El 20 de agosto es el Día Mundial del Mosquito. Las enfermedades transmitidas por vectores provocan más de 700.000 muertes cada año y representan más del 17% de las enfermedades infecciosas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que advierte de que su distribución depende de factores ambientales, sociales y demográficos y señala al cambio climático, los viajes, el comercio y la urbanización entre los elementos que están favoreciendo su propagación en distintas regiones del mundo.

 

Más de 700.000 muertes

 

Los vectores son organismos vivos capaces de transmitir patógenos infecciosos entre personas o desde animales al ser humano. Muchos son insectos que se alimentan de sangre y adquieren microorganismos al picar a una persona o animal infectado para transmitirlos posteriormente a otro hospedador.

Estas enfermedades pueden estar causadas por parásitos, bacterias o virus e incluyen infecciones como el paludismo, el dengue, la esquistosomiasis, la tripanosomiasis africana humana, la leishmaniasis, la enfermedad de Chagas, la fiebre amarilla, la encefalitis japonesa y la oncocercosis. En conjunto, ocasionan más de 700.000 fallecimientos anuales.

El paludismo o malaria, una infección parasitaria transmitida por mosquitos del género Anopheles, provoca aproximadamente 249 millones de casos al año en todo el planeta y más de 608.000 muertes, la mayoría entre niños menores de cinco años, de acuerdo con los datos recogidos por la OMS.

El dengue, por su parte, es la infección vírica más prevalente entre las transmitidas por mosquitos del género Aedes. Más de 3.900 millones de personas en más de 132 países están expuestas al riesgo de contraer esta enfermedad, que causa anualmente unos 96 millones de casos sintomáticos y 40.000 muertes.

A estas infecciones se suman otras enfermedades víricas transmitidas por vectores, entre ellas la fiebre chikungunya, el zika, la fiebre amarilla y la fiebre del Nilo Occidental, vinculadas a mosquitos, además de la encefalitis transmitida por garrapatas y la fiebre del Oropouche, que transmiten determinados jejenes.

La OMS señala además que estas enfermedades afectan de manera desproporcionada a los grupos de población más pobres y se concentran especialmente en regiones tropicales y subtropicales. Desde 2014, grandes brotes de dengue, paludismo, chikungunya, fiebre amarilla y zika han causado muertes y han sobrecargado los sistemas sanitarios de numerosos países.

Algunas patologías provocan también consecuencias prolongadas. La chikungunya, la leishmaniasis y la filariasis linfática pueden causar sufrimiento crónico, morbilidad durante toda la vida, discapacidad y, en algunos casos, estigmatización de las personas afectadas.

 

El clima amplía el riesgo

 

La distribución de las enfermedades transmitidas por vectores responde a una combinación de factores demográficos, ambientales y sociales. La OMS identifica los viajes y el comercio internacionales, la urbanización descontrolada, el cambio climático y la proliferación y adaptación de los propios vectores como factores que contribuyen a su expansión.

El calentamiento global está afectando a los patógenos, los vectores y los hospedadores y ya ha modificado la transmisión de numerosas enfermedades. Según la organización sanitaria, muchos vectores han ampliado las latitudes y altitudes en las que pueden encontrarse y permanecen activos durante periodos más prolongados a lo largo del año.

La OMS prevé que estas tendencias se mantengan conforme continúe aumentando la temperatura del planeta. Las modificaciones en la distribución y actividad de los vectores repercuten así en las áreas y periodos en los que pueden producirse transmisiones de los diferentes agentes infecciosos.

Los mosquitos figuran entre los principales vectores de enfermedades. Los del género Aedes pueden transmitir dengue, chikungunya, fiebre amarilla, zika y fiebre del valle del Rift, mientras que los Anopheles están asociados al paludismo y los Culex pueden transmitir, entre otras infecciones, la encefalitis japonesa y la fiebre del Nilo Occidental.

Sin embargo, la transmisión vectorial no se limita a los mosquitos. Las garrapatas pueden transmitir enfermedades como la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, la enfermedad de Lyme, distintas rickettsiosis, la encefalitis transmitida por garrapatas y la tularemia. También actúan como vectores pulgas, piojos, flebótomos, simúlidos, triatominos y moscas tsetsé, además de determinados caracoles acuáticos.

 

Prevención y control vectorial

 

Pese a su elevada carga sanitaria, la OMS destaca que muchas enfermedades transmitidas por vectores pueden prevenirse mediante medidas de protección y con una participación activa de la población. El cambio de comportamientos constituye uno de los elementos fundamentales para reducir su incidencia.

La Asamblea Mundial de la Salud aprobó en 2017 la Respuesta mundial para el control de vectores 2017-2030, una estrategia que proporciona orientaciones a los países y a sus asociados para reforzar el control de los vectores como herramienta de prevención y de respuesta frente a los brotes.

La aplicación de esta estrategia requiere mejorar la capacidad técnica, las infraestructuras y los sistemas de vigilancia, además de impulsar la participación ciudadana. El objetivo es desarrollar un enfoque integral que contribuya al cumplimiento de las metas relativas a distintas enfermedades, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la cobertura sanitaria universal.

La OMS proporciona a los países orientaciones basadas en la evidencia, asistencia técnica para gestionar casos y brotes y apoyo para mejorar los sistemas destinados a notificar y registrar la carga real de enfermedad. También respalda la formación en tratamiento clínico, diagnóstico y control de vectores.

Además, la organización apoya el desarrollo y evaluación de nuevos instrumentos, tecnologías y estrategias contra estas enfermedades y trabaja para mejorar la información de la población sobre medidas de protección individual y colectiva frente a mosquitos, garrapatas, chinches, moscas y otros organismos transmisores.

El acceso a servicios de agua y saneamiento constituye igualmente un elemento importante para controlar y eliminar las enfermedades transmitidas por vectores. La OMS colabora con diferentes sectores de las administraciones para mejorar el almacenamiento de agua y el saneamiento y reforzar así el control de estas infecciones en las comunidades.

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