Los humedales han cubierto durante milenios buena parte de Europa, pero la mitad ha desaparecido por el drenaje, el cultivo y la extracción de recursos. Los que sobreviven figuran entre los sumideros de carbono más eficaces de la naturaleza y, cuando se alteran, pueden pasar de almacenar carbono a emitir grandes cantidades de gases de efecto invernadero. Hasta ahora, sin embargo, faltaba una imagen precisa de dónde están y en qué estado se encuentran.

Sumario

 

Un equipo del Centro Global de Humedales de la Universidad de Copenhague ha elaborado el primer mapa continental de alta resolución de los humedales europeos, publicado en la revista Nature (1). Con imágenes de satélite de diez metros e inteligencia artificial, ha cartografiado seis tipos de humedales en 38 países y ha calculado que la actividad humana afecta ya a una quinta parte de su superficie.

Superficie de humedales que cada país europeo debería restaurar antes de 2030 / Imagen: 'Nature'

a , b , Objetivos de restauración a nivel de país para 2030 en toda Europa que muestran el 30 % del área de humedales perturbados en todos los tipos ( a ) y el 30 % del área total de 'turberas' perturbadas (mostradas por separado debido a su alta relevancia de carbono; las reservas de carbono pueden ser igualmente grandes en las turberas de pantano incluidas en la clase 'marismas continentales', pero esta clase también incluye humedales con bajo contenido de carbono y, por lo tanto, no se muestra por separado) ( b ). c , Comparación del área total de humedales seminaturales perturbados y los objetivos de restauración para 2030 por país con el promedio de la EEA38. Las barras de error denotan intervalos del 95 % de la propagación de Monte Carlo de las estimaciones calibradas del área de humedales a nivel de país y el procedimiento de asignación de perturbaciones calibrado. n  = 5000 extracciones de Monte Carlo.

 

Un mapa a diez metros

 

El nuevo mapa, bautizado European Wetland Types, distingue seis categorías: marismas interiores, turberas, marismas costeras, salinas, llanuras intermareales y brezales y landas. En conjunto ocupan unos 413.500 kilómetros cuadrados, el 6,8 % de la superficie terrestre analizada. Para trazarlo, los investigadores han entrenado un algoritmo con más de 100.000 puntos de referencia y lo han aplicado a cientos de miles de imágenes de los satélites Sentinel.

Hasta ahora no existía un mapa tan detallado, pero hemos logrado crear uno que muestra lo fragmentados que están los humedales europeos

GYULA  MÁTÉ KOVACS, Universidad de Copenhague

“Hasta ahora no existía un mapa tan detallado, pero hemos logrado crear uno que muestra lo fragmentados que están los humedales europeos”, explica Gyula Máté Kovács, investigador posdoctoral del Centro Global de Humedales y autor principal del trabajo. El detalle importa: cartografiar a diez metros permite detectar estructuras que los mapas anteriores, de menor resolución, pasaban por alto.

El paisaje que emerge está muy troceado. Entre el 27 % y el 33 % de la superficie ocupa parcelas de menos de 25 hectáreas, y entre el 7 % y el 11 % se reparte en fragmentos de menos de una hectárea –apenas 100 por 100 metros–. Esos humedales minúsculos suelen escaparse de los inventarios menos detallados, lo que distorsiona los cálculos de superficie y de carbono.

El mapa resuelve además un viejo problema: cada país define los humedales a su manera. “Lo que en Dinamarca clasificamos como turbera puede no considerarse turbera en Escocia; por eso las definiciones armonizadas son esenciales para comparar grandes regiones”, señala Kovács. Esa homogeneidad permite a las instituciones europeas evaluar los informes nacionales con criterios comparables.

 

Las turberas, claves para el clima

 

No todos los humedales guardan la misma cantidad de carbono. Las turberas –terrenos donde la materia vegetal se acumula sin descomponerse del todo– son las grandes protagonistas: aunque cubren apenas el 2 % de la zona estudiada, almacenan alrededor del 53 % del carbono del suelo de todos los humedales europeos.

Las marismas costeras, por ejemplo, no suelen almacenar tanto CO2 como las turberas

STÉPHANIE HORION, Universidad de Copenhague

“Las marismas costeras, por ejemplo, no suelen almacenar tanto CO2 como las turberas”, resume Stéphanie Horion, profesora asociada de la Universidad de Copenhague y coautora del estudio. El mapa muestra qué zonas ofrecen mayor potencial de restauración y ayuda a los responsables públicos a hacer una primera criba de candidatas.

La otra cara del mapa es el deterioro. La actividad humana –drenaje, agricultura, urbanización– afecta al 20,4 % de la superficie de humedales, y las marismas interiores son las más castigadas: casi la mitad está muy alterada. Más de una quinta parte de las turberas presenta ya algún grado de degradación.

Ese deterioro tiene un precio climático. Frente a un escenario sin alteración humana, el suelo de los humedales europeos podría haber perdido hasta 5.000 millones de toneladas de CO2 equivalente. Es una cifra difícil de imaginar: equivale, aproximadamente, a todas las emisiones de CO2 de la Unión Europea durante año y medio.

 

Restaurar antes de 2030

 

La legislación europea ya obliga a actuar. La Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE exige a los Estados miembros restaurar al menos el 30 % de los humedales que no estén en buen estado antes de 2030, con metas del 60 % para 2040 y del 90 % para 2050.

Nuestro trabajo puede apoyar directamente la aplicación de la Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE

STÉPHANIE HORION, Universidad de Copenhague

“Nuestro trabajo puede apoyar directamente la aplicación de la Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE”, afirma Horion. Cada país debe presentar un plan nacional de restauración, pero varios no han designado todavía zonas concretas ni fijado objetivos; el mapa, sostienen los autores, puede servirles de punto de partida.

Según los cálculos del equipo, harían falta 2,66 millones de hectáreas de humedales restaurados en 2030 en el conjunto de los 38 países. Reino Unido, Irlanda, Turquía y Rumanía concentran buena parte del esfuerzo, mientras que Dinamarca ya se acerca a cumplir su compromiso. En términos relativos, la presión es mayor en Bulgaria, Serbia o Hungría, donde más del 70 % de sus humedales está alterado, frente a los países nórdicos, que conservan casi intactos los suyos.

Los investigadores advierten de que restaurar no basta para recuperar el carbono ya perdido, que tarda mucho en volver o puede no regresar nunca. Por eso, proteger las turberas que aún resisten resulta tan urgente como recuperar las degradadas. El equipo trabaja ya en una versión global del mapa para afinar las estimaciones de emisiones de los humedales de todo el planeta.

Referencias

Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora