Las colonias de gatos en Tenerife reducen las poblaciones y el tamaño corporal del lagarto tizón –Gallotia galloti–, una especie endémica de la isla, según un estudio publicado en la revista Biology Letters (1) tras analizar más de 200 lagartos en las proximidades de 22 colonias felinas. El trabajo, realizado por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN–CSIC), la Universidad de La Laguna (ULL) y el Grupo de Ornitología e Historia Natural de las Islas Canarias (GOHNIC), concluye que estos puntos de alimentación artificial alteran las dinámicas ecológicas de lagartos, roedores y aves, con efectos directos e indirectos sobre el ecosistema insular.
Estos puntos de alimentación artificial alteran las dinámicas ecológicas de lagartos, erizos, roedores y aves, con efectos directos e indirectos sobre el ecosistema insular.
Menos lagartos junto a gatos
El estudio compara poblaciones de lagartos en áreas cercanas a colonias felinas con zonas de control alejadas de ellas, pero con un hábitat similar. Los resultados evidencian el impacto de los gatos domésticos –Felis catus– sobre estos reptiles endémicos, considerados una pieza clave de los ecosistemas insulares por su papel como dispersores de semillas y como presas dentro de las cadenas tróficas de los depredadores nativos.
Según explica el investigador del MNCN Airam Rodríguez, el equipo ha llegado a detectar la presencia de hasta 14 lagartos en los restos de presas hallados en una sola colonia de gatos. Sin embargo, el efecto no se limita a la depredación directa, ya que los datos muestran que las colonias también influyen en la estructura de las poblaciones de lagartos e incluso en el tamaño que alcanzan los ejemplares.
Para analizar estos cambios, los autores seleccionaron una muestra representativa de colonias repartidas por la isla de Tenerife y aplicaron un diseño experimental que comparaba de forma apareada zonas cercanas y alejadas de los puntos de alimentación. El equipo utilizó trampas de caída para realizar mediciones morfológicas detalladas de los lagartos capturados, que después eran devueltos a su hábitat natural.
Los resultados indican que en las zonas de control se capturaban de media tres lagartos más, lo que supone un 120% más, que en las inmediaciones de las colonias felinas. Además, los ejemplares no solo eran menos abundantes cerca de los gatos, sino que también presentaban un menor tamaño corporal en las zonas con mayor presencia felina, según recoge una nota del CSIC.
Comederos y alimentación artificial
El estudio también detecta un resultado contrario a las hipótesis de partida de los investigadores. Aunque los lagartos próximos a las colonias eran más pequeños, presentaban un mayor peso corporal relativo, medido a través del índice de masa escalada. Este dato sugiere que los ejemplares tenían una mayor disponibilidad de recursos alimenticios en las inmediaciones de las colonias.
Estos reptiles consumen con frecuencia la comida depositada en los comederos felinos
Mediante el análisis de isótopos estables de nitrógeno y carbono en la comida de gatos y en las excretas de lagartos, los autores confirmaron que estos reptiles consumen con frecuencia la comida depositada en los comederos felinos. De este modo, las colonias no solo actúan como puntos de presión por la presencia de depredadores, sino también como focos de alimentación artificial que modifican el comportamiento de otras especies.
“Los cambios asociados a la abundancia y al tamaño pueden deberse a la presión selectiva que ejercen los gatos, mientras que el aumento del peso, a las alteraciones en la disponibilidad de recursos ya que pueden acceder a la comida de gatos”, señala Airam Rodríguez. El investigador añade que la disminución del tamaño podría explicarse porque, según los restos de lagartos depredados encontrados en las colonias, los gatos prefieren cazar los ejemplares más grandes.
Los comederos de las colonias son puntos de alimentación artificial que atraen no solo a los felinos y a los lagartos, sino también a otras especies como ratas, erizos, gallinas, tórtolas y palomas. Esta concentración de animales alrededor de la comida disponible puede modificar las relaciones entre especies y alterar procesos ecológicos relevantes en el entorno.
La alimentación artificial contribuye, según el estudio, a la proliferación de especies que son mayoritariamente exóticas y que generan un amplio abanico de impactos sobre especies y ecosistemas nativos. En un territorio insular como Canarias, donde la biodiversidad presenta una elevada proporción de especies endémicas, estos cambios pueden tener consecuencias especialmente relevantes.
Protección de especies autóctonas
Canarias conforma un hábitat especialmente biodiverso en el que sobreviven numerosas especies endémicas que no pueden encontrarse en ningún otro lugar del mundo. Como ocurre en otras islas, la introducción de especies no nativas como el gato doméstico pone en peligro la supervivencia de un alto número de especies especialmente vulnerables, entre ellas los lagartos y las aves marinas.
El gato doméstico pone en peligro la supervivencia de un alto número de especies especialmente vulnerables, entre ellas los lagartos y las aves marinas
El coautor del estudio y profesor de la Universidad de La Laguna, Juan Carlos Rando, contextualiza que está documentado que el gato doméstico es una de las especies invasoras que mayor presión e impacto genera sobre las especies autóctonas, sobre todo en las islas. Esta presión se suma a las alteraciones indirectas asociadas a los puntos de alimentación y a la presencia continua de colonias en entornos naturales o seminaturales.
Por su parte, Beneharo Rodríguez, coautor del trabajo e investigador de GOHNIC, subraya que los resultados ponen de manifiesto la necesidad de desarrollar políticas de gestión integradas. Según indica, estas políticas deben tener en cuenta la protección de la fauna nativa en las inmediaciones de las colonias de gatos y no limitarse únicamente a la dimensión del bienestar animal.
“Nuestros datos demuestran la necesidad de considerar los efectos ecológicos de la población de gatos más allá del bienestar animal”, concluye Beneharo Rodríguez. El estudio, por tanto, advierte de que las colonias felinas y sus comederos pueden transformar las dinámicas de los ecosistemas insulares, reducir la abundancia del lagarto tizón y modificar tanto su tamaño como su alimentación.
Referencias
- (1) Cat colonies reshape the abundance and body size of lizards. Biology Letters.
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