La Unión Europea no avanza al ritmo necesario para lograr unos océanos saludables en 2030, según una evaluación presentada este 29 de septiembre en Bruselas, coincidiendo con la Semana Europea de los Océanos. El informe, elaborado por una coalición de organizaciones ambientales entre las que se encuentra Oceana, analiza los progresos realizados en 2025 y 2026 y advierte de una brecha entre los compromisos internacionales de la UE y las medidas que aplica en sus propias aguas.
Avances desiguales en Europa
La evaluación toma como referencia el Manifiesto Azul (1) -Blue Manifesto-, una hoja de ruta respaldada por más de 150 organizaciones de la sociedad civil que plantea una serie de medidas para recuperar la salud y la resiliencia de los océanos europeos antes de 2030. El documento examina la evolución de las políticas comunitarias y concluye que los resultados son muy diferentes dependiendo del ámbito analizado.
El apartado en el que la UE obtiene una valoración más favorable es el de su liderazgo internacional en materia oceánica, con una puntuación de 7,5 sobre 10. La coalición destaca en este terreno la ratificación del Acuerdo sobre la Biodiversidad Marina en Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ) y el mantenimiento de una posición contraria a la minería en aguas profundas.
Entre los principales problemas identificados figura la persistencia de prácticas pesqueras consideradas destructivas, especialmente la pesca de arrastre de fondo dentro de áreas marinas protegidas
Sin embargo, las organizaciones consideran que estos avances internacionales contrastan con la falta de actuaciones suficientes dentro de las aguas europeas. A su juicio, esta diferencia entre la política exterior y las medidas internas puede afectar a la credibilidad de la UE en la protección de los océanos.
Entre los principales problemas identificados figura la persistencia de prácticas pesqueras consideradas destructivas, especialmente la pesca de arrastre de fondo dentro de áreas marinas protegidas. La coalición también señala las dificultades para reducir otras presiones sobre el medio marino y considera insuficiente la integración del papel de los océanos frente al cambio climático en las políticas comunitarias.
El Manifiesto Azul recuerda que los países de la UE ya incumplieron anteriores objetivos para alcanzar un buen estado ambiental de los mares europeos, con problemas relacionados, entre otros factores, con los contaminantes, la eutrofización, las especies exóticas invasoras, la pesca comercial y los residuos marinos. Sus organizaciones promotoras sostienen que estas presiones siguen dificultando la recuperación de los ecosistemas.
Pesca, contaminación y clima
La evaluación advierte asimismo de posibles retrocesos en la protección de la naturaleza. Entre las iniciativas que generan preocupación en las organizaciones se encuentran el denominado Environmental Omnibus y la revisión de la aplicación de las directivas europeas de Aves y Hábitats, ante el riesgo que, según la coalición, podrían representar para las salvaguardas ambientales de las que dependen los ecosistemas marinos.
Uno de los asuntos centrales sigue siendo la gestión de las áreas marinas protegidas
Uno de los asuntos centrales sigue siendo la gestión de las áreas marinas protegidas. Las organizaciones reclaman que estos espacios no se limiten a una protección formal, sino que cuenten con medidas capaces de reducir las actividades que dañan los hábitats y las especies para cuya conservación fueron creados.
En particular, la coalición pone el foco en el arrastre de fondo, una modalidad pesquera que utiliza redes en contacto con el lecho marino. Las organizaciones ambientales llevan años reclamando que las prácticas pesqueras que consideran destructivas queden excluidas de las áreas protegidas y que las medidas de conservación sean aplicadas y controladas de manera efectiva.
El análisis también señala que el océano continúa recibiendo una atención insuficiente dentro de las políticas climáticas, pese a la vulnerabilidad de los ecosistemas marinos frente al cambio climático. Para las entidades responsables del informe, proteger y recuperar estos ecosistemas debe formar parte de las actuaciones destinadas a afrontar conjuntamente las crisis climática y de biodiversidad.
La conclusión general de la evaluación es que la UE se encuentra lejos de las actuaciones necesarias para alcanzar un océano saludable en 2030. No obstante, sus autores/autoras sostienen que buena parte de los instrumentos para modificar esta trayectoria ya existen y sitúan los próximos cambios legislativos como una oportunidad para acelerar las medidas.
Las próximas decisiones europeas
Entre las prioridades señaladas figura la aplicación de legislación ya aprobada, como la Ley de Restauración de la Naturaleza y la Política Pesquera Común. A ellas se suman futuras decisiones relacionadas con la Ley Europea del Océano y con las revisiones de la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina y la Directiva sobre ordenación del espacio marítimo.
Las organizaciones también consideran relevantes las negociaciones sobre el próximo presupuesto de la Unión Europea, al entender que el cumplimiento de los objetivos ambientales dependerá tanto de las normas como de los recursos disponibles y de su aplicación efectiva. La coalición reclama además una mayor coherencia entre las distintas políticas comunitarias que afectan al medio marino.
La sexta edición de la Semana Europea de los Océanos, que se celebra entre el 28 de septiembre y el 4 de octubre de 2026 y reúne a organizaciones de la sociedad civil, responsables políticos y otros actores relacionados con la gestión marina
El debate se produce durante la sexta edición de la Semana Europea de los Océanos, que se celebra entre el 28 de septiembre y el 4 de octubre de 2026 y reúne a organizaciones de la sociedad civil, responsables políticos y otros actores relacionados con la gestión marina. El lema de esta edición se centra en conseguir unos Océanos saludables para el futuro de Europa.
La evaluación ha sido elaborada por una coalición formada por BirdLife Europe & Central Asia, BLOOM, Blue Marine Foundation, ClientEarth, Environmental Justice Foundation, Oceana, Seas At Risk, Surfrider Foundation Europe y WWF EU. Estas organizaciones plantean que los próximos pasos legislativos pueden servir para reducir la distancia entre los compromisos asumidos por Europa y su aplicación en el medio marino.
Para la coalición, la futura Ley Europea del Océano constituye una de las principales oportunidades para coordinar las diferentes normas y políticas que afectan a los mares. Oceana ya había defendido que esta legislación debería proporcionar un marco común que aumente la coherencia y la rendición de cuentas de la política oceánica europea y sitúe la recuperación de los ecosistemas en el centro de las decisiones.
Las organizaciones sostienen que alcanzar los objetivos previstos para 2030 dependerá ahora de que las instituciones europeas apliquen las normas existentes y aprovechen las próximas reformas para reforzar la protección marina. Su evaluación concluye así que, pese a determinados avances en el ámbito internacional, las medidas adoptadas dentro de la UE siguen siendo insuficientes para cumplir la hoja de ruta planteada para el final de la década.
Referencias
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