El oso pardo, el lince ibérico, el lobo, el visón europeo o el sapo de vientre rojo le deben en gran medida el seguir todavía entre nosotros. El programa europeo LIFE, un instrumento de la Unión Europea que financia proyectos de protección medioambiental, cumple 20 años. España ha sido uno de los países más beneficiados por sus ayudas. El programa (que desde 2007 se ha rebautizado como LIFE+) ha apoyado 478 proyectos en nuestro país, de 3.126 presentados. El presupuesto del programa para el periodo 2007-2013 asciende a 2.143 millones de euros.


Según sus bases, pueden presentarse a la convocatoria de LIFE+ proyectos de interés comunitario que ayuden a aplicar y actualizar la política europea de medio ambiente en los terrenos de protección de hábitats y aves silvestres, que tengan un carácter innovador o de demostración de los objetivos de dichas políticas, desarrollen campañas de sensibilización o de formación de agentes encargados de prevenir incendios forestales o contribuyan a la supervivencia a largo plazo de bosques y ecosistemas. También se subvencionan programas relacionados con los residuos, la gestión del agua, el ahorro energético, el medio ambiente urbano, el cambio climático o la agricultura sostenible.

El oso pardo es la especie que más proyectos LIFE aprobados ha visto financiados, una cuarentena en toda Europa. El sapo de vientre rojo, con 31, y el cavilat (Cottus gobio), un pequeño pez de río en peligro de extinción, le siguen en la lista. Los mejillones de agua dulce en Alemania y Chequia, la gamuza de los Abruzzos en Italia, la víbora de Orsini en Hungria o nuestras águilas imperiales son algunos de los animales amenazados a cuya preservación ha contribuido decisivamente LIFE.

También ha cumplido 20 años de funcionamiento la Directiva Hábitats, que impulsó la creación de Natura 2000, la más importante red de espacios naturales protegidos del continente. España es también uno de los países que aporta mayor superficie protegida a la red, con 1.787 espacios que ocupan 147.591 quilómetros cuadrados de tierra o aguas costeras (estas suponen 10.275 quilómetros cuadrados).

En el conjunto del continente, la red establece la protección de 26.106 parajes que suman 751.150 quilómetros quadrados (representan el 18% de la superficie terrestre de la UE) más 198.760 quilómetros quadrados de aguas costeras. En este ámbito es de destacar el caso de Eslovenia, que ha declarado parte de la red casi un tercio de su territorio. Cerca de la mitad de los programas LIFE aprobados se desarrollan en territorios integrados en la Red Natura 2000, en los que están permitidas las actividades económicas mientras no pongan en peligro los objetivos de conservación establecidos.

La UE calcula que los espacios Natura 2000 reciben entre 1.200 y 2.200 millones de visitas al año que dejan unos beneficios por actividades recreativas de entre 5.000 y 9.000 millones de euros.