Las autoridades de Nepal han elevado este martes a cerca de un millar los muertos por las devastadoras inundaciones registradas la semana pasada cerca de la frontera con China, al tiempo que han rebajado a cerca de 3.900 los desaparecidos, entre los que figuran 583 extranjeros.

Sumario

 

El cómputo conjunto con las víctimas contabilizadas en territorio chino e indio sitúa ya la catástrofe por encima de los 1.000 fallecidos, mientras continúa la búsqueda de centenares de trabajadores atrapados en los túneles de las centrales hidroeléctricas.

 

Casi mil cuerpos recuperados

 

La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA, por sus siglas en inglés) ha señalado en un comunicado publicado a través de redes sociales que hasta ahora se han recuperado 987 cuerpos, incluidos 321 en Chitwan, 216 en Nawalparasi Este y 170 en Nawalparasi Oeste.

Asimismo, ha especificado que 3.916 personas siguen desaparecidas, entre ellas 639 trabajadores de una central hidroeléctrica afectada por la riada, antes de agregar que los servicios de emergencia han logrado rescatar a 11.814 personas, incluidos 253 extranjeros.

El organismo ha cifrado en 279 los heridos, incluidos 168 que ya han recibido el alta, al tiempo que ha manifestado que hay más de 21.000 agentes desplegados para las labores de búsqueda y rescate, al hilo de las cuales se está también entregando ayuda humanitaria a parte de los damnificados.

A estas cifras se suman al menos 16 muertos y alrededor de 550 desaparecidos en territorio chino –entre ellos 261 ciudadanos extranjeros–, tal y como han señalado las autoridades del gigante asiático, así como tres cadáveres recuperados en India.

El recuento total de personas en paradero desconocido a ambos lados de la frontera ronda por tanto las 4.460, una cifra que las autoridades revisan a la baja a medida que se restablecen las comunicaciones y aparecen supervivientes que figuraban como ilocalizables.

 

Medio millar atrapados en túneles

 

La búsqueda más angustiosa se concentra en las galerías de las presas arrasadas por la riada. Alrededor de 900 operarios permanecen sin localizar en doce proyectos hidroeléctricos dañados, de los cuales cerca de 500 estarían atrapados en el interior de los túneles.

El caso más grave es el de Upper Trishuli-1, con 576 trabajadores sin localizar y en torno a 300 atrapados en una conducción anegada de lodo. En la central de Trishuli-3, los equipos de rescate han logrado descender unos 15 metros en el interior de la galería.

Los rescatistas han recuperado hasta el momento cuatro cuerpos en tres túneles cegados por el barro. Algunos de los operarios llegaron a realizar llamadas de auxilio en las primeras horas y a varios de ellos se les ha hecho llegar oxígeno, aunque el contacto con el interior sigue siendo intermitente.

“Es una carrera contrarreloj, porque esas personas necesitan comida y agua”, ha resumido el responsable de emergencias Mohan Kumar Dangi, que ha subrayado la dificultad de excavar en unas estructuras inestables y saturadas de sedimentos.

A las tareas se han incorporado equipos especializados de China e India en rescate en túneles, con maquinaria pesada y perforadoras que trabajan sin descanso en los distritos de Rasuwa y Nuwakot.

 

Más de 21.000 efectivos desplegados

 

El operativo desplegado por Nepal supera ya los 21.000 efectivos entre militares, policías y personal de emergencias, apoyados por helicópteros que realizan centenares de vuelos diarios para alcanzar aldeas que siguen aisladas por la destrucción de carreteras y puentes.

“Veo el dolor en sus ojos. Es desgarrador”, ha descrito el piloto Bimal Sharma, uno de los que participan en la evacuación de supervivientes desde las zonas incomunicadas del norte del país.

La magnitud de la catástrofe ha obligado además a practicar enterramientos temporales de víctimas sin identificar por motivos de salud pública, ante la imposibilidad de conservar los cuerpos recuperados en unos hospitales desbordados.

La tragedia se remonta al 26 de agosto, cuando el colapso de un glaciar en el Himalaya –un desprendimiento de hielo y roca que generó un seísmo de magnitud 5,2– liberó una avalancha que se transformó en un flujo de detritos de alta velocidad por el cauce del Bhotekoshi.

Los expertos del Servicio Geológico de Estados Unidos sitúan el origen en el Parque Nacional de Langtang y descartan que se tratara de la rotura de un lago glaciar, una conclusión que coincide con la de los especialistas del Ministerio de Recursos Naturales de China.

La ayuda internacional continúa llegando al Aeropuerto Internacional de Tribhuvan, en Katmandú, con aportaciones de China, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, India, Japón y Australia, además de los fondos de emergencia comprometidos por Naciones Unidas y la Unión Europea.

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