Los chimpancés roban menos comida a sus amigos que a otros individuos y su respuesta emocional también cambia en función de la relación que mantienen con quien les quita el alimento, según un estudio publicado en septiembre de 2026 en la revista Evolution and Human Behavior. El trabajo, realizado con 26 chimpancés del santuario de la isla de Ngamba, en Uganda, analiza cómo la amistad influye en los comportamientos antisociales y apunta a que estos animales pueden esperar un trato especial de aquellos con los que mantienen vínculos estrechos.
Menos robos entre amigos
Estudios anteriores habían mostrado que los chimpancés presentan comportamientos prosociales selectivos hacia sus amigos: los acicalan más, los ayudan con mayor frecuencia y comparten más comida con ellos. Sin embargo, estaba menos estudiado si esos vínculos también condicionan las conductas antisociales, como apropiarse del alimento de otro individuo.
Para investigarlo, el equipo encabezado por Oded Ritov estudió las relaciones sociales de los 26 animales a partir de más de 800 horas de observación. Los científicos registraron sus pautas de acicalamiento, sus interacciones cotidianas y la frecuencia con la que permanecían al alcance del brazo de otros chimpancés para determinar qué individuos mantenían relaciones estrechas.
A continuación, los animales participaron en un experimento en el que uno de ellos podía robar trozos de piña al otro. Un chimpancé, considerado la "víctima", se encontraba en una habitación con tres bandejas que contenían la fruta. Las bandejas estaban unidas mediante una cuerda a otra estancia, desde la que un segundo animal podía dejar el alimento donde estaba o tirar de la cuerda para apropiárselo.
El estudio comparó parejas de amigos y no amigos, emparejadas además según el sexo y el rango de dominancia. De esta forma, los científicos pudieron estudiar si la cercanía de la relación estaba asociada específicamente con las decisiones adoptadas durante la prueba.
Los resultados mostraron que los chimpancés robaron en el 70% de las pruebas cuando interactuaban con un individuo que no era amigo, mientras que lo hicieron en el 61% de las pruebas realizadas con amigos. Cada animal experimentó las dos condiciones, lo que permitió comparar su comportamiento dependiendo del vínculo que mantenía con el otro chimpancé.
Según Ritov, el trabajo constituye la primera evidencia de que los chimpancés pueden contener un comportamiento antisocial hacia sus amigos. El resultado amplía así lo conocido sobre la influencia de los vínculos sociales: la amistad no solo estaría relacionada con una mayor disposición a ayudar o compartir, sino también con una menor tendencia a perjudicar al otro.
Una reacción emocional diferente
El experimento no se limitó a contabilizar los robos. El equipo también estudió cómo reaccionaban emocionalmente tanto las víctimas como quienes se apropiaban de la comida, atendiendo a comportamientos como pisotones, golpes con los puños y chillidos.
Cuando se producía el robo, las víctimas mostraban inicialmente más emociones negativas si quien les quitaba la comida era un amigo que cuando se trataba de otro chimpancé. Sin embargo, esa reacción se moderaba después con mayor rapidez a medida que avanzaban las pruebas.
El comportamiento de quienes robaban también dependía de la relación. Los chimpancés que quitaban comida a individuos con los que no mantenían una amistad expresaban emociones negativas durante más tiempo, un resultado que, según los autores, sugiere que percibían esas interacciones como más hostiles.
La combinación de ambos comportamientos lleva al equipo a plantear que podrían existir expectativas mutuas dentro de las relaciones de amistad. Los chimpancés no solo actuarían de manera diferente con sus compañeros más cercanos, sino que también podrían esperar que estos se comportaran de una forma particular con ellos.
"Esperamos más de nuestros amigos", explica Jan Engelmann, profesor asociado de Psicología y uno de los autores principales del estudio. Para el especialista, los resultados ofrecen evidencias de que los chimpancés también pueden esperar e incluso reclamar un trato especial de sus amigos, un comportamiento que ayuda a explorar las raíces evolutivas de las relaciones sociales humanas.
Las raíces de la cooperación
Los autores consideran que los resultados permiten profundizar en el papel que desempeñan las emociones y las expectativas en las relaciones sociales de los chimpancés. Hasta ahora, buena parte de la investigación sobre sus vínculos había prestado atención a las conductas positivas, mientras que este trabajo aborda qué sucede cuando un individuo realiza una acción perjudicial para otro.
La investigación plantea así que las amistades de estos primates pueden implicar algo más que una preferencia por determinados compañeros. La reacción ante el robo y la reducción de las conductas antisociales entre individuos estrechamente vinculados apuntan a que la relación puede estar acompañada por expectativas específicas sobre cómo debe comportarse el otro.
Ritov señala que estas expectativas podrían constituir elementos básicos de formas de cooperación más amplias. Según esta hipótesis, las expectativas que los chimpancés mantienen respecto a amigos o colaboradores cercanos pueden ayudar a comprender cómo pudieron desarrollarse formas más generales de cooperación y normas sobre el trato entre individuos.
El estudio, firmado por Oded Ritov, Christoph J. Völter, Liran Samuni, Avi Benozio, Dacher Keltner, Jan M. Engelmann, Laura S. Lewis y Esther Herrmann, fue publicado en la revista científica Evolution and Human Behavior (1).
Referencias
- (1) Los chimpancés roban menos comida a sus amigos. Evolution and Human Behavior.
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