Más del 40% de las poblaciones de peces del océano Atlántico y más del 90% de las del mar Mediterráneo están sobreexplotadas, son objeto de una presión que podría llevarlas al colapso pero que puede disminuir mediante un consumo responsable de los ciudadanos: optar por un pescado capturado de forma sostenible (mediante artes selectivas, devolviendo al mar a los ejemplares más pequeños) genera un menor impacto en el medio marino al permitir a las poblaciones de estos animales que se recuperen.

Greenpeace ha lanzado una guía para identificar los pescados y mariscos de temporada más habituales, que se puede consultar por medio de una aplicación web en la que aparecen ordenados por meses, lo que permite al usuario saber qué especies toca incluir en el menú (no están todas, la lista incorpora una selección de las más conocidas por el sector pesquero artesanal y por la población en general), dónde se hallan sus caladeros y cómo son capturada.

España agotó el 9 de mayo sus recursos pesqueros, incluidos los de la acuicultura

“Con este calendario queremos hacerle más fácil a las personas que consumen pescado la elección de productos pesqueros sostenibles. Hay que tener en mente tres normas básicas: mejor el pescado de temporada, mejor el de más cerca y mejor si ha sido capturado con artes pesqueras sostenibles”, afirma María José Caballero, directora de Campañas de Greenpeace.

Según nos recuerda la guía, este mes no es el de la sepia, el atún rojo ni el pulpo. Por el contrario, es el momento de comer caballa, sardina y mejillón, entre otros. Además de indicarnos qué pescado es el de temporada (que por regla general suele proceder de pesca sostenible y de caladeros cercanos), el consumidor puede evitar adquirir los ejemplares que han sido capturados demasiado lejos de nuestro territorio y con los métodos más dañinos para el medio ambiente: no es lo mismo una merluza atrapada mediante la pesca de arrastre que una que ha picado en anzuelos de palangre o que ha sido criada en la acuicultura.

Para la elaboración del calendario, la organización ecologista ha contado con el apoyo de diferentes pescadores que trabajan de forma sostenible. Además, la guía propone una docena de recetas, en cuya elaboración han participado cocineros de prestigio internacional.

Dinamizar el sector 

España registra uno de los niveles de consumo de pescado más altos de todo el mundo, y la tercera posición en el ranking de la Unión Europea, con unos 42,4 kilogramos por persona y año, lo que representa el doble de la media de los países comunitarios. Por delante sólo están Portugal, con 56,8 kilogramos por persona, y Lituania, con 43,4 kilos, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El consumo de pescado de los españoles ha experimentado altibajos, pero en general se ha mantenido estable. En 2015, señalan las estadísticas del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, los hogares destinaron el 13,38% del gasto en alimentación y bebidas a la compra de pescado, realizando un gasto medio aproximado por persona y año de 201,05 euros. El consumo doméstico de este producto cayó a lo largo del año 2015 un 2,4% respecto al año 2014. El 45% de los kilos de pescado consumidos en los hogares españoles corresponden a género fresco.

A causa de la sobreexplotación de las aguas productivas que bordean la península, España agotó el 9 de mayo los recursos propios de pescado, incluido el obtenido con la acuicultura, para satisfacer la demanda interna, según el informe anual del think tank británico New Economics Foundation. Por ello, recuperar las poblaciones se plantea como algo esencial para reducir la dependencia del exterior y garantizar un futuro viable a los pescadores.

La última actualización de la PPC aborda la sobrepesca y los descartes

Si bien nuestras decisiones de compra individuales son importantes, no son suficientes para proteger los océanos. Greenpeace recuerda que es necesario contar con voluntad política para conseguir avances en el sector pesquero y mejorar el medio marino. Por ello, exige la implementación de la reforma de la Política Pesquera Común (PPC) en España, que lleva dos años de retraso. Y con este fin ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para pedir al Gobierno su aplicación.

La PPC se introdujo por primera vez en los años 70 para garantizar que la pesca y la acuicultura sean sostenibles desde el punto de vista medioambiental, económico y social. Su finalidad es dinamizar el sector pesquero y asegurar un nivel de vida justo para las comunidades que viven de él: la normativa define cómo, cuándo y qué pueden pescar las flotas europeas en los mares y océanos de todo el planeta.

La norma ha sido objeto de diversas actualizaciones, siendo la más reciente la que entró en vigor el 1 de enero de 2014. Entre las novedades, aborda el problema de la sobrepesca (que debería haber empezado a desaparecer en 2015) y elimina de forma progresiva (a partir de 2015) los descartes ─una práctica que consiste en arrojar al mar las capturas, generalmente ya muertas, que no interesan a los pescadores por su escaso valor comercial o por las dificultades de conservación en alta mar y que representan una cuarta parte del total de capturas de la UE─.

Asimismo, la reforma incluye una nueva normativa de etiquetado (que exige señalar el método de producción del pescado ─capturado o criado─, la zona de captura y el arte de pesca) para ofrecer al consumidor más información sobre la sostenibilidad de sus decisiones cuando adquiere este tipo de productos. Algo que ante la lentitud de la Administración ha acabado ofreciendo Greenpeace con su nueva guía.