Hogar sin Tóxicos denuncia que los retrasos “injustificados” de la Comisión Europea en la restricción de sustancias tóxicas están generando más de 100.000 toneladas de contaminación química grave en la Unión Europea, según un informe publicado este viernes por European Environmental Bureau (EEB) y ClientEarth.
Retrasos en Bruselas
La organización alerta de que casi dos terceras partes de los expedientes relacionados con la restricción de sustancias tóxicas están prácticamente paralizados, pese a que la Comisión Europea había anunciado el 25 de abril de 2022 la llamada Hoja de Ruta de Restricciones.
Ese plan fue presentado como una vía para acelerar el proceso de regulación de estos contaminantes, considerado por Hogar sin Tóxicos como “desesperantemente lento”. Sin embargo, la entidad denuncia que Bruselas está incumpliendo sus objetivos iniciales.
Según el informe de EEB y ClientEarth, los retrasos en 6 de 22 expedientes de restricción de sustancias o grupos de sustancias tóxicas generan 100.000 toneladas de contaminación.
Sustancias en productos cotidianos
Carlos de Prada, responsable de la iniciativa Hogar sin Tóxicos, afirma que la Hoja de Ruta se anunció como “el mayor plan de restricción de sustancias tóxicas de la historia”, pero sostiene que las demoras están permitiendo que compuestos que deberían haber sido eliminados sigan presentes en el entorno cotidiano.
De Prada advierte de que estas sustancias pueden continuar en agua potable, alimentos, materiales en contacto con ellos, plásticos, textiles, pañales, juguetes y muebles, entre otros productos.
“La Comisión Europea está dejando morir la Hoja de Ruta de Restricciones”, señala el responsable de Hogar sin Tóxicos, que colabora con EEB en la difusión de esta problemática desde España.
La organización sostiene que el objetivo principal del plan, acelerar la restricción de sustancias tóxicas, no se está cumpliendo y que la población continúa expuesta de forma inadvertida.
Preocupación por los PFAS
El informe denuncia que, en muchos casos, la Comisión no ha iniciado el proceso de restricción de sustancias tóxicas y, en otros, no lo ha finalizado dentro del plazo legal fijado.
Según Hogar sin Tóxicos, Bruselas está obligada legalmente a tramitar en tres meses los expedientes de restricción una vez llegan a la Comisión, pero habría tardado dos años de media y, en el peor de los casos, casi cuatro años.
La entidad advierte de que estas demoras no estarían debidamente justificadas, pese a que la legislación exige explicar las razones de los retrasos.
El informe sitúa este bloqueo en el contexto de los actuales planes de desregulación impulsados por la Comisión Europea, que, según Hogar sin Tóxicos, se estarían desarrollando de forma coordinada con algunos intereses industriales concretos.
La organización considera que esta orientación puede debilitar de forma amplia la normativa sobre sustancias tóxicas y marginar la voz de la comunidad científica y de las organizaciones de la sociedad civil.
En este contexto, Hogar sin Tóxicos expresa “gran preocupación” por lo que pueda ocurrir con grupos de sustancias que generan importantes problemas de contaminación, como los PFAS.
Carlos de Prada reclama a la Comisión Europea que deje de infringir la legislación comunitaria y subraya que la defensa de la salud y el medio ambiente no debe sacrificarse en beneficio de intereses económicos particulares.