Detrás de cada tubo de gránulos que se vende en una farmacia hay una idea de finales del siglo XVIII y una operación aritmética que la desmonta. La homeopatía es un pretendido sistema terapéutico que pretende curar las enfermedades con sustancias diluidas hasta un extremo en el que, literalmente, ya no queda nada de la sustancia de partida, y se presenta como una alternativa natural, suave y sin efectos secundarios. No lo es: no ha demostrado funcionar mejor que un placebo en ninguna enfermedad y su peligro principal no está en lo que hace, sino en lo que puede impedir hacer a tiempo.
- Qué es la homeopatía
- Los tres principios de Hahnemann
- Diluciones imposibles y memoria del agua
- Qué dice la evidencia científica
- Estudios sin publicar y sesgos
- Los riesgos reales para el paciente
- La homeopatía en España hoy
- Europa retira la financiación pública
- Por qué hay gente que mejora
- Cómo reconocer un argumento homeopático
- Preguntas frecuentes
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) revisó en abril de 2026 64 síntesis de la literatura científica publicadas desde 2009 y concluyó que la eficacia de estos productos no supera a la del placebo en ninguna de las enfermedades analizadas. En España se han retirado del mercado 1.032 productos homeopáticos que llevaban indicación terapéutica y ya no queda ninguno autorizado para afirmar que trata una dolencia.(1)
Qué es la homeopatía
La homeopatía es un método terapéutico definido por el médico alemán Samuel Hahnemann a finales del siglo XVIII. Consiste en administrar preparados obtenidos a partir de una materia prima animal, vegetal o mineral –la llamada cepa– que se somete a diluciones sucesivas y a agitaciones enérgicas, un proceso que los homeópatas denominan sucusión o dinamización. Los formatos más habituales son gránulos, glóbulos, jarabes y soluciones orales.
Las enfermedades se curarían con sustancias que producen en las personas sanas síntomas semejantes a los del paciente, pero más fuertes
Las enfermedades se curarían con sustancias que producen en las personas sanas síntomas semejantes a los del paciente, pero más fuertes. Así describe el informe de la AEMPS el principio de similitud –similia similibus curantur, lo semejante se cura con lo semejante–, la idea central del sistema. Según sus propios postulados, el preparado no ejerce una acción farmacológica directa: lo que haría es provocar que sea el organismo, movido por una supuesta fuerza vital, quien lleve a cabo la curación.
Conviene no confundir la homeopatía con la fitoterapia. Un extracto de planta contiene moléculas medibles que pueden tener efecto y también toxicidad; un preparado homeopático de alta dilución no contiene nada medible. Tampoco es lo mismo que la medicina tradicional o que las técnicas de relajación: la diferencia no está en el origen ni en la antigüedad, sino en si la práctica ha superado o no la verificación experimental que se exige a cualquier tratamiento.
Los tres principios de Hahnemann
El edificio teórico de la homeopatía se apoya en cuatro pilares que Hahnemann formuló sin contrastarlos: el principio de similitud; la experimentación de los preparados en personas sanas –las llamadas patogenesias o provings–; el uso de diluciones infinitesimales, con la premisa de que cuanta menos sustancia hay, más potente es el remedio; y la individualización del tratamiento según el conjunto de síntomas del paciente, no solo los de la enfermedad.
Los principios homeopáticos de las altas diluciones y las dinamizaciones no son verificables por los fundamentos científicos de la farmacología
Los principios homeopáticos de las altas diluciones y las dinamizaciones no son verificables por los fundamentos científicos de la farmacología, señala el informe español. El tercer pilar es el más problemático porque invierte la relación dosis-respuesta, uno de los pocos hechos sólidos de toda la farmacología: en cualquier sustancia con efecto real, menos cantidad significa menos efecto, no más.
Hay un detalle revelador que el propio informe subraya: no existen preparados homeopáticos para cuadros agudos graves –dolor intenso, sepsis, anestesia quirúrgica– ni para procesos con una respuesta fácilmente objetivable, como la anticoncepción. La inmensa mayoría de los remedios se concentra en dolencias leves autolimitadas o en cuadros crónicos recurrentes, es decir, justo en aquellas situaciones en las que la mejoría espontánea es la norma y resulta más difícil distinguir el efecto real del aparente.
Diluciones imposibles y memoria del agua
La escala más utilizada es la centesimal hahnemanniana (CH): cada paso diluye el preparado una parte en cien. Una dilución 12 CH equivale a 10-24, y aquí entra la química: un mol de cualquier sustancia contiene el número de Avogadro de moléculas, 6,02 x 1023. Por debajo de ese umbral es matemáticamente imposible que quede una sola molécula del principio activo. Los homeópatas recomiendan diluciones de hasta 200 CH.
Esa cantidad de atropina equivale a disolver diez gramos –los que caben en un sobrecito de azúcar– en toda el agua del mar Mediterráneo
Esa cantidad de atropina equivale a disolver diez gramos –los que caben en un sobrecito de azúcar– en toda el agua del mar Mediterráneo. La comparación es del propio informe y se refiere a una dilución 6 CH de belladona, muy por debajo de las que se emplean habitualmente: dos comprimidos de 300 miligramos contendrían 3 x 10-19 gramos de principio activo. Y 6 CH es una dilución baja.
Para explicar cómo puede actuar algo que no está, se acuñó el concepto de memoria del agua: el líquido conservaría la huella de una sustancia que ya no contiene. No hay ningún respaldo empírico para esa idea. El informe recuerda además un episodio que ilustra hasta dónde llegó la deriva: en 1997, el investigador Jacques Benveniste afirmó ser capaz de transmitir por vía telefónica la supuesta memoria del agua y reproducir el mismo efecto a miles de kilómetros.
Qué dice la evidencia científica
La homeopatía es, probablemente, la pseudoterapia más estudiada del mundo, y ese es justamente el problema para sus defensores. Existe un hecho empírico bien documentado y muy incómodo: cuanto mejor es la calidad metodológica de un ensayo, menor es el efecto que encuentra. Cuando el estudio está bien aleatorizado, bien cegado y tiene suficientes pacientes, la diferencia con el placebo se desvanece.
No existen problemas de salud para los que haya evidencia fiable de que la homeopatía sea eficaz, concluyó la gran revisión australiana de 2015
No existen problemas de salud para los que haya evidencia fiable de que la homeopatía sea eficaz, concluyó la gran revisión australiana de 2015. El National Health and Medical Research Council (NHMRC) analizó 57 revisiones sistemáticas que contenían 176 estudios y cubrían 68 problemas de salud, desde la tos común hasta la malaria, y no halló ni un solo trabajo bien diseñado y con suficientes participantes que mostrara una mejoría superior a la del placebo.(2)
El veredicto se repite en cada evaluación independiente. En 2005, The Lancet publicó una comparación de 110 ensayos de homeopatía con otros tantos de medicina convencional y concluyó que los efectos clínicos observados eran compatibles con el efecto placebo; la revista tituló su editorial El final de la homeopatía.(3) En 2010, el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes británica dictaminó que los remedios homeopáticos no funcionan mejor que un placebo y que sus principios son “científicamente inverosímiles”.(4)
En 2017, el Consejo Asesor Científico de las Academias Europeas (EASAC), que reúne a las academias nacionales de ciencias de la UE, resumió la posición del continente: no hay pruebas sólidas ni reproducibles de que los productos homeopáticos sean eficaces frente a ninguna enfermedad conocida.(5) Las revisiones Cochrane, el estándar más exigente de la medicina basada en la evidencia, tampoco encuentran nada: ni para el Oscillococcinum frente a la gripe(6) ni para las infecciones respiratorias en niños.(7)
Estudios sin publicar y sesgos
Quien defiende la homeopatía suele citar estudios favorables. Existen, pero conviene saber de dónde salen. En 2022, un equipo de la Universidad del Danubio, en Krems (Austria), dirigido por Gerald Gartlehner, examinó todos los ensayos de homeopatía registrados y publicados desde 2002 y encontró un patrón que invalida buena parte de esa literatura.(8)
Los datos indican una preocupante falta de estándares científicos y éticos en el campo de la homeopatía y un alto riesgo de sesgo de publicación
Los datos indican una preocupante falta de estándares científicos y éticos en el campo de la homeopatía y un alto riesgo de sesgo de publicación, escribieron los autores en BMJ Evidence-Based Medicine. Casi el 38 % de los ensayos registrados nunca llegó a publicarse y el 50 % de los ensayos publicados no estaba registrado, algo que las principales revistas médicas exigen desde 2005. Además, uno de cada cuatro cambió sobre la marcha la variable principal que decía medir.
El dato decisivo llega al comparar unos con otros: los ensayos no registrados arrojaban efectos casi cuatro veces mayores que los registrados, cuyo resultado conjunto no alcanzaba significación estadística. Dicho de forma sencilla: los estudios que nadie controló de antemano son los que encuentran beneficios, y los que se sometieron a control previo, no. La AEMPS señala el mismo problema en su informe: el sesgo de publicación –la tendencia a publicar solo lo que sale bien– ni siquiera se analiza en buena parte de las revisiones disponibles.
Los riesgos reales para el paciente
Existe la creencia extendida de que, si no hace nada, tampoco puede hacer daño. Es un razonamiento incompleto. Los riesgos de la homeopatía se dividen en dos categorías muy distintas: los directos, poco frecuentes pero documentados, y el indirecto, mucho más grave y mucho más difícil de contabilizar, que consiste en ocupar el lugar de un tratamiento que sí funciona.
La homeopatía no tiene más valor terapéutico que un placebo; las terapias alternativas no son peligrosas por lo que hacen, pero pueden serlo por lo que no dejan hacer
VICENTE BAOS, médico de familia
“La homeopatía no tiene más valor terapéutico que un placebo”, resume el médico de familia Vicente Baos, para quien las terapias alternativas “no son peligrosas por lo que hacen, pero pueden serlo por lo que no dejan hacer”. La AEMPS coincide: el principal riesgo asociado a estos productos es el abandono o el retraso de un tratamiento con beneficio conocido y razonable, un tiempo perdido que en cáncer, sepsis o infarto puede resultar irreversible.
Los daños directos también existen. Una revisión de 2012 reunió 38 publicaciones con efectos adversos ligados a la homeopatía, con 1.159 pacientes afectados –sobre todo reacciones alérgicas e intoxicaciones– y cuatro muertes. Un hospital israelí registró once ingresos con compromiso vital por un preparado para el cólico del lactante. Y en Estados Unidos, la investigación de la FDA sobre unas pastillas homeopáticas para la dentición con belladona destapó más de 400 efectos adversos y diez muertes de bebés en seis años; el análisis encontró cantidades del alcaloide muy superiores a las declaradas en la etiqueta y el producto acabó retirado de todo el país.(9) “La respuesta del organismo a la belladona en menores de dos años es impredecible”, advirtió entonces la agencia estadounidense.
Nuestras guías de tratamiento y manejo de la tuberculosis, basadas en la evidencia, no recomiendan el uso de la homeopatía
MARIO RAVIGLIONE, director del Departamento Alto a la Tuberculosis de la OMS
“Nuestras guías de tratamiento y manejo de la tuberculosis, basadas en la evidencia, no recomiendan el uso de la homeopatía”, respondió en 2009 Mario Raviglione, entonces director del Departamento Alto a la Tuberculosis de la Organización Mundial de la Salud. Fue parte de la respuesta del organismo a una carta abierta de médicos e investigadores jóvenes preocupados por la promoción de estos remedios en países en desarrollo. La OMS dejó claro que no recomienda la homeopatía para tratar el VIH, la tuberculosis, la malaria, la gripe ni la diarrea infantil.(10)
La homeopatía en España hoy
España regularizó estos productos con una orden ministerial de abril de 2018 que obligó a sus titulares a solicitar autorización. El proceso culminó en 2026 con la salida del mercado de 1.032 preparados que reivindicaban indicación terapéutica. Siguen registrados 976 productos por un procedimiento simplificado que solo exige demostrar que son inocuos: no pide pruebas de eficacia y prohíbe expresamente incluir indicaciones terapéuticas en el etiquetado.
La homeopatía no funciona y el riesgo reside en dejar tratamientos que sí han demostrado eficacia
MÓNICA GARCÍA, ministra de Sanidad
“La homeopatía no funciona” y el riesgo reside en dejar tratamientos que sí han demostrado eficacia, señaló la ministra de Sanidad, Mónica García, al presentar las conclusiones. La consecuencia práctica es que ningún producto homeopático puede afirmar en España que trata una enfermedad: hacerlo constituye publicidad engañosa. La práctica clínica de la homeopatía no está prohibida, pero queda sometida a las mismas exigencias deontológicas que cualquier otra actuación sanitaria.
La demanda social, sin embargo, no ha desaparecido. La última Encuesta de Percepción Social de la Ciencia que midió este apartado, elaborada por la FECYT con 5.200 entrevistas, halló que cerca del 20 % de la población había recurrido alguna vez a remedios no contrastados y que un 5,2 % –alrededor de dos millones de personas– lo hizo en sustitución de un tratamiento médico. Un 21,6 % creía además que la homeopatía tiene carácter científico.(11)
La oferta tampoco ha retrocedido en el circuito del consumo natural. El programa de BioCultura Barcelona 2026 incluyó pseudoterapias o pseudociencia en 75 de sus 116 actividades, con tres charlas de homeopatía apenas dos semanas después de que la AEMPS concluyera que no supera al placebo.
Europa retira la financiación pública
El giro regulatorio no es español, sino continental. El Reino Unido dejó de financiar la homeopatía con fondos públicos tras el informe parlamentario de 2010 y el NHS confirmó en 2017 que no la prescribiría más. Francia fue el caso más sonado: en 2018 el Estado reembolsó 126,8 millones de euros en productos homeopáticos, y un año después la Haute Autorité de Santé revisó más de mil publicaciones y emitió un dictamen desfavorable.(12)
Estos productos no tienen demostrada científicamente una eficacia suficiente para justificar un reembolso público, concluyó la autoridad sanitaria francesa
Estos productos no tienen demostrada científicamente una eficacia suficiente para justificar un reembolso público, concluyó la autoridad sanitaria francesa. El Gobierno aplicó la retirada en dos fases: la cobertura bajó del 30 % al 15 % en enero de 2020 y quedó en cero el 1 de enero de 2021.
Alemania era el último gran bastión europeo y acaba de caer. El Bundestag aprobó el 10 de julio de 2026 la ley de estabilización de las cotizaciones sanitarias, que excluye los medicamentos homeopáticos y antroposóficos de la prestación farmacéutica del seguro público desde el 30 de julio de 2026; las coberturas voluntarias de las mutuas y los contratos especiales decaerán el 1 de enero de 2027. El Ministerio de Sanidad alemán cifra el ahorro en unos 50 millones de euros anuales.(13) En Estados Unidos, la FDA considera desde 2019 que todos estos preparados son medicamentos no aprobados, y la Comisión Federal de Comercio exige desde 2016 que la publicidad advierta de que no hay pruebas científicas de que funcionen.
Por qué hay gente que mejora
Si no contiene nada, ¿por qué tanta gente asegura encontrarse mejor? La pregunta es legítima y tiene respuesta. El informe de la AEMPS enumera cuatro mecanismos que explican esa experiencia sin necesidad de que el preparado tenga efecto alguno, y todos ellos están bien descritos en investigación clínica.
La mejoría puede explicarse por la evolución natural de la enfermedad, la regresión a la media, el efecto placebo o la simple coincidencia en el tiempo
La mejoría puede explicarse por la evolución natural de la enfermedad, la regresión a la media, el efecto placebo o la simple coincidencia en el tiempo. A ello se suma el efecto Hawthorne, por el que el paciente tiende a confirmar las expectativas de quien le atiende, y los falsos positivos derivados de tratar dolencias que se resuelven solas. Si además se toma medicación convencional en paralelo, el beneficio de esta puede atribuirse al gránulo.
El efecto placebo es real y medible en síntomas subjetivos como el dolor, la ansiedad o el cansancio, y tiene mecanismos neurobiológicos conocidos. Pero no reduce un tumor, no elimina una bacteria y no frena una enfermedad autoinmune. Entender esto no legitima la homeopatía: explica por qué persiste. Ofrece tiempo de escucha, atención individualizada y un ritual que un sistema sanitario saturado no siempre alcanza a dar. La respuesta razonable no es defender el gránulo, sino humanizar la consulta y seguir exigiendo pruebas a todo lo que se presente como tratamiento.
Cómo reconocer un argumento homeopático
La homeopatía comparte con el resto de las pseudociencias un repertorio de argumentos reconocibles. Identificarlos ayuda a decidir con información, que es de lo que se trata: nadie discute el derecho de un adulto a gastar su dinero en lo que quiera, sino su derecho a saber qué está comprando.
Están los que creen, y pagan, y los que no se lo creen, o no pueden presentar ninguna prueba de la eficacia de lo que ofrecen, y cobran
JOSÉ MIGUEL MULET, catedrático de la Universitat Politècnica de València
“Están los que creen, y pagan, y los que no se lo creen, o no pueden presentar ninguna prueba de la eficacia de lo que ofrecen, y cobran”, resume el bioquímico José Miguel Mulet, catedrático de la Universitat Politècnica de València, que sitúa en ese cruce entre creencia y negocio el terreno donde se mueven las terapias sin evidencia. La frontera entre lo inofensivo y lo irreversible depende del contexto clínico.
- Apela a la naturalidad como prueba de eficacia. Que algo sea natural no dice nada sobre si funciona ni sobre si es seguro.
- Su mecanismo es incompatible con la química conocida: memoria del agua, energía vital, diluciones sin materia.
- Presenta testimonios en lugar de ensayos controlados publicados en revistas con revisión por pares.
- Niega tener efectos secundarios. Toda sustancia con efecto real los tiene; su ausencia total apunta a la ausencia de efecto.
- Atribuye a la terapia una mejoría que coincide con la evolución natural del cuadro o con un tratamiento convencional simultáneo.
- Descalifica a la “medicina oficial” por intereses comerciales sin aportar evidencia propia que la supere.
Preguntas frecuentes
¿Es legal la homeopatía en España?
Sí. Los productos homeopáticos pueden seguir vendiéndose, pero desde 2026 ninguno tiene indicación terapéutica autorizada: los 976 que permanecen en el mercado lo hacen por un registro simplificado que no exige demostrar eficacia y que prohíbe afirmar en el etiquetado que tratan enfermedades. Anunciar que un preparado homeopático cura algo es publicidad engañosa.
¿Puede sustituir a un tratamiento médico o a una vacuna?
No. Es exactamente lo que todas las autoridades sanitarias desaconsejan. La OMS no la recomienda para el VIH, la tuberculosis, la malaria, la gripe ni la diarrea infantil, y el NHMRC australiano advirtió de que quien elige homeopatía pone en riesgo su salud si rechaza o retrasa tratamientos con eficacia y seguridad demostradas.
Si no contiene nada, ¿tiene efectos secundarios?
Los preparados de alta dilución no contienen principio activo y por eso su perfil de seguridad es comparable al del placebo. El problema aparece con las diluciones bajas, que sí contienen sustancia y pueden llegar a concentraciones equivalentes a las de un medicamento convencional, y con los fallos de fabricación, como demostró el caso de las pastillas con belladona.
¿Por qué se sigue vendiendo en farmacias?
Porque su comercialización es legal si no reivindica indicaciones. Sigue siendo, sin embargo, un asunto de salud pública. Ese es precisamente el punto que más critican las academias científicas europeas: la venta en un canal sanitario transmite al consumidor una apariencia de aval clínico que la evidencia no sostiene, y por eso el EASAC reclama un marco regulatorio homogéneo en la UE sobre eficacia, seguridad y publicidad.
Referencias
- (1)Homeopatía y productos homeopáticos: evaluación de las evidencias acerca de su eficacia y seguridad. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), 2026.
- (2)Homeopathy for preventing and treating health conditions evidence evaluation report. National Health and Medical Research Council (Australia), 2015.
- (3) Shang, A. et al. Are the clinical effects of homoeopathy placebo effects? Comparative study of placebo-controlled trials of homoeopathy and allopathy. The Lancet, 2005.
- (4)Evidence Check 2: Homeopathy. House of Commons Science and Technology Committee, 2010.
- (5)Homeopathic products and practices: assessing the evidence and ensuring consistency in regulating medical claims in the EU. European Academies Science Advisory Council (EASAC), 2017.
- (6) Mathie, R.T., Frye, J. & Fisher, P. Homeopathic Oscillococcinum for preventing and treating influenza and influenza-like illness. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2015.
- (7) Hawke, K. et al. Homeopathic medicinal products for preventing and treating acute respiratory tract infections in children. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2022.
- (8) Gartlehner, G. et al. Assessing the magnitude of reporting bias in trials of homeopathy: a cross-sectional study and meta-analysis. BMJ Evidence-Based Medicine, 2022.
- (9)Laboratory Analysis of Homeopathic Teething Tablets. U.S. Food and Drug Administration, 2017.
- (10)Homeopathy and the WHO. Voice of Young Science – Sense about Science, 2009.
- (11)Encuestas de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología en España. Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).
- (12)Première évaluation scientifique des médicaments homéopathiques en France. Haute Autorité de Santé, 2019.
- (13)Homöopathika, Anthroposophika und Cannabisblüten nicht mehr verordnungsfähig. Kassenärztliche Bundesvereinigung (KBV), 2026.
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