El Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), que debería estar implantado en España en noviembre de 2026, acumula un retraso que, según todo indica, obligará a esperar todavía mucho tiempo.
Se trata de un sistema que los turistas encuentran fácilmente en otros países de Europa, incluso en algunos que en muchos índices están por detrás de España, pero que aún no está disponible en España con las máquinas en supermercados que ya funcionan fuera.
Cómo funciona el SDDR
¿En qué consiste el sistema SDDR? Se trata de un sistema que incentiva el reciclaje de envases de bebida, dentro de la economía circular y de la gestión de residuos de envases.
Por él se cobran 10 céntimos de euro en caja al comprar, pero éstos se devuelven cuando el envase se recicla. Se trata, por tanto, de un depósito y no de un cobro extra, de un recargo o un impuesto adicional.
Este sistema, bien explicado a la sociedad, está resultando muy eficiente, pero también es costoso, puesto que descansa en un sistema de máquinas que suelen estar instalados en los puntos de compra de más de 120 metros cuadrados, aunque también pueden situarse en gasolineras, tiendas y otros puntos.
Según el propio real decreto que regula los envases, el sistema permite garantizar una alta tasa de recogida separada de los envases de un solo uso, reducir al mínimo su contaminación por otros residuos y contribuir a reducir la basura dispersa.
Para las botellas de plástico de un solo uso, la normativa fija objetivos de recogida separada del 70 % en 2023, el 77 % en 2025, el 85 % en 2027 y el 90 % en 2029. Además, los envases deben llevar el símbolo asociado al sistema de depósito, devolución y retorno.
Hay que recordar que en España el SDDR afecta a botellas de plástico de menos de 3 litros, latas metálicas y determinados briks de bebidas no lácteas. Se queda fuera de este programa el vidrio, pues ya cuenta con un sistema de recogida propio de gran eficiencia, así como determinados briks, concretamente los que contienen leche, nata o batidos, entre otros.
Un retraso con varias causas
La implantación en España está siendo una travesía por el desierto debido a diferentes factores. Por un lado, cifras oficiales revelan que el reciclado de envases de bebidas supera por poco el 40 %, pero otras entidades aseguran que esa cifra realmente es de más del 70 %. Es decir, existen, en primer lugar, grandes discrepancias en este sentido.
En concreto, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico publicó el 22 de noviembre de 2024 un informe que sitúa en el 41,3 % la recogida separada de botellas de plástico de un solo uso para bebidas en 2023, según recoge la respuesta del Gobierno en el Congreso.
Ese informe concluye que no se alcanza el objetivo fijado para 2023 y que, en consecuencia, se deberá implantar un SDDR en todo el territorio nacional en el plazo de dos años. Los envases sujetos al sistema y el procedimiento de implantación se recogen en el artículo 47 del real decreto.
La misma respuesta precisa que la obligación de implantarlo no corresponde al Ministerio, sino a los productores de producto afectados por el incumplimiento, de acuerdo con la Ley de Residuos y Suelos Contaminados de 2022.
Por otro lado, fabricantes y distribuidores, que son los que deben costear el sistema en España, alegan dificultades de todo tipo, incluyendo también algunas regulatorias, para explicar el retraso y han pedido más tiempo para su implantación.
Este reparto responde al principio de responsabilidad ampliada del productor, por el que quien pone envases en el mercado asume la gestión de sus residuos, un esquema que otros sectores ya han empezado a organizar en sistemas colectivos de gestión.
Los costes, además, son altos porque la máquina encargada del reciclado debe identificar el envase, comprobar que tiene derecho a devolución de dinero y efectivamente abonarlo, si bien en España todavía no está muy claro cómo lo va a hacer exactamente: en efectivo o sistemas digitales u otros sistemas.
Fecha límite y meta europea
La fecha límite marcada por las autoridades, que recordemos que es noviembre del 2026, no parece que vaya a cumplirse, puesto que aún no se ven máquinas en los supermercados ni tampoco se ha iniciado ningún tipo de campaña de comunicación, algo que resulta vital para conseguir la colaboración de la sociedad en este programa de reciclaje.
Lo único que está claro es que la Unión Europea establece que para enero de 2029, todos los países que forman parte de ella deben alcanzar una tasa de recogida separada del 90 % de los envases que entran en el programa SDDR, algo bastante improbable en España a juzgar por el ritmo actual de implantación.
El Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases exige que los sistemas de depósito, devolución y retorno de envases de plástico o metal de un solo uso para bebidas se establezcan de aquí a 2029, a menos que ya alcancen un elevado índice de recogida separada.
En definitiva, el SDDR llega a España con retraso, sin máquinas visibles y con la comunicación pendiente, factores que ponen en duda tanto la fecha de noviembre de 2026 como el cumplimiento de la meta europea para el reciclaje de envases.
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