El mundo va a superar el umbral de 1,5 °C fijado en el Acuerdo de París, pero aún es posible que ese exceso sea “lo más bajo y breve posible”. Es la conclusión del último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que exige recortar un 18 % las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 si se quiere que el pico de calentamiento quede en 1,7-1,8 °C.

Sumario

 

El informe Emissions Gap Report 2026: The Point of Return, la decimoséptima edición de esta serie anual, se ha publicado este miércoles en Nairobi(1), según recoge Noticias ONU. Analiza un escenario de menor exceso posible en el que el calentamiento máximo, hacia mediados de siglo, se limita a 1,7-1,8 °C y la temperatura vuelve a 1,5 °C o menos en 2100, con en torno a un 50 % de probabilidades.

 

Cómo limitar el pico de calentamiento

Para lograrlo, las emisiones globales de gases de efecto invernadero tendrían que bajar un 18 % para 2030, un 45 % para 2035 y un 69 % para 2040, todo ello respecto a los niveles de 2025. El informe añade que haría falta además aumentar de forma progresiva la retirada de dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera a lo largo del siglo.

Cada fracción de grado adicional y cada año extra de calentamiento por encima de 1,5 °C agravan los impactos y los riesgos climáticos

INGER ANDERSEN, directora ejecutiva del PNUMA

“Cada fracción de grado adicional y cada año extra de calentamiento por encima de 1,5 °C agravan los impactos y los riesgos climáticos, como las inundaciones mortales, las olas de calor y los incendios forestales que han arrasado numerosos países este año”, subrayó la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen.

“Debemos hacer todo lo posible para limitar al máximo el pico de calentamiento y volver a 1,5 °C a finales de siglo. Es posible”, añadió Andersen. El secretario general de la ONU, António Guterres, resumió el mensaje del informe con una frase: “Superar no significa capitular”.

El margen, con todo, se estrecha: cada cinco años que las emisiones de CO₂ se mantengan en los niveles actuales elevan el pico de calentamiento en torno a 0,1 °C(2). Y aun en el mejor escenario, el regreso a 1,5 °C en 2100 tiene en torno a un 50 % de probabilidades.

 

Qué pasa si nada cambia

Si las políticas actuales continúan, el calentamiento alcanzará 2,8 °C a lo largo de este siglo y seguirá aumentando después, advierte el informe. Incluso con la plena aplicación de las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), los planes climáticos de cada país, el aumento se quedaría en 2,6 °C. Esas contribuciones reducirían las emisiones solo un 5-8 % en 2030 y un 11-15 % en 2035, muy lejos del 18 % y el 45 % necesarios.

La brecha de implementación global para 2030 parece haberse estrechado respecto al año pasado, pero esto no refleja una acción política más fuerte

La brecha de implementación global para 2030 parece haberse estrechado respecto al año pasado, pero esto no refleja una acción política más fuerte, advierte el informe. La razón es que la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París llevó a eliminar su objetivo nacional de las agregaciones globales y a sustituirlo por proyecciones basadas en sus políticas actuales, que son más altas.

“Aparte de estos cambios, la brecha de implementación global para 2030 apenas ha cambiado”, subraya el documento. Es decir, el aparente avance no responde a una mejora real. El PNUMA añade que esa retirada es una de las dos razones por las que el panorama es peor que el del año pasado, junto con la revisión de las estimaciones históricas de emisiones.

Estados Unidos es el principal responsable del empeoramiento de las proyecciones. En 2025 sus emisiones aumentaron 133 megatoneladas de CO₂ equivalente, el mayor incremento de cualquier país, impulsado por una mayor demanda eléctrica y un repunte de la generación con carbón. Las emisiones globales, en cambio, se estancaron en 2025.

Tras EE UU, los mayores aumentos fueron los de Turquía (24,4 megatoneladas), Irán (18,9) e Indonesia (17,4). Estados Unidos, junto con Argentina y Arabia Saudí, es además uno de los tres miembros del G20 que no han presentado nuevos objetivos de mitigación para 2035.

 

De las promesas a la ejecución

El informe pide acelerar los objetivos del primer Balance Global, el proceso que evaluó entre 2021 y 2023 los progresos colectivos del Acuerdo de París. Entre ellos figuran triplicar la capacidad de las renovables y duplicar el ritmo anual de mejora de la eficiencia energética para 2030, abandonar los combustibles fósiles, reducir las emisiones distintas del CO₂ y frenar e invertir la deforestación. Los avances en la mayoría siguen siendo insuficientes.

La proporción de carbón, petróleo y gas en el suministro energético total debería caer al menos un 55 %, un 15 % y un 5 % respectivamente para 2035

La proporción de carbón, petróleo y gas en el suministro energético total debería caer al menos un 55 %, un 15 % y un 5 % respectivamente para 2035 respecto a los niveles de 2025, según los hitos que fija el informe para mantenerse en el escenario de menor exceso. En 2040, las reducciones necesarias serían del 75 %, el 30 % y el 35 %.

El G20, sin contar a la Unión Africana, sigue representando el 76 % de las emisiones globales, y de sus 17 miembros solo 14 han presentado nuevos objetivos para 2035. Las nuevas contribuciones presentadas desde el año pasado tienen un impacto “casi nulo” en las emisiones proyectadas.

En la última década, 124 países aumentaron sus emisiones (en total, 7,2 gigatoneladas de CO₂ equivalente más), frente a 63 que las redujeron (1,8 gigatoneladas menos).

Las emisiones por habitante muestran la desigualdad: Estados Unidos, Rusia, China y la Unión Europea siguen por encima de la media mundial de 6,4 toneladas de CO₂ equivalente por persona, mientras que India e Indonesia están muy por debajo. India rompió en 2025 una tendencia de crecimiento rápido gracias a las renovables, y China podría estar cerca de alcanzar su pico de emisiones en los próximos años.

El segundo Balance Global comenzará el mes que viene en la COP31 de Antalya (Turquía) y podrá apoyarse en estos resultados para prolongar los objetivos cifrados hasta 2035 y 2040 y concretar las metas existentes.

Pese al cuadro general, el informe subraya que las oportunidades para intensificar la acción son mayores que nunca. Desde 2015, las renovables han vivido un auge fulgurante, el suministro de energía procedente del carbón y el petróleo ha crecido más despacio de lo previsto y las políticas climáticas han reducido las emisiones en muchos lugares. Ampliar las políticas que han funcionado podría situar al mundo en la senda del escenario de menor exceso.

 

Referencias

Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora