Un equipo científico ha detectado microplásticos en el estómago y las branquias de pintarrojas capturadas en la plataforma continental del sur del Mediterráneo, frente a la costa de Túnez. El estudio, publicado en 2026 en la revista Science (1), analiza por qué vías estos pequeños tiburones entran en contacto con la contaminación plástica y concluye que las partículas pueden incorporarse tanto mediante la alimentación como a través de la respiración branquial.

 

Dos vías de exposición

 

La investigación se centra en la pintarroja común –Scyliorhinus canicula–, una especie de tiburón de hábitos demersales, es decir, vinculada a las proximidades del fondo marino. Los autores/autoras estudiaron ejemplares procedentes de la plataforma continental mediterránea de Túnez para comprobar si los microplásticos aparecían únicamente en el aparato digestivo o si también podían quedar retenidos en las branquias.

Los resultados muestran que estas partículas estaban presentes en el 60 % de los ejemplares analizados. En total, el equipo recuperó 95 partículas de 20 individuos, una cifra que evidencia la exposición de esta especie a los residuos plásticos presentes en el medio marino.

La presencia simultánea de partículas en los estómagos y en las branquias permite diferenciar dos mecanismos de entrada

La presencia simultánea de partículas en los estómagos y en las branquias permite diferenciar dos mecanismos de entrada. La vía trófica se produce cuando el animal ingiere microplásticos directamente o los incorpora al alimentarse de presas contaminadas. La vía branquial, en cambio, implica el contacto de las partículas suspendidas en el agua con las estructuras respiratorias.

El trabajo confirma así que la exposición no depende exclusivamente de lo que comen las pintarrojas. Mientras el agua circula por las branquias durante la respiración, estas estructuras también pueden entrar en contacto con fibras y fragmentos microscópicos, lo que amplía las posibles rutas de incorporación de los residuos.

Según sus autores autoras, es la primera vez que los microplásticos se caracterizan conjuntamente en branquias y estómagos de pintarrojas demersales de esta zona del Mediterráneo. Esta comparación permite obtener una visión más completa de la contaminación que si el análisis se limitara únicamente al contenido digestivo.

 

Predominio de fibras plásticas

 

Las fibras fueron, con diferencia, la forma más frecuente entre las partículas encontradas. Representaron el 96,8 % del total, mientras que los fragmentos supusieron únicamente el 3,2 % y aparecieron en uno de los puntos estudiados.

El predominio de las fibras indica que la contaminación detectada presenta una composición muy homogénea en cuanto a su forma. Frente a los fragmentos irregulares procedentes de la degradación de objetos de mayor tamaño, las fibras tienen una morfología alargada y constituyen casi la totalidad de los microplásticos recuperados por el equipo.

La mayoría de las partículas también presentaba dimensiones reducidas. En concreto, el 71,6 % medía menos de 1.000 micrómetros –un milímetro–, lo que confirma la presencia mayoritaria de materiales difíciles de distinguir a simple vista y capaces de circular por el medio marino.

Para determinar su composición, los investigadores/as aplicaron técnicas de espectroscopia infrarroja LDIR y FTIR-ATR. Estos procedimientos permitieron realizar la identificación química de todas las partículas examinadas y evitar que materiales naturales fueran contabilizados erróneamente como plásticos.

El estudio no se limita, por tanto, a contar los residuos recuperados, sino que identifica también los materiales que los componen y establece cuáles aparecen con mayor frecuencia en los ejemplares

Los polímeros predominantes fueron el tereftalato de polietileno –PET– y la poliamida –PA–. El estudio no se limita, por tanto, a contar los residuos recuperados, sino que identifica también los materiales que los componen y establece cuáles aparecen con mayor frecuencia en los ejemplares.

El PET y la poliamida estuvieron presentes tanto en el conjunto de partículas estudiadas como entre las fibras predominantes. Su identificación aporta información sobre la naturaleza de la contaminación plástica a la que están expuestas las pintarrojas en la plataforma continental del sur del Mediterráneo.

 

Tiburones como bioindicadores

 

El hallazgo revela una contaminación significativa en una región todavía poco estudiada, según señala el artículo. Buena parte de las investigaciones sobre microplásticos marinos se ha centrado en otras zonas o en organismos diferentes, por lo que los datos obtenidos frente a Túnez proporcionan una referencia inicial para futuros trabajos.

Los autores consideran que los resultados constituyen una línea de base para el Mediterráneo meridional. Esta información permitirá comparar posteriores análisis y evaluar posibles diferencias entre áreas, especies, órganos o periodos de muestreo mediante técnicas equivalentes.

La pintarroja puede resultar especialmente útil para este tipo de seguimiento por su condición de elasmobranquio demersal. Al vivir asociada a los fondos de la plataforma continental, está expuesta a las partículas presentes tanto en el agua como en los organismos de los que se alimenta.

La detección en las branquias añade además un elemento relevante para la vigilancia ambiental. Los análisis centrados exclusivamente en el estómago pueden identificar la ingestión, pero no reflejan necesariamente la exposición asociada al paso continuo de agua por el sistema respiratorio. Examinar ambos órganos permite distinguir la captación trófica y la captación branquial.

El estudio no determina los posibles efectos biológicos de las partículas sobre los ejemplares analizados, sino que se concentra en identificar su presencia, tamaño, forma y composición. Sus conclusiones se refieren, por tanto, a las vías de exposición y al grado de contaminación observado, no a daños concretos sobre la salud de las pintarrojas.

Los investigadores sostienen que estos pequeños tiburones pueden emplearse como bioindicadores de la basura marina. Su estudio ayudaría a observar la presencia y las características de los microplásticos en ambientes próximos al fondo, además de complementar los análisis realizados en el agua, los sedimentos o especies pertenecientes a otros niveles de la red alimentaria.

La investigación, firmada por A. Larafa, S. Touaylia, L. Viñas, G. Blanco y J. Gago. El trabajo proporciona así los primeros datos comparativos sobre microplásticos en branquias y estómagos de pintarrojas de la costa tunecina y confirma que la contaminación puede alcanzar a estos animales por más de una vía.

Referencias

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