Las viviendas construidas con criterios Passivhaus presentan concentraciones de gas radón más de un 50% inferiores a las de los edificios residenciales convencionales, incluso en las comunidades autónomas con mayor exposición natural a este contaminante, como se desprende del Estudio de Monitorización de Radón en España impulsado por la Plataforma Edificación Passivhaus (PEP) con el apoyo del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE).
Inoloro, invisible y cancerígeno
Este gas es inoloro, invisible y cancerígeno y se concentra, principalmente, en zonas que tienen suelo poroso y restos de uranio. Para llegar a estas conclusiones, se ha estudiado durante un año completo un total de 73 edificios residenciales --tanto viviendas certificadas Passivhaus y edificios convencionales no certificados-- ubicados en 11 comunidades autónomas.
Muchas de estas CC.AA están en zonas clasificadas como de riesgo medio y alto según el Código Técnico de la Edificación (CTE). Entre ellas figuran Galicia, Castilla y León, Extremadura, Comunidad de Madrid, Cataluña, Aragón, Asturias, Cantabria, Navarra, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana, como se ha detallado este jueves en la rueda de prensa de presentación.
En el encuentro, el presidente de CGATE, Alfredo Sanz Corma, ha recordado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 100 becquerelios por metro cúbico (Bq/m3) de radón, ya que es la segunda causa de cáncer de pulmón (se calcula que está detrás de cerca del 7% de las 1.500 muertes anuales por cáncer de pulmón en España), por detrás del tabaquismo, por lo que el experto ha puesto de manifiesto la necesidad de "vincular la vivienda con la salud".
En este sentido, la presidenta de PEP, Concha Uría, ha explicado que este gas se acumula en las partes bajas de las viviendas, por lo que la ventilación mecánica doble es "clave". En concreto, el modelo Pasivhaus incluye aislamiento térmico superior, ausencia de puentes térmicos, estanqueidad al aire, ventilación mecánica con recuperación de calor y alta calidad de ventanas y cerramientos de la mano de eficiencia energética.
Comparar edificios que cumplen criterios Passivhaus con viviendas convencionales
De esta forma, Uría ha detallado que el objetivo del estudio ha sido "comparar edificios que cumplen criterios Passivhaus con viviendas convencionales", que se limitan a cumplir el máximo de 300 Bq/m3 establecido por el Real Decreto 1029/2022.
Por ello, las entidades han instalado 152 detectores pasivos de trazas que midieron entre abril y septiembre de 2023 (verano) y octubre de 2023 y marzo de 2024 (invierno) la concentración de gas radón en 73 edificios de la misma zona, de los cuales 38 cumplen los criterios Passivhaus y 35 son convenciales. El estudio ha dividido sus datos en los periodos correspondientes al estival (entre abril y septiembre) e invernal (de octubre a marzo).
Entre las comunidades estudiadas figuran Galicia, Extremadura y Castilla y León que, según el Código Técnico de Edificación (CTE), son zonas de alto riesgo debido a su abundancia de suelos graníticos y alta permeabilidad del subsuelo.
Galicia, Extremadura y Castilla y León que, según el Código Técnico de Edificación (CTE), son zonas de alto riesgo debido a su abundancia de suelos graníticos y alta permeabilidad del subsuelo.
Por ejemplo, en Galicia más del 14% de la población está expuesta a concentraciones superiores a 300 Bq/m3; sin embargo, en municipios como Lugo llegan a 62 Bq/m3 en residencias Passivhaus para el periodo invernal, mientras que las convencionales tienen 290 Bq/m3. En el caso de Valdoviño, reporta 65 Bq/m3 en viviendas Passivhaus durante el periodo estival, mientras que las convencionales reportan 831 Bq/m3.
Soto del Real (Madrid) es donde se registra la mayor diferencia en los valores obtenidos en Passivhaus (70 - 296 Bq/m3) frente a los valores en sus homólogas convencionales (338 - 2380 Bq/m3), superiores al límite máximo legal en España.
En Cataluña, todas las viviendas Passivhaus consiguen valores por debajo de la recomendación de la OMS, de hasta 23 Bq/m 3 en Barcelona. No obstante, la diferencia en zonas de baja concentración natural se reduce pues en Viladecans, por ejemplo, donde se estiman entre 101 y 200 Bq/m 3, las Passivhaus concentran 47 Bq/m 3 frente a las 46 Bq/m 3 de su contraparte durante el periodo invernal.
En zonas superiores a los 400 Bq/m 3 de Extremadura y Castilla y León, todas las viviendas Passivhaus consiguen valores por debajo de los 50 Bq/m3. Sin embargo, la medición de radón no es concluyente por los reducidos valores de radón en la Comunidad Valenciana, Aragón, Asturias y Navarra.
Falta información de su impacto
Basta con que hayan trazas de uranio para que comience su descomposición hasta llegar al radón
En la presentación del estudio también se ha celebrado una mesa redonda que ha contado con varios expertos, como la investigadora del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja, Sonia García. "Basta con que hayan trazas de uranio para que comience su descomposición hasta llegar al radón", ha explicado.
Por ello, García ha señalado que los suelos porosos son sensibles a darle paso a este gas y que los ciudadanos "tienen derecho a saber si la vivienda que van a comprar o alquilar están adecuadas o no, de la misma forma que se les informa del consumo energético".
En concreto, ha detallado que las zonas que tienen más de 5% de tejido urbano en zona de riesgo están clasificadas con el nivel máximo de riesgo (2) aunque ha reconocido que "es difícil llegar a los 100 Bq/m3, en España no tenemos la tecnología para hacerlo acequible".
Mientras, la coordinadora técnica de la PEP, Rosalía García, ha recordado que los estándares Passivhaus se crearon en la década de 1990, por lo que "no se trata de medidas muy avanzadas, sino que son herramientas, aún con sus limitaciones, efectivas y fáciles".
Por su parte, la técnica Superior en la Subdirección General de Sanidad Ambiental y Salud Laboral del Ministerio de Sanidad, Marina Morales, ha añadido que "si bien se conoce la gravedad a largo plazo del radón, hace falta información de su impacto, a diferencia de otros aspectos medioambientales que también afectan la salud como la contaminación o la radiación solar".