El 22 de mayo se celebra el Día Internacional de la Diversidad Biológica, que en 2026 lleva por lema Acción local para un impacto mundial. La jornada pone el foco en la importancia de la biodiversidad para la vida humana y en la urgencia de protegerla para las generaciones presentes y futuras.

Sumario

 

La biodiversidad, o diversidad biológica, reúne la variedad de seres vivos del planeta, su diversidad genética y los ecosistemas en los que interactúan. De ella dependen funciones esenciales para la vida, como la producción de alimentos, la disponibilidad de agua limpia, la calidad del aire y el equilibrio natural que sostiene a las sociedades humanas.


 

Antecedentes de la celebración


 

Los antecedentes de esta celebración se remontan a la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992, cuando 196 países firmaron el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) que entró en vigor al año siguiente. Unos años después, en el 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 22 de mayo como el Día Internacional de la Diversidad Biológica


 

Revertir la pérdida de la naturaleza antes de 2050


 

En diciembre de 2022 se alcanzó un hito clave para la conservación de la biodiversidad con la adopción del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Este marco fija una hoja de ruta global con 23 metas para 2030 y 4 objetivos para 2050, orientada a detener y revertir la pérdida de biodiversidad y avanzar hacia una relación más equilibrada con la naturaleza. Su aplicación exige acelerar medidas durante esta década, reforzar la financiación, mejorar la rendición de cuentas y traducir los compromisos internacionales en planes y acciones nacionales. El Convenio sobre la Diversidad Biológica ofrece materiales y recursos para seguir esta implementación a través de su sitio web.


 

La acción local y el impacto mundial centran la campaña de 2026


 

El tema del Día Internacional de la Diversidad Biológica (IDB) 2026 es Acción local para un impacto mundial. Esta temática subraya que frenar y revertir la pérdida de biodiversidad depende de la capacidad de impulsar acciones locales que refuercen las medidas lideradas por los gobiernos y aceleren la aplicación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal.

La campaña pone el foco en una doble vía de actuación. Por un lado, se espera que los gobiernos creen entornos propicios para una participación inclusiva y efectiva, facilitando el acceso a la información y la implicación de la sociedad en las estrategias y planes de acción nacionales sobre biodiversidad. Por otro, se anima a ciudades, comunidades locales, pueblos indígenas, empresas, organizaciones sociales, centros de investigación y ciudadanía a sumarse con iniciativas alineadas con los objetivos nacionales y globales.

Además, 2026 es un año decisivo para la agenda internacional de biodiversidad: la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP17) se celebrará en Ereván, Armenia, del 19 al 30 de octubre de 2026. La conmemoración del 22 de mayo sirve así para visibilizar avances, activar compromisos y reforzar la idea de que las acciones cercanas —desde la ciencia ciudadana hasta la restauración de ecosistemas— pueden contribuir a un impacto positivo a escala mundial.


 

Casi tres de cada diez especies evaluadas están amenazadas de extinción


 

Según los datos más recientes de la Lista Roja, más de 48.600 especies figuran actualmente como amenazadas de extinción. Esto equivale a aproximadamente el 28% de las especies evaluadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, lo que refleja la magnitud y la persistencia de la crisis mundial de biodiversidad.

De acuerdo con una investigación realizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el registro fósil revela que la vida en nuestro planeta ha experimentado al menos cinco eventos de extinción masiva en los últimos 500 millones de años.


 

Las actividades humanas aceleran la pérdida de biodiversidad


 

Según la evaluación más reciente de la IPBES sobre las causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad y el cambio transformador, aceptada en 2024, la degradación de la naturaleza sigue estando impulsada en gran medida por actividades humanas y por factores estructurales que requieren cambios transformadores en los sistemas de producción, consumo y gobernanza. Esta evaluación actualiza y refuerza las conclusiones del informe mundial de 2019 y advierte de que todavía existen soluciones eficaces si se aplican con rapidez, coordinación y ambición.


 

Los recursos biológicos, fundamentales para el sustento y bienestar humanos


 

Los recursos biológicos son esenciales para la salud, la alimentación y los medios de vida de millones de personas. Los peces, por ejemplo, aportan cerca del 20% de la proteína animal consumida por unos 3.000 millones de personas. A ello se suma que más del 80% de la alimentación humana procede de productos vegetales y que, en muchas zonas rurales de países en desarrollo, una parte muy relevante de la población sigue recurriendo a medicinas tradicionales basadas en la flora local.

Los ecosistemas con mayor diversidad biológica también son más resilientes. Suelen resistir mejor las perturbaciones —como sequías, inundaciones o alteraciones del clima— y recuperarse con más rapidez, lo que refuerza la estabilidad ecológica a largo plazo.

Desde el punto de vista económico, la biodiversidad sostiene sectores como el turismo, la agricultura, la pesca o la industria farmacéutica. Su conservación no solo protege el capital natural, sino que también favorece el empleo, la actividad productiva y formas de desarrollo más sostenibles.


 

Biodiversidad y clima: una relación clave


 

La biodiversidad también desempeña un papel decisivo frente al cambio climático. Bosques, humedales, océanos y otros ecosistemas sanos absorben y almacenan grandes cantidades de carbono, al tiempo que ayudan a amortiguar impactos como olas de calor, inundaciones o pérdida de suelos. Cuanto más diversos y funcionales son estos sistemas, mayor es su capacidad para sostener la vida y facilitar la adaptación.

En este contexto, el Día Internacional de la Diversidad Biológica es también una invitación a reconocer el valor de la naturaleza en la vida cotidiana y a impulsar acciones que contribuyan a su conservación, desde el ámbito local hasta la escala global.

La biodiversidad no es una idea lejana ni un concepto abstracto: es el tejido vivo que sostiene nuestra existencia, el equilibrio silencioso que hace posible el agua que bebemos, los alimentos que nos nutren y los paisajes que habitamos. Protegerla es también proteger nuestra memoria, nuestro presente y la herencia que dejaremos a quienes vengan después. En un tiempo marcado por decisiones urgentes, cuidar la naturaleza es, sobre todo, una forma de cuidar la vida.

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