Los colectivos Salvemos Mojácar y la Coordinadora Ecologista Almeriense DUNA han denunciado que el municipio de Vera (Almería) pretende urbanizar terrenos directamente adyacentes a la zona más contaminada por radioactividad de Palomares.

Sumario

 

El proyecto del sector RC6, promovido por la empresa DISAN WORLDWIDE S.L. y actualmente en tramitación de su Autorización Ambiental Unificada Simplificada, incluye como zona verde una franja donde se ubica una fosa de 3.000 metros cúbicos de residuos radiactivos construida por Estados Unidos en 1966, y prevé viviendas a apenas 50 metros de la zona con mayor contaminación radioactiva de Europa tras Chernóbil.

 

Una fosa radiactiva bajo zona verde

 

La franja que el plan califica como zona verde coincide con la ubicación exacta de una fosa de 3.000 metros cúbicos de residuos radiactivos construida por Estados Unidos en 1966

El proyecto de urbanización del sector RC6 de Vera ha encendido las alarmas ecologistas por una razón de extrema gravedad: la franja que el plan califica como zona verde coincide, según las organizaciones denunciantes, con la ubicación exacta de una fosa de 3.000 metros cúbicos de residuos radiactivos construida por Estados Unidos en 1966 tras el accidente nuclear de Palomares. Ese depósito permanece actualmente vallado y sin descontaminar.

Salvemos Mojácar y DUNA han anunciado que presentarán alegaciones durante la tramitación de la Autorización Ambiental Unificada Simplificada del proyecto, promovido por la empresa DISAN WORLDWIDE S.L. Las organizaciones señalan que el sector linda estrictamente con el perímetro contaminado y que se prevén viviendas a apenas 50 metros de los puntos con mayor concentración de plutonio –lo que han descrito como "viviendas con vistas al plutonio"–.

Vista detallada del Sector RC6 superpuesto a la Zona 2 de Palomares: las viviendas proyectadas quedan dentro del perímetro con puntos de radioactividad alta según mediciones del Ciemat / Imagen: Salvemos Mojácar

La vaguedad histórica en la delimitación del perímetro contaminado hace inadmisible que no se marque una distancia de seguridad mucho mayor entre la edificación y las zonas afectadas

Los colectivos consideran que incluir suelo contaminado en la delimitación de zona verde no es un error técnico, sino una maniobra deliberada para maximizar el aprovechamiento urbanístico a costa de ocultar el riesgo radiológico. Advierten de que la vaguedad histórica en la delimitación exacta del perímetro contaminado hace inadmisible que no se establezca una distancia de seguridad mucho mayor entre la edificación prevista y las zonas afectadas.

 

El litoral de Palomares, también amenazado

 

En la playa de Palomares-Quitapellejos existe un proyecto paralelo que contempla la construcción de 1.600 viviendas en los últimos tres kilómetros sin urbanizar del litoral almeriense

El sector RC6 no es el único foco de alarma en el entorno de Palomares. Los colectivos han recordado que en la playa de Palomares-Quitapellejos existe un proyecto paralelo que contempla la construcción de 1.600 viviendas en los últimos tres kilómetros sin urbanizar del litoral almeriense, una franja que linda igualmente con terrenos afectados por la contaminación radiactiva del accidente de 1966.

Salvemos Mojácar y DUNA han señalado que el Ayuntamiento de Vera, el de Cuevas del Almanzora y la Junta de Andalucía siguen una línea que califican de negacionista, alineada con la postura del gobierno central: promover o tolerar desarrollos urbanísticos en el entorno de Palomares sin exigir previamente la descontaminación efectiva del terreno. Esta actitud, denuncian, condena al pueblo a permanecer atado a las consecuencias del accidente nuclear durante décadas más.

Urbanizar directamente sobre suelos afectados podría levantar en la atmósfera una contaminación que lleva décadas enterrada, dispersándola a nuevos lugares y exponiendo a la población a riesgos radiológicos inéditos

Las organizaciones han subrayado que la situación se agrava porque no se trata únicamente de construir cerca de zonas contaminadas, sino de urbanizar directamente sobre suelos afectados. Esta acción podría levantar en la atmósfera una contaminación que lleva décadas enterrada, dispersándola a nuevos lugares y exponiendo a la población residente y futura a riesgos radiológicos inéditos.

 

Acciones legales contra el negacionismo

 

El escrito del abogado del Estado dado a conocer hace una semana no reconoce la contaminación radiactiva de los terrenos de Palomares, una postura que los colectivos han calificado de negacionismo inadmisible

El detonante más reciente de la denuncia ha sido el escrito del abogado del Estado dado a conocer hace una semana, en el que –según los colectivos– no se reconoce la contaminación radiactiva de los terrenos de Palomares. Salvemos Mojácar y DUNA han calificado esta postura de "negacionismo inadmisible" y han advertido de que perpetúa la indefensión de los vecinos mientras se alienta el urbanismo desenfrenado en el entorno de una de las zonas más contaminadas radiológicamente de Europa.

Ante este escenario, los dos colectivos han anunciado el inicio de batallas legales para frenar los proyectos en curso. Su estrategia pasará por las alegaciones al expediente ambiental del sector RC6 y, previsiblemente, por acciones judiciales si la tramitación continúa sin que se aborde la descontaminación. Las organizaciones acusan a empresas y administraciones –locales, autonómicas y estatales– de connivencia en lo que describen como un afán de lucro que antepone el beneficio económico a la seguridad radiológica de la población.

Las organizaciones reclaman que antes de aprobar cualquier desarrollo urbanístico se proceda a la descontaminación completa y verificada de los terrenos afectados por el accidente nuclear de Palomares

Salvemos Mojácar y DUNA reclaman que antes de aprobar cualquier desarrollo urbanístico en el entorno de Palomares se proceda a la descontaminación completa y verificada de los terrenos afectados. Denuncian que el gobierno central ha optado por "seguir enterrando el problema" –en sentido literal y figurado– al no acometer la extracción de los suelos radiactivos, y alertan de que esta política de omisión tiene consecuencias directas sobre el presente y el futuro de Palomares y de toda la comarca del Levante almeriense.