Más de 400 institutos de toda Francia permanecerán cerrados este lunes en medio de las movilizaciones de estudiantes de secundaria para protestar por la falta de personal y recursos y que han derivado en disturbios y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
Hay más de 5.000 detenidos desde el pasado lunes. El ministro de Educación, Édouard Geffray, ha denunciado además que 24 centros han sido “saqueados o incendiados” desde el inicio del movimiento de protesta.
Institutos cerrados y miles de detenidos
El cierre de los más de 400 institutos se produce en plena ola de movilizaciones de los alumnos de secundaria en Francia, que reclaman más personal y más recursos en sus centros. Las protestas han derivado en disturbios y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, según ha puesto de manifiesto el Gobierno francés este domingo.
Geffray ha cifrado en 24 los centros “saqueados o incendiados” desde el inicio del movimiento de protesta. “Fueron atacados deliberadamente. El movimiento ha sido secuestrado por individuos violentos”, ha declarado el ministro este domingo.
Además, el titular de Educación ha asegurado que hasta 78 “trabajadores de la educación nacional” habían resultado heridos, en la mayoría de los casos por actos de personas “ajenas” a los centros. El ministro ha señalado así a personas externas a los institutos como responsables, en la mayoría de los casos, de las agresiones.
En cuanto a la respuesta policial, las intervenciones, que por el momento constituyen la respuesta del Gobierno de centro, se han saldado con más de 5.000 arrestos y 1.747 detenciones, la gran mayoría de ellas de menores de edad.
Los más de 5.000 detenidos contabilizados desde el pasado lunes y los 24 centros saqueados o incendiados dibujan, por tanto, el balance de una semana marcada por la protesta, los cierres de institutos y la intervención de las fuerzas de seguridad, en un contexto en el que el Gobierno y los manifestantes mantienen posturas muy alejadas sobre cómo gestionar la crisis.
Críticas a la actuación policial
La contundente respuesta policial ha sido muy criticada desde la izquierda política, con el partido La Francia Insumisa a la cabeza, que ha reprochado la falta de respuesta de las instituciones ante las demandas estudiantiles.
El líder de la formación, Jean-Luc Mélenchon, ha planteado que “el Gobierno dispone de poco tiempo para encontrar una solución a la crisis” y que “resulta difícil creer que sea capaz de hacerlo”.
Por ello, según Mélenchon, “es mejor organizarnos para apoyar este periodo de movilización y despertar político, abriendo así el camino hacia 2027”.
Partidos y sindicatos de izquierda han hecho un llamamiento a sumarse a las protestas, mientras que desde el Gobierno de centro la respuesta se reduce, por el momento, a las intervenciones policiales.
Las críticas a la actuación policial han sido a su vez censuradas desde el Gobierno. El ministro del Interior, Laurent Núñez, ha explicado que “las fuerzas de seguridad de la República no reprimen a la juventud, sino que protegen y orientan a los alumnos y estudiantes que desean expresar pacíficamente sus demandas”.
Núñez ha añadido que los agentes “intervienen con firmeza y sin demora para detener los daños, la violencia y los abusos cometidos por los alborotadores, con proporcionalidad”.
Las posiciones del Gobierno y de la izquierda se sitúan así en polos opuestos: mientras la izquierda denuncia la contundencia policial y la falta de respuesta institucional, el Ejecutivo defiende que la intervención es proporcionada y que su objetivo es proteger a los estudiantes que protestan de forma pacífica.
Del Saint-Exupéry a toda Francia
Las protestas comenzaron con una huelga de profesores el 17 de septiembre en el Instituto Saint-Exupéry de Créteil, al sureste de París.
Los docentes protestaban por la falta de personal y recursos y el alumnado se sumó a la demanda y bloqueó el centro. Esa decisión del alumnado de unirse a la reivindicación de los profesores fue el punto de partida de una movilización que acabaría extendiéndose por otros centros del país.
Dos semanas después, la movilización estudiantil se había extendido por toda Francia, hasta llegar a la situación actual, con más de 400 institutos cerrados este lunes.
Así, la reivindicación que motivó la huelga en el centro de Créteil –la falta de personal y recursos– es la misma que reclaman ahora los estudiantes de secundaria en los cientos de centros afectados por la movilización, que continúa con disturbios y con una respuesta policial muy criticada por la izquierda.
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