Más de 500.000 personas han participado este sábado 17 de octubre en las movilizaciones celebradas en las principales ciudades de Francia para denunciar el elevado coste de la vida, la mala situación de la educación pública y la violencia policial de las últimas semanas, según la cifra proporcionada por la Confederación General del Trabajo (CGT), el principal sindicato francés.
El Ministerio del Interior ha contabilizado 272 detenidos en todo el país con corte a las 15.00 horas, y en París se ha informado ya por la tarde de 195 arrestos, trece de ellos menores, mientras se han registrado disturbios, incendios y saqueos en Lyon, Marsella y otras ciudades.
Más de 500.000 en las calles
La jornada de protesta social en Francia tiene como lema sindical “Salarios, carestía de la vida, servicios públicos: nos unimos todos” y surge tras las protestas de estudiantes de secundaria de las últimas semanas, en un contexto de inflación en su nivel más alto desde enero de 2024.
La CGT, que habla de unas 1.750 manifestaciones en todo el país, ha pedido al Gobierno que detenga lo que considera una respuesta policial represiva y que atienda las reivindicaciones sociales, según un comunicado enviado a la agencia AFP.
Por ahora no consta una cifra de asistencia del Ministerio del Interior. Las estimaciones oficiales manejadas por EFE hablan de hasta 150.000 personas fuera de la región parisina, mientras que a mediodía el departamento había documentado 140 acciones y 32.800 personas movilizadas fuera de París.
En la capital, la manifestación ha comenzado en la plaza de la República, donde desde la mañana ha habido enfrentamientos entre policías y manifestantes. Los agentes llegaron a desplegar un cañón de agua, y la marcha comenzó finalmente con algo de retraso respecto al horario previsto de las 14.00 horas.
La marcha ha transcurrido con relativa tranquilidad hasta alcanzar la plaza de Clichy, punto de destino de la manifestación. En otros puntos de la ciudad se ha informado de disturbios, del incendio de un vehículo y del uso de gases lacrimógenos contra concentraciones no autorizadas.
También ha habido manifestaciones en Lyon, donde se han reunido unas 20.000 personas; en Nantes, con una cifra similar, y en Rennes, con unos 10.000 asistentes. En Guéret, en el centro del país, se han manifestado unas 300 personas, una cuarta parte de ellas estudiantes de secundaria.
La movilización marca, según AFP, el retorno de los ‘chalecos amarillos’, cuyas protestas de 2018 y 2019 contra el alza prevista de un impuesto al combustible marcaron el primer mandato de Emmanuel Macron. Una convocatoria titulada “Amarillos y Jóvenes” ha llamado a protestar juntos a estudiantes, campesinos, profesores, activistas climáticos y jubilados, a seis meses de las elecciones presidenciales.
Detenidos, saqueos y asalto en Marsella
El Ministerio del Interior ha informado de 272 detenciones en todo el país con corte a las 15.00 horas, un balance aún provisional que supera las 166 contabilizadas a las 12.00 horas. En París, según la Prefectura, los arrestos han pasado de 133 a las 14.00 horas a 195 por la tarde, trece de ellos de menores. Europe 1, con datos de la Prefectura de Policía, sitúa en 190 los arrestos parisinos dentro de los 272 totales, y otras fuentes los elevan a 205; son cifras provisionales y no coinciden.
La Fiscalía, citada por la cadena BFMTV, ha explicado que las detenciones se producen en todos los distritos parisinos y responden principalmente a la participación en un grupo con el fin de cometer violencia o daños, con individuos detenidos con guantes con puños americanos u objetos para lanzar, porte de armas, posesión de productos explosivos y ocultación del rostro.
Las autoridades reconocen, en cualquier caso, que la gran mayoría de los manifestantes se está manifestando pacíficamente. El ministro del Interior, Laurent Núñez, ha movilizado a 10.000 policías y gendarmes, 5.000 de ellos en París, según EFE.
Según Europe 1, al menos una veintena de policías han resultado heridos fuera de París, y en la capital un agente se encuentra en estado crítico, con una hemorragia interna tras recibir un proyectil en la cabeza. Es un dato de una sola fuente, sin confirmación oficial por ahora.
En Lyon, individuos encapuchados han atacado durante unos 15 minutos la oficina de turismo de la plaza Bellecour: han roto los cristales y se ha declarado un incendio. Los bomberos han encontrado obstáculos para intervenir por la actuación de grupos violentos, según el Ministerio del Interior.
En Marsella también hay saqueos en decenas de comercios del centro, entre la sede de la prefectura y el Puerto Viejo, en todo tipo de tiendas: de ropa, de lujo como una boutique de Hermès, electrodomésticos, maquillaje, joyería, alimentación o panaderías.
Entre los incidentes más destacados figura el breve asalto a la sede del Ayuntamiento de Marsella. Según las imágenes grabadas por TF1, ha sido arrojado al suelo un busto de la Marianne, símbolo de la República, se escribió una pintada anarquista en una pared y se rompieron varias pantallas. Efectivos de seguridad se enfrentaron a los asaltantes en el vestíbulo y finalmente huyeron. No hubo heridos.
El alcalde de Marsella, Benoit Payan, ha calificado la acción de inaceptable y ha reconocido que los daños son “objetivamente bastante limitados”, aunque ha destacado el simbolismo del ataque contra el busto, ya que la Marianne representa a todos los franceses y francesas. Según EFE, ha llegado a llamar a los violentos “tontos útiles de la extrema derecha”.
También se han registrado incidentes en Lille, donde un grupo alejado de la manifestación ha irrumpido en el Ayuntamiento, y, según Interior, en Aviñón, donde se ha entrado en el patio de la Prefectura de Vaucluse, y en Grenoble, con daños en el Ayuntamiento. En Pau, Montpellier, Toulouse y Valence hay comercios vandalizados.
Según EFE, un incendio ha afectado a la fachada de un edificio universitario en Ruan, que se investiga como posible acto criminal, y se han reportado ataques contra las fuerzas de seguridad, saqueos e incendios de mobiliario urbano en Rennes, Toulouse y Angers.
En la manifestación de Saint-Étienne, un manifestante ha resultado gravemente herido y ha perdido una mano, según fuentes policiales citadas por BFMTV. Varios medios apuntan a que habría sido al explotar una granada, aunque una fuente próxima al caso indica que el manifestante habría recogido el artefacto antes de que estallase; no se ha precisado el tipo de granada.
Reacciones políticas y malestar de fondo
El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha advertido tras los “abusos” que “no nos dejaremos intimidar” y ha vinculado las protestas y los disturbios con la cercanía de las elecciones presidenciales del año próximo. A quienes pretenden usar la violencia como un “calentamiento” electoral les ha dicho que nadie impondrá su agenda política por esa vía.
Las instrucciones dadas, ha añadido, son prevenir los abusos, proteger la propiedad y a las personas y detener a los responsables para llevarlos ante la justicia. Según EFE, la célula interministerial de crisis, encabezada por Lecornu, tiene prevista una reunión a las 17.00 horas.
Desde la extrema derecha, Jordan Bardella ha criticado a los “profesionales del caos” que, a su juicio, se han reunido para atacar a las fuerzas del orden, saquear negocios y vandalizar edificios públicos, y ha acusado a la “extrema izquierda” de Jean-Luc Mélenchon de ser el mejor aliado de los macronistas para desacreditar las demandas sociales. Marine Le Pen ha acusado a Mélenchon de legitimar la violencia, según EFE.
Jean-Luc Mélenchon, candidato presidencial de La Francia Insumisa, ha defendido que donde no hay policía hay calma y buen ambiente, ha asegurado que se organizan marchas espontáneas por todas partes y ha condenado la intervención policial en la plaza de la República, que atribuye a una estrategia de ‘ley y orden’ orientada a la confrontación.
Antes, el Ministerio del Interior ha alertado de que la probabilidad de que la “extrema izquierda” provoque que las marchas de la tarde degeneren es “muy alta” y ha reiterado una respuesta muy firme. Núñez ha advertido además de que las fuerzas de seguridad podrán usar granadas aturdidoras, restringidas en las protestas estudiantiles tras la pérdida de una mano por parte de un joven, según AFP.
Según una encuesta, casi siete de cada diez franceses aprueban la movilización después de que la inflación alcanzara su nivel más alto desde enero de 2024. Un sondeo de Elabe de mediados de septiembre, recogido por AFP, situaba en dos tercios el apoyo al regreso de los ‘chalecos amarillos’.
El encarecimiento de los carburantes desde el inicio de la guerra en Oriente Medio es una de las expresiones más visibles del malestar, según AFP. Francia llegó a registrar desabastecimiento en más de 1.000 gasolineras y 450 millones de euros en nuevas ayudas, con el gasóleo en niveles récord.
La protesta llega además en paralelo a la movilización de los estudiantes de secundaria, que arrancó con una huelga de profesores el 17 de septiembre en un instituto de Créteil por la falta de personal y recursos y que dejó más de 400 institutos cerrados y más de 5.000 detenidos en su semana de máxima tensión. Las autoridades francesas cifran ya en 6.877 los detenidos en las protestas estudiantiles, el 86% menores de edad.
Lecornu ha intentado responder a parte del malestar con nuevos fondos para el sector agrícola en 2027, la liberación de 10 millones de barriles de gasóleo y ayudas a las localidades rurales, pero la CGT reclama respuestas políticas sobre salarios, presupuesto y precios del combustible. La movilización llega cuando el Gobierno busca aprobar unos presupuestos de 2027 con un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros.
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