente no queda ninguna molécula del supuesto principio activo en el preparado. La invocada "memoria del agua" carece de cualquier respaldo en la física conocida.
He revisado sistemáticamente la evidencia sobre homeopatía durante más de veinte años. La conclusión es inequívoca: no funciona mejor que el placebo en ninguna indicación clínica. Los homeópatas que afirman lo contrario están desinformando a sus pacientes
EDZARD ERNST, catedrático emérito de Medicina Complementaria, Universidad de Exeter
El investigador Edzard Ernst, primer catedrático de medicina complementaria del mundo en la Universidad de Exeter (7) y premio John Maddox de la revista Nature, ha revisado sistemáticamente la evidencia sobre homeopatía durante más de veinte años y su conclusión es inequívoca: no funciona mejor que el placebo en ninguna indicación clínica, y los homeópatas que afirman lo contrario están desinformando a sus pacientes. Sus revisiones sistemáticas coinciden con la conclusión institucional de abril de 2026: la AEMPS ha retirado más de 1.032 productos homeopáticos con indicaciones terapéuticas del mercado español. La ministra de Sanidad, Mónica García, fue explícita: la homeopatía no funciona y el principal riesgo es el abandono de tratamientos eficaces.
El papel del efecto placebo
Una pregunta legítima surge con frecuencia: si las pseudoterapias no funcionan, ¿por qué tanta gente dice mejorar con ellas? La respuesta no invalida la crítica, pero sí la matiza: el efecto placebo.
El efecto placebo es una mejora real y mensurable en síntomas subjetivos —dolor, ansiedad, fatiga, bienestar general— producida por la expectativa de mejora, la atención personalizada y el ritual terapéutico, con independencia del tratamiento administrado. Tiene mecanismos neurobiológicos documentados: libera endorfinas, modula la percepción del dolor y activa circuitos de recompensa. Es real. Pero tiene límites claros: no cura el cáncer, no elimina infecciones bacterianas, no detiene enfermedades autoinmunes.
Comprender el placebo no legitima las pseudoterapias. Lo que sí permite es entender por qué persisten: ofrecen tiempo de escucha, atención individualizada, ritual y sentido de control que el sistema sanitario convencional, sobrecargado y protocolizado, a veces no proporciona suficientemente. La solución no es defender las pseudoterapias: es mejorar la humanización de la medicina convencional al tiempo que se exige evidencia rigurosa a cualquier práctica terapéutica.
Riesgos para la salud
El peligro real de las pseudoterapias no es que hagan daño directo, aunque a veces lo hacen. El peligro real es que sustituyen tratamientos que sí funcionan. Ese tiempo perdido, en enfermedades graves, puede ser la diferencia entre vivir y morir
EDZARD ERNST, catedrático emérito de Medicina Complementaria, Universidad de Exeter
El peligro real de las pseudoterapias, como señala Ernst, no es que hagan daño directo —aunque a veces lo hacen—. El peligro real es que sustituyen tratamientos que sí funcionan: ese tiempo perdido, en enfermedades graves, puede ser la diferencia entre vivir y morir. El Ministerio de Sanidad identifica dos categorías de riesgo, con consecuencias muy distintas en términos de gravedad y frecuencia:
- Riesgo directo: algunas pseudoterapias implican procedimientos físicos —manipulaciones, sustancias ingeridas, agujas— que pueden causar daño físico. Existen casos documentados de lesiones cervicales graves por manipulaciones quiroprácticas, toxicidad hepática por plantas medicinales sin control, o infecciones por instrumental no esterilizado.
- Riesgo indirecto: es el más frecuente y el más grave en términos de mortalidad. El paciente que sustituye un tratamiento eficaz por una pseudoterapia pierde tiempo crítico en enfermedades donde la intervención precoz es decisiva —cáncer, infarto, sepsis, enfermedades autoinmunes—. Este "coste de oportunidad" es la principal causa de muerte atribuible a las pseudoterapias, aunque es difícil de cuantificar porque rara vez aparece en los registros como causa directa.
Los riesgos asociados a la promoción de pseudoterapias no son solo teóricos. Diversos informes sanitarios han intentado cuantificar su impacto en la salud pública. En 2019, la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP) publicó el primer informe que intentaba estimar el número de fallecidos por pseudoterapias en España (9). Sus autores —los investigadores Fernando Cervera, José Manuel Gómez y Fernando Frías— calcularon que entre 1.210 y 1.460 personas fallecen cada año en España por causas relacionadas con el uso de terapias alternativas en sustitución de tratamientos médicos convencionales. Del mismo informe se desprende que entre 550 y 800 pacientes con cáncer habrían fallecido tras abandonar tratamientos oncológicos para seguir pseudoterapias.
Los propios autores advirtieron de las limitaciones metodológicas del informe, elaborado mediante extrapolación de estudios internacionales ante la ausencia de estadísticas oficiales en España, y señalaron que las cifras podrían estar altamente infraestimadas. Emilio Molina, vicepresidente de la APETP, ha insistido en que se trata de "un problema de gran magnitud" cuyo auge se ha hecho más visible desde la pandemia, en un contexto en el que estos discursos circulan con facilidad en internet y en canales cerrados de mensajería.
La Organización Médica Colegial (OMC) creó en 2017 el Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias (OPPISS) (10), declarando las pseudoterapias contrarias a la deontología médica. El Observatorio ha advertido reiteradamente de que estas prácticas pueden retrasar diagnósticos, inducir el abandono de tratamientos eficaces o generar dependencia psicológica, y trabaja para garantizar que en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud no se utilicen técnicas sin sustrato científico demostrado.
El biotecnólogo José Miguel Mulet (8), catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia, ha insistido en este punto: el problema no es que alguien tome una infusión para relajarse. El problema es que alguien rechace la quimioterapia para seguir un tratamiento homeopático contra el cáncer. La frontera entre inofensivo e irreversible depende del contexto clínico.
Regulación en España
En España, las pseudoterapias operan en un marco legal difuso que ha permitido su expansión durante décadas. El Ministerio de Sanidad puso en marcha en 2018 el Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias, en colaboración con el Ministerio de Ciencia. Sus medidas incluyen la retirada de productos homeopáticos con indicaciones terapéuticas, la revisión de programas universitarios en estas materias y la elaboración de informes técnicos sobre más de 70 prácticas.
El informe preliminar del Ministerio de Sanidad sobre prácticas con pretendida finalidad sanitaria (2) concluye que decenas de técnicas carecen de evidencia científica suficiente para respaldar su uso clínico. La persistencia de programas de formación universitaria y no universitaria en estas materias prolonga el problema: la formación en pseudoterapias contribuye directamente a la desinformación sanitaria y dificulta que la ciudadanía pueda distinguir entre tratamientos con evidencia y aquellos que carecen de ella.
La Directiva (UE) 2024/825 sobre afirmaciones ambientales engañosas es también relevante aquí: muchas pseudoterapias se comercializan con afirmaciones de naturalidad o sostenibilidad que, aplicando sus criterios, podrían considerarse publicidad engañosa.
Señales de alerta
Estas son las señales más fiables para identificar una pseudoterapia antes de someterse a ella o de recomendarla:
- Afirma curar múltiples enfermedades distintas sin un mecanismo específico para cada una. Ningún tratamiento real es eficaz contra todo.
- Su mecanismo de acción es imposible según la física, la química o la biología conocidas: memoria del agua, energía vital no detectable, diluciones infinitas.
- La evidencia son testimonios en lugar de ensayos clínicos controlados publicados en revistas indexadas con revisión por pares.
- Critica a "la medicina oficial" como instrumento de intereses farmacéuticos, sin aportar evidencia propia que la supere.
- No declara efectos secundarios. Cualquier sustancia o procedimiento con efectos reales también tiene efectos adversos posibles. La ausencia total de efectos secundarios señala ausencia de efectos.
- Se presenta como "natural", "ancestral" o "ecológica" como argumento de eficacia, en lugar de datos clínicos verificables.
- La mejora se atribuye a la terapia aunque coincida con la evolución natural de la enfermedad, la regresión a la media o la toma simultánea de tratamientos convencionales.
Un mercado en expansión
El mercado global de las medicinas alternativas y complementarias superó los 102.000 millones de dólares (86.000 millones de euros) en 2021 y crece de forma sostenida, con proyecciones de alcanzar los 437.900 millones (370.000 millones de euros) en 2031, según Allied Market Research, 2022. En España (2019), el Ministerio de Sanidad ha identificado 139 técnicas con pretendida finalidad sanitaria, de las cuales 73 carecen de cualquier ensayo clínico, revisión sistemática o metaanálisis que avale su eficacia o seguridad, por lo que se consideran pseudoterapias, según el Plan #CoNprueba del Ministerio de Sanidad (12).
Los consumidores de pseudoterapias merecen información honesta. En internet hay cinco millones de páginas que las promocionan y casi ninguna crítica rigurosa. La responsabilidad de cambiar ese desequilibrio es de los medios, los profesionales y las instituciones
EDZARD ERNST, catedrático emérito de Medicina Complementaria, Universidad de Exeter
Los consumidores de pseudoterapias merecen información honesta, advierte Ernst: en internet hay cinco millones de páginas que las promocionan y casi ninguna crítica rigurosa, y la responsabilidad de cambiar ese desequilibrio es de los medios, los profesionales y las instituciones. Este crecimiento no refleja un fracaso de la medicina convencional, sino la capacidad de las pseudoterapias para capitalizar necesidades reales: tiempo de escucha, atención personalizada, búsqueda de sentido y sensación de control sobre la propia salud. Estas necesidades son legítimas. Lo que no lo es es cubrirlas con prácticas sin evidencia y a veces con riesgos reales.
La respuesta no es demonizar a quienes recurren a las pseudoterapias —a menudo personas en situaciones de vulnerabilidad o sufrimiento— sino garantizar que tomen sus decisiones con información veraz y completa. Y exigir que cualquier práctica presentada como terapéutica haya demostrado que lo es.
Preguntas frecuentes sobre las pseudoterapias
¿Cuál es la diferencia entre pseudoterapia y medicina alternativa?
Los términos se usan a veces indistintamente, pero hay una diferencia relevante. "Medicina alternativa" es un término amplio que incluye desde prácticas con cierta base de evidencia —algunas fitoterapias, técnicas de relajación con respaldo clínico— hasta pseudoterapias sin ningún respaldo. Una pseudoterapia es aquella para la que existe evidencia de que no supera al placebo o cuyos mecanismos son incompatibles con el conocimiento científico establecido. Toda pseudoterapia puede llamarse medicina alternativa, pero no toda medicina alternativa es pseudoterapia.
¿Es la homeopatía legal en España?
Los productos homeopáticos pueden seguir comercializándose, pero desde 2026 ninguno cuenta con indicación terapéutica autorizada en España. La AEMPS ha retirado más de 1.032 productos que incluían afirmaciones de eficacia. Vender un producto homeopático afirmando que cura una enfermedad es, desde entonces, publicidad engañosa regulada. La práctica de la homeopatía por profesionales no está prohibida, pero sí está sometida a las mismas exigencias deontológicas que cualquier otra práctica clínica.
¿Por qué la gente mejora con pseudoterapias si no funcionan?
Por el efecto placebo, la regresión natural de la enfermedad y el sesgo de confirmación. Muchas enfermedades mejoran solas con el tiempo; si coincide con el inicio de una pseudoterapia, el paciente atribuye la mejora al tratamiento. El efecto placebo produce mejoras reales en síntomas subjetivos. Y tendemos a recordar los casos en que "funcionó" y a olvidar los que no. Ninguno de estos mecanismos implica que la pseudoterapia tenga efecto farmacológico o clínico real.
Referencias
- (1) Hall, H. Artículos en Skeptical Inquirer. Committee for Skeptical Inquiry.
- (2) Ministerio de Sanidad de España. Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias. Informe sobre prácticas con pretendida finalidad sanitaria.
- (3) Schwarz, M.J. (2017). La izquierda feng-shui: cuando la ciencia y la razón dejaron de ser progres. Editorial Ariel.
- (4) Molina, E. (2014). Ecologismo, anticiencia y pseudociencia: crítica constructiva de un exmilitante de Equo. El Escéptico, vol. 41, pp. 60–67. Universidad de Zaragoza.
- (5) Hassan, S. (2018). Combating Cult Mind Control. Freedom of Mind Resource Center. — Hassan, S. (2012). Freedom of Mind: Helping Loved Ones Leave Controlling People, Cults and Beliefs. Freedom of Mind Press.
- (6) RedUNE – Red de Prevención del Sectarismo y del Abuso de Debilidad. redune.org.es. Integrada en FECRIS (Federación Europea de Centros de Información e Investigación del Sectarismo).
- (7) Ernst, E. & Singh, S. (2008). Trick or Treatment? Alternative Medicine on Trial. W. W. Norton & Company.
- (8) Mulet, J.M. (2015). Medicina sin engaños. Ediciones Destino. — Mulet, J.M. (2014). Comer sin miedo. Ediciones Destino.
- (9) Cervera, F., Gómez, J.M. & Frías, F. (2019). Primer informe sobre fallecidos a causa de las pseudoterapias en España. Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP).
- (10) Organización Médica Colegial de España (2017). Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias (OPPISS). CGCOM.
- (11) Perlado, M. (2016). Psicología de las sectas. Desclée De Brouwer.
- (12) El Gobierno lanza la campaña #CoNprueba frente a las pseudoterapias y las pseudociencias. Ministerio de Sanidad.