Qin Huang, de la Universidad Estatal de Arizona, y sus colaboradores proponen en PLOS Water el llamado Jiu-Jitsu meteorológico (1), un enfoque teórico para “desviar” sistemas meteorológicos extremos de trayectorias perjudiciales y evitar sus peores impactos.
Desviar el peligro
Los autores recuerdan que sequías, inundaciones, olas de calor y heladas aumentan en frecuencia e intensidad, con pérdidas humanas y materiales crecientes. En 2024, los daños asociados a extremos climáticos se estimaron en 417.000 millones de dólares.
Frente a las respuestas tradicionales –como represas, diques o seguros–, el artículo plantea actuar antes del desastre. La idea no es controlar el clima en sentido amplio, sino realizar pequeñas intervenciones precisas que aprovechen la sensibilidad de la atmósfera.
Hasta ahora, la modificación del tiempo se ha limitado sobre todo a la siembra de nubes para favorecer lluvias locales. Huang y su equipo sostienen que, aplicada con precisión y días antes del máximo impacto, esta técnica podría alterar la evolución de algunos episodios extremos.
Pruebas con simulaciones
Los investigadores probaron el concepto con modelos de circulación atmosférica y con Aurora, un modelo de inteligencia artificial diseñado para predicciones meteorológicas de alta resolución.
Según las simulaciones, pequeñas operaciones de siembra de nubes podrían haber desviado el huracán Sandy de 2012 unos 480 kilómetros, evitando así su trayectoria más dañina sobre Nueva York.
También apuntan a que una intervención similar habría elevado la temperatura mínima durante la helada de Texas de 2021 en torno a –8 grados Celsius y reducido en aproximadamente un 5% la precipitación de un río atmosférico de 2022 que causó inundaciones en California.
Retos pendientes
Los autores subrayan que el Jiu-Jitsu meteorológico sigue siendo una propuesta teórica. Para aplicarlo harían falta avances en el monitoreo del clima y una mejor comprensión de dónde y cómo pueden modificarse distintos fenómenos extremos.
Además, advierten de la necesidad de estudiar sus posibles implicaciones ambientales, políticas y de equidad, ya que una intervención beneficiosa en una zona podría tener efectos en otros territorios.
Si llegara a funcionar, este enfoque podría complementar la gestión convencional de desastres y abrir una vía preventiva para reducir daños antes de que los fenómenos meteorológicos alcancen su fase más destructiva, especialmente en comunidades más vulnerables.
Referencias
Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Activar ahora




Comentarios