Los ovarios continúan experimentando cambios biológicos durante décadas después de la menopausia, a pesar de haber perdido su función reproductiva. Así lo revela una investigación del Instituto Buck de Investigación sobre el Envejecimiento, en Estados Unidos, publicada el 13 de octubre de 2026 en la revista científica Aging Cell (1).

Sumario

 

El trabajo, realizado a partir de muestras de tejido ovárico de 28 mujeres, cuestiona la idea tradicional de que estos órganos permanecen prácticamente inactivos después de la última menstruación y aporta nuevos conocimientos sobre el envejecimiento femenino.

 

Los ovarios no dejan de cambiar

 

La menopausia marca el final de la etapa reproductiva de la mujer. A partir de ese momento, los ovarios dejan de liberar óvulos y experimentan una importante disminución de su actividad hormonal. Durante mucho tiempo, la comunidad científica ha considerado que, una vez superada esta transición, los ovarios se convierten en órganos con muy poca actividad biológica.

Sin embargo, los resultados de esta investigación muestran una realidad diferente. Aunque ya no desempeñan su función reproductiva, los ovarios siguen atravesando un proceso de transformación interna que se prolonga durante años y que afecta a las proteínas presentes en sus tejidos.

Estas proteínas desempeñan numerosas funciones en el organismo.

 

Algunas contribuyen a mantener la estructura de los tejidos, mientras que otras intervienen en el metabolismo, la comunicación entre células o las respuestas del sistema inmunitario

Estas proteínas desempeñan numerosas funciones en el organismo. Algunas contribuyen a mantener la estructura de los tejidos, mientras que otras intervienen en el metabolismo, la comunicación entre células o las respuestas del sistema inmunitario. Por ello, estudiar cómo cambian con la edad permite conocer mejor qué ocurre dentro de los ovarios después de la menopausia.

Para realizar el estudio, los investigadores analizaron muestras de ovarios sin enfermedades aparentes procedentes de 28 mujeres de entre 50 y 75 años. Las participantes se distribuyeron en tres grupos de edad: de 50 a 59 años, de 60 a 69 años y de 70 años en adelante.

El equipo utilizó una técnica de laboratorio denominada espectrometría de masas, que permite identificar y medir numerosas proteínas presentes en una muestra biológica. Gracias a este procedimiento, los científicos pudieron examinar las diferencias entre los tejidos ováricos de mujeres de distintas edades.

 

Cambios relacionados con la inflamación

 

Los investigadores identificaron 5.812 grupos de proteínas y comprobaron que su presencia variaba progresivamente con el envejecimiento. Al comparar los ovarios de las mujeres de mayor edad con los del grupo más joven, encontraron 117 proteínas con diferencias significativas.

Los ovarios de las mujeres de entre 50 y 59 años presentaban una mayor presencia relativa de proteínas relacionadas con la regulación de los genes y el funcionamiento del material genético

Uno de los hallazgos más destacados fue que los ovarios de las mujeres de entre 50 y 59 años presentaban una mayor presencia relativa de proteínas relacionadas con la regulación de los genes y el funcionamiento del material genético.

En cambio, en los ovarios de las mujeres de 70 años o más adquirían mayor importancia las proteínas vinculadas al metabolismo, el transporte de sustancias dentro de las células y la respuesta inmunitaria, es decir, los mecanismos que utiliza el organismo para reaccionar ante posibles daños o amenazas.

Los científicos/as también observaron señales de mayor actividad de procesos inflamatorios y modificaciones en las proteínas que forman la estructura de los tejidos. Estos cambios afectan a la denominada matriz extracelular, una especie de entramado que rodea y sostiene las células y contribuye a mantener la organización de los órganos.

Con el paso de los años, ese entramado experimenta transformaciones que pueden modificar las características del tejido ovárico. Los resultados indican que este proceso no se detiene con la menopausia, sino que continúa avanzando durante las décadas posteriores.

Además, el equipo encontró un aumento de determinadas sustancias relacionadas con las respuestas celulares al daño. Su presencia aporta nuevas pistas sobre los procesos de envejecimiento que siguen desarrollándose en los ovarios una vez finalizada la etapa reproductiva.

 

Nuevas pistas sobre el envejecimiento femenino

 

A partir de los resultados, los científicos identificaron un conjunto de 26 proteínas especialmente relacionadas con el envejecimiento de los ovarios. Estas proteínas constituyen una especie de huella biológica que permite distinguir los tejidos ováricos de las mujeres más jóvenes de los de mayor edad.

Cómo envejecen los ovarios y qué relación pueden tener sus transformaciones con la salud de las mujeres después de la menopausia

Esta identificación podría ayudar a comprender mejor cómo envejecen los ovarios y qué relación pueden tener sus transformaciones con la salud de las mujeres después de la menopausia. No obstante, todavía es necesario investigar si estos cambios influyen directamente en el funcionamiento de otros órganos.

Otro aspecto que llamó la atención de los investigadores/as fue la presencia de determinadas proteínas que también se han relacionado con el cáncer de ovario. Esta coincidencia fue especialmente evidente en las muestras de mujeres de entre 60 y 69 años.

Los autores/as subrayan que encontrar estas proteínas no significa que exista cáncer ni demuestra que vaya a desarrollarse

Los autores/as subrayan, sin embargo, que encontrar estas proteínas no significa que exista cáncer ni demuestra que vaya a desarrollarse. Todas las muestras analizadas correspondían a tejidos sin alteraciones cancerosas. El hallazgo indica únicamente que algunos procesos biológicos del envejecimiento normal también aparecen en tejidos asociados a esta enfermedad.

El trabajo presenta algunas limitaciones. Además del reducido número de participantes, los investigadores/as no disponían de información completa sobre la edad a la que cada mujer había llegado a la menopausia ni sobre posibles tratamientos hormonales anteriores. Estos factores podrían influir en las diferencias observadas.

Por ello, los científicos/as consideran necesario realizar nuevos estudios con más participantes y seguimiento a largo plazo para determinar qué consecuencias tienen estas transformaciones y si pueden contribuir al desarrollo de enfermedades relacionadas con la edad.

La principal conclusión es que la menopausia no supone el final de toda la actividad biológica de los ovarios

La principal conclusión es que la menopausia no supone el final de toda la actividad biológica de los ovarios. Aunque su función reproductiva termina, estos órganos continúan cambiando y podrían desempeñar un papel más importante de lo que se pensaba en los procesos de envejecimiento femenino.

Referencias

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