El conflicto de Irán y Oriente Próximo se encuentra en una tensa situación de alto el fuego.

Sumario

 

La tregua impuesta en Irán y Líbano no supone un apaciguamiento del contexto, sino el aplazamiento de las hostilidades con la esperanza de avanzar en unas conversaciones de paz que avanzan con muchas dificultades por la grave desconfianza mutua entre todas las partes en conflicto.

 

La guerra de Irán y el bloqueo de Ormuz

 

 

Aunque el conflicto se encuentra bajo la tregua anunciada por Donald Trump el 7 de abril, la tensión no ha disminuido en el lugar. La situación del estrecho de Ormuz es el principal campo de enfrentamiento entre ambos y hacia donde se proyecta la tensión acumulada entre las dos partes, que tratan de ejecutar su particular versión del bloqueo del paso.

Irán impuso una ruta por Ormuz que se encontraba bajo su control directo. Con la excusa de la presencia de zonas minadas en la ruta tradicional, Irán publicó la obligatoriedad de cruzar el paso por rutas muy próximas a su costa, con lo que lograba la máxima capacidad de control sobre los barcos que quisieran surcar el estrecho. A este control de la zona próxima al Golfo Pérsico por parte de Irán se le suman las limitaciones impuestas por Estados Unidos en la zona exterior del paso, sobre la cual impone su parte del bloqueo.

En este doble bloqueo se han producido intercambios de disparos contra barcos que trataban de romper la incomunicación en ambas direcciones, lo que generó acusaciones cruzadas de romper el alto el fuego, ataques ilegales o actos de piratería. Mientras esta situación se prolongue, la situación económica mundial se mantendrá en vilo por el cierre práctico de Ormuz y sus graves consecuencias económicas.

 

La conversaciones de paz para Irán

 

La situación actual de tregua del conflicto estaba basada en una propuesta de diez puntos bajo la mediación pakistaní, bajo la cual se acordó un alto el fuego de dos semanas para alcanzar niveles de acuerdo más profundos. Pero durante este periodo poco se ha avanzado en las negociaciones, en las que ambos bandos han calificado las condiciones que quiere imponer la otra parte como inasumibles.

La intermediación de Pakistán y la posible celebración de reuniones queda empañada por la desconfianza y el rencor que se muestra por ambas partes. Uno de los temas de debate más enconados es la cuestión nuclear. La posibilidad de desarrollar un programa nuclear por parte de Irán y las reticencias a permitirlo por Estados Unidos. De hecho Trump afirmó que en la primera fase del conflicto desarrollada en junio de 2025, Estados Unidos destruyó la mayor parte de los lugares donde existe polvo nuclear en Irán. Los expertos no tienen tan claro que esa destrucción fuera efectiva y que el régimen iraní no pudiera desarrollar de nuevo un programa nuclear sin excesivas dificultades.

Ante la falta de acuerdo y en pos de reducir la tensión existente, Estados Unidos extendió de manera indefinida un alto el fuego que vencía el 22 de abril. Esta prórroga podría permitir organizar y celebrar con más tiempo unas conversaciones de paz donde realmente se pueda avanzar en el diálogo entre ambas partes, aunque el primer intento de conversaciones de paz se saldó con un gran fracaso, al ni siquiera llegar a reunirse ambas delegaciones en la reunión mediada por Pakistán.

 

La situación en el contexto regional: Líbano y Gaza

 

La situación de tenso alto el fuego de Irán también se siente, con mayor intensidad si cabe, en el Líbano. A pesar de la tregua anunciada para el conflicto el 8 de abril, Israel prosiguió con bombardeos de gran crudeza sobre el sur de Líbano durante varios días. A los ataques aéreos se les unieron intervenciones de las tropas israelíes, la destrucción de casas en la región y la demolición sistemática de los puentes del río Litani, lo que cortaría la comunicación de la parte sur del Líbano con el resto del país.

Tras varios días de conflicto, el 16 de abril el presidente norteamericano anunció un alto el fuego de diez días que debería servir para desarrollar un proceso de negociación hacia un alto el fuego más estable, como en el caso iraní. De hecho se anunció la celebración de conversaciones directas entre el presidente libanés y el ejecutivo israelí. En medio de estos movimientos, Trump anunció una tregua adicional de tres semanas para desarrollar las negociaciones.

A pesar de ello, la violencia y los ataques de Israel no han cesado, con bombardeos selectivos sobre ciertas aldeas que prolongan el éxodo de la población civil de la región. Una muestra de la violencia que se vive en la zona es la muerte de dos soldados franceses de la misión de la ONU en Líbano en ataques que se han atribuido a Hezbolá o los bombardeos de Israel a las pocas horas del anuncio de tres semanas de prórroga, ofensiva alentada por Netanyahu mientras acusaba a Hezbolá de ‘desmantelar el alto el fuego’ en Líbano.

La situación en Gaza tampoco ha mejorado a pesar de la presunta tregua bélica. La propia UNICEF ha denunciado la crítica situación que viven los gazatíes, ya que las condiciones de la población civil no han mejorado, de ahí que resulten necesarias con urgencia la ayuda humanitaria, la evacuación de los enfermos o heridos más graves y un especial despliegue de ayuda para la infancia. Todavía más de 800.000 personas viven hacinadas en campos de refugiados donde carecen de las más mínimas condiciones de salubridad.

A esta dramática situación humanitaria se le unen los ataques puntuales de Israel que, desarrollados de una manera más quirúrgica, consisten en ofensivas con drones o sobre vehículos concretos donde han resultado golpeados objetivos habituales como Maghazi, Jan Yunis o Beit Lahia. Esta situación hace que no cese el goteo de muertes producto del conflicto de Gaza, donde ya han sido asesinadas más de 72.500 personas y más de 172.000 han sido heridas, de las cuales al menos 811 personas han muerto desde el comienzo del alto el fuego de octubre.