Francia sufre problemas de desabastecimiento de combustible en el 11% de sus estaciones de servicio, según los últimos datos oficiales del Gobierno francés, del 24 de septiembre a las 9.00 horas, tras haber llegado al 17% el domingo 20, en plena escalada de precios por la crisis en el estrecho de Ormuz.

Sumario

 

El ministro de Economía, Roland Lescure, ha atribuido el 91% de las incidencias al tope de precios de TotalEnergies y ha asegurado que el país no tiene problemas de suministro, mientras el Ejecutivo ha aprobado 450 millones de euros en nuevas ayudas para hogares y profesionales.

 

Hasta un 17% de gasolineras afectadas

 

La escasez se produce en un contexto de fuerte tensión en los mercados energéticos vinculada a la guerra de Irán, con una caída del tráfico de buques cisterna a través de Ormuz.

Según la plataforma oficial de precios de los carburantes del Gobierno francés, el 11% de las estaciones tenía dificultades de suministro en al menos un producto el jueves a primera hora, frente al 12% del 22 de septiembre y el 11% del día 23, ambos a las 17.00 horas.

El porcentaje se calcula sobre unas 9.900 estaciones, lo que equivale a alrededor de 1.090 gasolineras con problemas para servir gasolina, gasóleo o ambos.

La situación fue peor a principios de semana, con un 17% de estaciones afectadas el domingo y un 15% el lunes, cuando unas 1.500 gasolineras llegaron a comunicar al Gobierno que se habían quedado sin gasolina o sin diésel.

El recuento oficial solo considera en dificultad una estación cuando se ha quedado sin todo el gasóleo o sin todas las variedades de gasolina que distribuye, y excluye las que están cerradas por otros motivos.

Por regiones, Pays de la Loire (17%) y Grand Est (16%) concentran la peor situación, seguidas de Bretaña y Nueva Aquitania, con un 12%, mientras que Provenza-Alpes-Costa Azul baja al 4% y Córcega no registra incidencias.

El propio Lescure reconoció el lunes en la radio pública France Inter que alrededor del 17% de las estaciones carecía de al menos un tipo de combustible, aunque aclaró de inmediato que no existe “ningún problema sistémico ni estratégico”.

Mientras, las compras de carburantes se han reducido un 30% ante la constante subida de los precios, según estimaciones preliminares recogidas por la cadena BFMTV.

La crisis de suministro se produce tras el cierre total del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, después de un ataque con drones lanzado desde Irak, y en medio de la intensificación de los combates entre Estados Unidos e Irán.

El precio del diésel en Europa llegó a marcar un récord de 2,39 euros por litro, ya que las guerras en Irán y Ucrania han reducido drásticamente las exportaciones. Las refinerías francesas estiman que flexibilizar algunas especificaciones podría aumentar la producción de combustible entre un 5% y un 20%, según Reuters, y el presidente Emmanuel Macron ha pedido a Bruselas que valore flexibilizar temporalmente algunos estándares europeos de los carburantes.

A ello se suma que Rusia estaría a punto de prorrogar la prohibición de exportar la mayor parte de su diésel más allá de finales de septiembre, según ha informado la agencia Bloomberg.

 

Tope de TotalEnergies y ayudas

 

El ministro de Economía ha señalado que el 91% de las estaciones en dificultades pertenece a TotalEnergies, como consecuencia directa de su tope de precios, y ha subrayado que Francia cuenta con reservas estratégicas completas.

Lescure ha asegurado además que el Gobierno tiene una visión clara de las próximas seis u ocho semanas y que no hay motivo de preocupación en el horizonte de dos meses.

La petrolera aplica desde marzo un tope intermitente a los precios de los carburantes. En la actualidad, en sus gasolineras el litro de gasolina está limitado a 1,99 euros y el de diésel a 2,25 euros.

Esa tarifa queda por debajo de la media nacional del gasóleo, que se situaba en 2,40 euros por litro –tras marcar un récord de 2,41 euros el domingo 20–, y de la de la gasolina, en 2,16 euros. Por ello, muchos conductores acuden a sus estaciones para repostar lo más barato posible y los depósitos se agotan con mayor rapidez.

La viceministra de Energía, Maud Bregeon, atribuyó el pico de demanda al efecto llamada: los automovilistas acuden en masa cuando se extiende el rumor de escasez y la estación vende en horas lo que suele despachar en días.

Mientras tanto, las estaciones independientes han visto caer la afluencia de clientes entre un 20% y un 40%, ya que los conductores optan por las gasolineras de Total.

La situación preocupa también a los operadores independientes: al menos 200 estaciones se encontraban ya en agosto en serias dificultades y amenazadas de cierre, según una encuesta de Mobilians citada por la agencia Prensa Latina.

Desde Mobilians, organización que agrupa a estos establecimientos, han confirmado que el problema se concentra en la red de TotalEnergies, pero han advertido de que se trata de una de las más extensas del país.

En paralelo, el Gobierno francés anunció el martes 450 millones de euros en ayudas adicionales para hogares y profesionales, según indicó el ministro de Cuentas Públicas, David Amiel. Con ellas, el gasto total en ayudas al combustible asciende a 1.400 millones.

“Somos conscientes de que la situación es muy difícil para nuestros conciudadanos”, declaró Lescure, que insistió en que la crisis es consecuencia de acontecimientos externos.

Entre las medidas, el Ejecutivo ha permitido a los distribuidores reponer existencias con diésel de mezcla de verano –menos resistente al frío– durante dos semanas más allá del 1 de noviembre, y ha prorrogado hasta final de año las ayudas introducidas en abril.

En paralelo, el ministro de Economía anunció el fin de la ayuda a los transportistas por carretera, al considerar que las empresas ya repercuten las subidas del carburante en la factura del cliente.

Amiel advirtió de que, a 20 de septiembre, los ingresos fiscales ligados a los carburantes habían disminuido en 407 millones de euros respecto al mismo periodo del año anterior, ya que los franceses consumen menos combustible.

El Gobierno ha propuesto además una “regla de oro del combustible” para el presupuesto de 2027, por la que cualquier ingreso fiscal extra generado por la subida de precios se destinaría a medidas de apoyo a los consumidores.

Lescure ha pedido además a la Comisión Europea un estudio específico sobre los márgenes de las refinerías, después de que Bruselas señalara que por ahora no considera necesario abrir una investigación.

 

¿Puede ocurrir lo mismo en España?

 

Los problemas de suministro en Francia han abierto la duda de si podría repetirse una situación similar en España, donde los precios de la gasolina y el diésel también están subiendo, aunque ambos países presentan diferencias importantes en su capacidad de refino y en su dependencia de las importaciones.

Según un análisis de la plataforma de inversión XTB, Francia dispone de únicamente seis refinerías y necesita recurrir al exterior para cubrir aproximadamente la mitad del diésel que consume, del que entre un 20% y un 30% procede de Oriente Medio.

España, en cambio, cuenta con ocho refinerías –cinco de ellas de Repsol– y tiene una menor dependencia del petróleo de Oriente Medio. Los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores) sitúan esas importaciones de crudo en el 5,5% del suministro total del país.

En los combustibles ya refinados, España tuvo que importar en julio el 18,7% del diésel consumido y el 23,3% en el acumulado de enero a julio de 2026. En gasolina, las compras exteriores cubrieron el 8,5% del consumo de julio y el 14,2% del año.

El queroseno es el combustible con mayor dependencia exterior, con un 34,1%, aunque sigue lejos de Francia, que importa alrededor del 70% del que necesita. Por ello, XTB considera que la estructura del mercado español ofrece una exposición menor a las dificultades de suministro.

Eso no evita la subida de precios. El diésel se encareció un 2,17% en una sola semana en España, hasta un precio medio de 1,834 euros por litro, y la gasolina alcanzó los 1,866 euros, tras once semanas consecutivas de subidas, según el Boletín Petrolero de la Unión Europea.

El repunte ha absorbido buena parte de la rebaja fiscal aplicada desde septiembre en el impuesto especial de hidrocarburos, que fijó un descuento de 20 céntimos por litro para el gasóleo y redujo de 10 a 5 céntimos el de la gasolina.

Esas rebajas forman parte del Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, cuyas medidas prorrogadas en junio están vigentes hasta el 30 de septiembre, según el Ministerio de Hacienda.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, reclamó el lunes ante la UE mayor flexibilidad para contener el impacto del encarecimiento, mientras las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA han anunciado movilizaciones en toda España por el coste del combustible.

La situación ya tiene eco en España. La Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer) ha recomendado a los más de 20.000 transportistas que cruzan a diario a Francia que llenen sus depósitos antes de salir del territorio español.

La diferencia de precios también está alterando los hábitos en la frontera: algunas estaciones del norte de España han detectado una mayor presencia de conductores franceses, ya que repostar diésel en España puede resultar unos 41 céntimos por litro más barato.

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