Los textos que presentan homeopatía, acupuntura, reiki o flores de Bach sin cuestionar su respaldo científico no se publican donde se comprueba la evidencia. Aparecen en los géneros interpretativos y en la sección de Sociedad, y en los espacios de vida sana, bienestar y consumo, donde el argumento de lo “natural” no encuentra el mismo filtro que en las páginas de ciencia o salud.
Es la conclusión coincidente de los análisis de contenido que han medido en los últimos años la cobertura de las pseudoterapias.
El trabajo más extenso lo firman el catedrático Sergi Cortiñas Rovira y el investigador Bertran Salvador-Mata, del Departamento de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra. Revisaron 379 artículos publicados entre 2011 y 2016 en cinco diarios y lo publicaron en la revista Journal of Biosocial Science(1).
La sección decide el filtro
El hallazgo central no es cuántas piezas se publican, sino dónde. Los autores clasificaron cada texto por género y sección y encontraron que los contenidos sin mirada crítica se agrupaban en los géneros interpretativos y en Sociedad.
Los contenidos detectados carecían de una posición editorial sobre el estatus científico de las terapias que describían
Los contenidos detectados carecían de una posición editorial sobre el estatus científico de las terapias que describían. El estudio sostiene que esa ausencia de criterio convierte al medio en parte del problema, porque la terapia hereda la credibilidad del soporte que la publica.
La ubicación no es un detalle administrativo. Determina quién revisa el texto, qué fuentes se consideran exigibles y si alguien comprueba la evidencia antes de publicar.
Un análisis posterior de la Universidad de Murcia llegó a una conclusión convergente. Los profesores José Antonio Sánchez-Hernández y Delfina Roca Marín observaron que los medios generalistas no tienen un criterio bien definido para ubicar en secciones concretas las informaciones sobre pseudociencias(2).
Su trabajo, en la Revista Española de Comunicación en Salud, introduce un matiz relevante: cuando esos mismos diarios abordan la pseudociencia como tema, lo hacen con un posicionamiento crítico, y uno de ellos añade editoriales.
La diferencia está en el punto de entrada. El artículo que denuncia una pseudoterapia se escribe desde ciencia o sociedad con criterio; el que la describe como propuesta de bienestar entra por otra puerta y no pasa por el mismo control.
Cortiñas Rovira documentó también, junto al investigador Miguel Ángel Moya-Arrabal, las estrategias discursivas con las que estas prácticas logran su inserción social en la prensa: un lenguaje más emotivo y directo que presenta creencias como evidencias(3).
Fuentes sin credencial sanitaria
El segundo punto débil son las fuentes. Las investigadoras de ESIC Business & Marketing School Myriam Martí-Sánchez y Vanessa Roger-Monzó analizaron las diez revistas femeninas mensuales más leídas –3,53 millones de ejemplares de tirada– y localizaron 96 piezas que asociaban terapias alternativas al tratamiento de una dolencia(4).
Se constata la escasa utilización de fuentes documentales y el uso de fuentes personales no autorizadas o con conflicto de intereses
Se constata la escasa utilización de fuentes documentales y el uso de fuentes personales no autorizadas o con conflicto de intereses. Esas fuentes son, según el estudio publicado en Estudios sobre el Mensaje Periodístico, modelos y expertos en las propias terapias, dentro de un discurso aspiracional que las presenta como remedios puntuales a males leves.
Las mismas autoras habían revisado antes los 115 artículos sobre homeopatía publicados por tres grandes diarios digitales entre 2012 y 2016. Detectaron el predominio del encuadre de controversia y conflicto y el valor noticia del impacto por delante del análisis de los riesgos para la salud(5).
El caso de la radio pública lo estudiaron el catedrático de la Universitat Jaume I Francisco López Cantos y el investigador Joan Millán Yeste. Un programa emitido los domingos en Radio 5 presentaba acupuntura, programación neurolingüística o eneagrama como herramientas para “vivir mejor”, apoyadas en testimonios de pacientes(6).
Su conclusión, en la Revista Latina de Comunicación Social, es que la emisora pretendía ofrecer un espacio divulgativo y terminó poniendo recursos públicos al servicio del discurso pseudocientífico, sin contraste crítico de los contenidos.
La ausencia de voz experta es un patrón europeo. Las criminólogas Anita Lavorgna y Anna Di Ronco hallaron en la prensa italiana mensajes confusos y ambivalentes, atribuidos a la falta de preparación de los periodistas y a la escasa presencia de expertos y organizaciones médicas en el discurso publicado(7).
El hueco que dejó la ciencia
Queda por explicar por qué existe ese hueco. Los propios profesionales lo señalaron en una encuesta a 49 periodistas científicos publicada en Public Understanding of Science y difundida por la agencia SINC: calificaron estas prácticas de fraude y pidieron tolerancia cero(8).
Atribuyeron el avance de la pseudociencia a la ausencia de políticas editoriales y a las carencias de formación científica de editores y gerentes
Atribuyeron el avance de la pseudociencia a la ausencia de políticas editoriales y a las carencias de formación científica de editores y gerentes. El diagnóstico no apunta al redactor que firma, sino a la cadena de decisión que define qué se publica y con qué exigencia.
Una década después, el retrato sigue abierto. El profesor de la Universidad Carlos III de Madrid Aitor Ugarte Iturrizaga, la investigadora de la Universidad de Navarra Mariola Moreno y la profesora de la Carlos III Laura Gutiérrez-Ibañes entrevistaron a 21 periodistas especializados en salud para la revista ICONO 14(9).
Entre los entrevistados no hubo unanimidad en el rechazo de la homeopatía, sus fuentes más citadas fueron otros medios y apenas mencionaron a los pacientes. Los autores describen además una tendencia autocomplaciente: señalan el propio medio como ejemplo de buena práctica y atribuyen las malas prácticas a las redes sociales.
La formación explica parte del cuadro. Un trabajo del grupo de la Universitat Pompeu Fabra publicado en Comunicar concluyó que la mayoría de los periodistas científicos españoles carece de formación científica y ni siquiera la considera necesaria para ejercer(10).
A ello se suman las condiciones laborales. El Informe Anual de la Profesión Periodística de la Asociación de la Prensa de Madrid vuelve a situar la precariedad como el mayor problema del sector y recuerda que el 45% de los periodistas contratados cobra entre 1.000 y 2.000 euros netos al mes(11).
El conocimiento base, entretanto, ya no admite discusión. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) publicó el 21 de abril un informe, basado en 64 revisiones sistemáticas, que concluye que la homeopatía no supera al placebo en ninguna patología(12). Advierte de que el riesgo principal está en el retraso o abandono de tratamientos eficaces.
El estudio Desinformación científica en España 2026, publicado en julio por la FECYT, sitúa hoy los bulos en alimentación, clima, tratamientos médicos y vacunas, y cifra la confianza en los científicos en el 83,8% frente al 31% que obtienen los periodistas(13). Es el mismo terreno en el que la información ambiental se desplaza hacia el estilo de vida.
Los autores de los análisis citados no piden retirar de los medios los contenidos de salud y consumo. Piden lo que ninguno encontró en las muestras: formación científica, fuentes verificables y una posición editorial que no dependa de la sección donde caiga el tema, una exigencia que atraviesa todo el periodismo especializado.
- (1)The suggestive nature of words: media coverage of homeopathy, acupuncture, reiki and Bach flower remedies in Spanish press 2011-2016. Journal of Biosocial Science, 55(6), 1178-1192.
- (2)El discurso mediático sobre las pseudociencias en la prensa generalista: un análisis de los principales diarios españoles. Revista Española de Comunicación en Salud.
- (3)La falsa-ciència (pseudociència) als mitjans de comunicació. Estudi de les estratègies discursives d’inserció social a la premsa espanyola (2011-2016). Communication Papers, 7(13), 129-144.
- (4)El discurso ‘aspiracional’ de las terapias alternativas y complementarias en las revistas femeninas españolas (2015-2016). Estudios sobre el Mensaje Periodístico.
- (5)Estudio longitudinal sobre el tratamiento de la homeopatía en la prensa digital española (2012-2016). El profesional de la información.
- (6)La difusión de discursos pseudocientíficos en la radio pública española. El programa Complementarios de RNE-Radio 5. Revista Latina de Comunicación Social, 73.
- (7)Media representations of complementary and alternative medicine in the Italian press: a criminological perspective. European Journal of Criminology.
- (8)Science journalists’ perceptions and attitudes to pseudoscience in Spain. Public Understanding of Science, 24(4), 450-465.
- (9)Desinformación en salud: la percepción de periodistas especializados. ICONO 14, 24(1), e2345.
- (10)Comunicar la ciencia: el perfil del periodista científico en España. Comunicar, 55, 9-18.
- (11)La profesión periodística acusa el crecimiento de la crisis de confianza ciudadana en la información. Informe Anual de la Profesión Periodística 2025, Asociación de la Prensa de Madrid.
- (12)Homeopatía y productos homeopáticos: evaluación de las evidencias acerca de su eficacia y seguridad. AEMPS.
- (13)Desinformación científica en España 2026. FECYT / IBERIFIER Plus.
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