El colectivo ecologista Adega ha replicado este viernes 3 de julio, en Santiago de Compostela, a Altri que su proyecto para Palas de Rei (Lugo) “incumple todos los objetivos del reglamento europeo (Reglamento (UE) 852/2020)” aplicable a las inversiones consideradas sostenibles, en un momento en el que la Xunta aún debe resolver el procedimiento de autorización ambiental integrada.
Críticas al informe
La organización ecologista responde así al documento que la empresa presentó como “informe independiente”, elaborado por Bureau Veritas, para certificar el cumplimiento del principio DNSH –siglas de Do Not Significant Harm, No Causar Daño Significativo–, exigido por la Unión Europea para apoyar inversiones en proyectos sostenibles.
Para Adega, este movimiento de Altri busca “condicionar la decisión de la Xunta”, que todavía tiene pendiente resolver el procedimiento administrativo relativo a la autorización ambiental integrada del proyecto de macrocelulosa previsto en Palas de Rei.
El colectivo recuerda que, hasta ahora, la Xunta “ni resolvió la denegación del proyecto de Altri en Palas de Rei ni lo archivó”, por lo que la iniciativa industrial continúa, a su juicio, como una “amenaza para el país”.
En este contexto, Adega sostiene que Altri “no da ni una” en relación con el principio DNSH. Según la entidad ecologista, el proyecto incumple todos los objetivos vinculados a este requisito europeo y no puede presentarse como una inversión compatible con los criterios de sostenibilidad.
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— ADEGA (@adegagz.bsky.social) 2026-07-03T12:11:58.637Z
Huella climática y agua
La organización acusa a Altri de ocultar información relevante sobre las emisiones asociadas a la macrocelulosa y de no aportar datos sobre determinados contaminantes.
Uno de los principales reproches de Adega se centra en la huella de carbono del proyecto. La organización acusa a Altri de ocultar información relevante sobre las emisiones asociadas a la macrocelulosa y de no aportar datos sobre determinados contaminantes.
En concreto, el colectivo señala que la empresa tampoco informa sobre emisiones de amoniaco, compuestos orgánicos volátiles distintos del metano y óxido nitroso, entre otros elementos que, según denuncia, deberían formar parte de la evaluación ambiental del proyecto.
“¿Cómo es posible afirmar que el proyecto contribuye a la descarbonización y a la mitigación del cambio climático si ni siquiera informa de cuántos gases de efecto invernadero emite?”
“¿Cómo es posible afirmar que el proyecto contribuye a la descarbonización y a la mitigación del cambio climático si ni siquiera informa de cuántos gases de efecto invernadero emite?”, se pregunta Adega en su respuesta a la documentación presentada por la compañía.
La entidad también rebate los argumentos de Altri sobre el uso sostenible de los recursos hídricos. A su juicio, el modelo industrial planteado no cumple con este objetivo porque “no cierra los ciclos productivos”, una cuestión que considera incompatible con la protección de los recursos naturales.
Adega extiende esta crítica a la transición hacia una economía circular, otro de los objetivos contemplados por el marco europeo de inversiones sostenibles. Según el colectivo, el proyecto no responde a ese principio porque mantiene un proceso productivo intensivo y con impactos ambientales significativos.
En cuanto al control de la contaminación, la organización ecologista afirma que basta con revisar el listado de contaminantes atmosféricos declarados en el proyecto, así como aquellos que, según sostiene, no habrían sido declarados por la pastera.
Impacto en biodiversidad
El último bloque de críticas de Adega se centra en la biodiversidad y en la ocupación del territorio previsto para la instalación industrial. La organización denuncia que Altri “ocultó” que su proyecto afectaría a un espacio propuesto por la Xunta para integrarse en la Red Natura 2000.
El colectivo añade que ese territorio también fue incluido posteriormente en la estrategia de infraestructura verde, lo que, a su entender, refuerza la necesidad de valorar con especial rigor el impacto ambiental de la macrocelulosa en Palas de Rei.
Adega cuestiona que Altri pueda defender que su proyecto contribuye a la recuperación de los ecosistemas o a la protección de los recursos hídricos y marinos cuando, según afirma, su propia naturaleza industrial genera efectos contrarios.
“¿Cómo es posible”, plantea la organización, que Altri pretenda “vender de nuevo que su proyecto contribuye a la descarbonización y al uso sostenible y protección de los recursos hídricos y marinos, a reducir la contaminación o a permitir recuperar la biodiversidad de los ecosistemas?”.
La entidad ecologista considera que la naturaleza del proceso industrial previsto por Altri es uno de los elementos que deberían pesar en la decisión final de la Xunta. Según Adega, se trata de una actividad muy intensiva en consumo de energía y agua.
A ello suma la fuerte contaminación que atribuye al proyecto, así como la enorme demanda de madera de eucalipto, que, de acuerdo con la organización, contribuiría a extender el monocultivo intensivo.
Adega advierte también del deterioro de los hábitats y de la pérdida de biodiversidad que, según sostiene, la macrocelulosa causaría o induciría de forma directa. Por ello, reclama que estos factores sean incorporados a la valoración administrativa.
La organización concluye que todos estos elementos deberían llevar a la Xunta a denegar definitivamente la autorización a Altri. Para Adega, el proyecto no cumple los objetivos europeos de sostenibilidad y no puede acogerse al principio DNSH, que exige no causar un perjuicio significativo al medio ambiente.
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