La guerra de Irán permanece en la situación de indefinición que mantiene las últimas semanas. A pesar de la ausencia del conflicto abierto que se dio en los primeros momentos, el escenario de tensión y amenazas cruzadas entre ambas partes hace temer un desencadenamiento de los acontecimientos en cualquier momento, aunque las elecciones americanas de mitad de mandato impliquen una relativa calma hasta su celebración.

Sumario

 

La situación no es mucho mejor en el resto de la región, ya que los rebeldes hutíes suponen otro foco de inestabilidad tanto en el interior de su país, como por los ataques que lanzan sobre territorio de Arabia Saudí. Aunque en Líbano la violencia se ha reducido en las últimas fechas a partir de unas precarias conversaciones de paz, la amenaza israelí de una intervención mayor siempre flota en el ambiente. Esa amenaza ya se ha producido en Cisjordania tras el ataque que produjo la muerte de dos soldados israelíes.

Mapa de los conflictos en Irán y Oriente Próximo a 26 de octubre de 2026 / Infografía: EA

 

La situación en Irán y Ormuz

 

Estados Unidos e Irán han vuelto a cruzar varias andanadas de amenazas, aunque estas no se hayan llevado por el momento hasta el terreno. Altos responsables iraníes han advertido de que, si se volviera a un conflicto abierto, podrían atacar instalaciones petroleras y cables submarinos del Golfo Pérsico.

Por su parte, Estados Unidos (EE UU) no le va a la zaga, y alterna declaraciones altisonantes y crípticas sobre posibles cambios de situación a pesar de la falta de negociaciones. En todo caso, no se espera ningún cambio radical de la situación hasta que no se celebren las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre.

El nuevo punto de disputa sobre el estrecho de Ormuz se ha producido por la ayuda estadounidense al cruce de barcos por dicho estratégico paso. Irán quiere el control absoluto de la vía marítima y lanza ataques regulares sobre los barcos que cruzan sin su autorización.

Ante esta situación, Estados Unidos ha tomado la iniciativa con el bloqueo a los puertos iraníes y ofrece su escolta a las naves que se embarcan en dicho cruce, situación que ha vuelto a levantar la indignación iraní.

A pesar de esta labor de protección, algunos de los navíos que se adentran en el estrecho, especialmente petroleros, se estrellan con las minas que allí dispuso Irán.

 

El contexto regional: Yemen y Líbano

 

Los hutíes también tensan la situación con nuevos ataques contra Arabia Saudí, que habría interceptado un misil balístico lanzado contra Riad por los rebeldes.

Este ataque toma mayor sentido al coincidir con la orden de Estados Unidos de evacuar a parte del personal no esencial y familiares de empleados de su embajada en Riad, lo que hace presagiar posibles complicaciones y nuevos ataques contra la capital.

Riad ya fue golpeada el 10 de octubre, cuando un ataque contra su aeropuerto internacional dejó al menos 13 muertos y más de 300 heridos.

Otras poblaciones del país también han sufrido bombardeos como el del aeropuerto Rey Fahd de Dammam, o incluso en el interior del propio Yemen, dentro de la guerra civil que mantienen, con lanzamiento de drones y misiles contra el aeropuerto de Mukalla, al este del país.

La guerra civil de Yemen vuelve así a primer plano ante la extensión de los bombardeos hutíes y su llegada a otros países.

La calma tensa que se vive en el Líbano podría volver a saltar por los aires tras las amenazas del ministro israelí de Defensa, Israel Katz, que ha vinculado una posible colaboración de Hezbolá con Irán con nuevos ataques sobre Beirut y la ampliación de la llamada "zona de seguridad" de Israel.

Este espacio del sur de Líbano se encuentra bajo control directo del Ejército israelí y, por el momento, no tiene visos de ser evacuado.

Mientras tanto, las negociaciones de paz entre los gobiernos de Líbano e Israel avanzan entre grandes escollos.

 

La situación en Cisjordania y Gaza

 

En Cisjordania la situación se complica. Un ataque a tiros cerca de Hebrón provocó la muerte de dos soldados israelíes, por lo que los grupos de la ultraderecha israelí han llegado a pedir desmantelar la Autoridad Nacional Palestina e intensificar las operaciones militares en Cisjordania.

Previamente, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ya había ordenado el cierre completo de Cisjordania y se han tomado otras medidas como ordenar la demolición de varias viviendas en las inmediaciones del lugar donde se ha producido el suceso o la intensificación de la represión en la zona.

La drástica respuesta no se hizo esperar, y llega a las puertas de las decisivas e indefinidas elecciones israelíes del 27 de octubre.

El ataque a tiros se produjo el 23 de octubre en un puesto de control de la zona y dejó además varios heridos, mientras que los dos autores murieron abatidos por el ejército israelí. Netanyahu anunció la mayor operación militar en el territorio desde la guerra de 1967.

Este ataque ha sido recibido con alegría y celebración por Hamás, que ha llamado a intensificar los ataques contra colonos y soldados israelíes en lo que podría suponer un nuevo recrudecimiento de la situación en los territorios palestinos.

Gaza todavía sufre una grave violencia y bombardeos selectivos, con ataques como el del campamento de Nuseirat, que dejó seis víctimas mortales.

Con estas víctimas ya se superarían los 74.500 muertos y más de 175.000 heridos desde que comenzó el conflicto, y más de 1.550 muertos desde la tregua impuesta en octubre de 2025.

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