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En Siret, dos niños suben a un autobús que va a Palencia mientras su madre y su hermana se quedan al otro lado de la puerta. Se abrazan haciendo piña, lloran, y las decenas de personas que esperan alrededor callan. Es una de tantas familias que la guerra en Ucrania parte en dos justo después de la frontera.

Sumario

 

Se cumplen 76 días de guerra. Se intensifican los bombardeos sobre Odesa, con ataques de misiles a un centro comercial y a un almacén, según las autoridades locales. Y ayer, en la Plaza Roja, Vladímir Putin defendió que invadir Ucrania fue la decisión "correcta" porque la OTAN representaba una "amenaza obvia". El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR)(1) contabiliza a 9 de mayo 5.917.703 refugiados, de los que 883.655 han entrado por Rumanía: la segunda puerta de la UE, después de Polonia.

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Entre el 19 y el 28 de marzo, EcoAvant.com recorrió por carretera los principales pasos fronterizos de cinco de los siete países que lindan con Ucrania: Medyka (Polonia), Vel’ke Slemence (Eslovaquia), Beregsurány (Hungría), Siret (Rumanía) y Palanca (Moldavia). Esta es la cuarta entrega de la serie. Sus escenas corresponden a aquellos días de marzo; sus cifras, a mediados de mayo.

Mapa del éxodo desde Ucrania en la frontera de Rumanía: Siret / Gráfico: EA

 

Siret: la frontera de las despedidas

 

Una madre se despide de sus dos hijos, que parten hacia Palencia (España), mientras su hija se queda con ella en Siret, Rumanía / Foto: FFM - EA

Nada más cruzar la frontera, la zona de asistencia de Siret es un tumulto de autobuses. Unos llevan a los refugiados a Suceava, Iași u otras ciudades de la región. Otros son de organizaciones extranjeras, como el que espera a 17 menores acogidos por la Fundación Estudio, Turismo y Deporte de Palencia(2). Allí estudiarán y jugarán en un club de fútbol a cargo del Palencia Junior College, una organización sin ánimo de lucro de Castilla y León.

Una madre, una niña y otros dos niños se abrazan haciendo piña, apretándose fuertemente unos a otros, mientras lloran entre gemidos que quebrantan a todos los presentes

Una madre, una niña y otros dos niños se abrazan haciendo piña, apretándose fuertemente unos a otros, mientras lloran entre gemidos que quebrantan a todos los presentes. Se hace el silencio entre las decenas de personas de alrededor, muchas de las cuales también rompen a llorar.

Una madre consuela a una niña ucraniana en el momento en que se separa de sus dos hermanos, que parten hacia Palencia (España) / Foto: FFM - EA

La madre y la hija se quedan. Los dos chicos se van para Palencia con el equipo de fútbol

La madre y la hija se quedan. Los dos chicos se van para Palencia con el equipo de fútbol. Es la ruptura de una familia que hace escasos minutos ha cruzado la frontera y que hace pocos días ya se separó del padre al huir de la guerra. El tiempo dirá si es la mejor decisión y qué repercusión tendrá en sus vidas. Los dos niños suben al autobús. Su madre y su hermana lloran.

 

Dos semanas para conseguir un papel: el permiso de Yaroslav

 

Yaroslav Kodratenko, de 18 años y procedente de Kiev (Ucrania), consigue por fin salir del país por Siret (Rumanía) / Foto: FFM - EA

Con la mirada perdida tras unos anteojos, Yaroslav Kodratenko espera en el paso habilitado para los refugiados. Tiene 18 años y es de Kiev; la ley marcial obliga a quedarse a los varones de entre 18 y 60 años, pero él tiene una baja por motivos psicológicos que lo inhabilita para el frente. Tras dos semanas de intentos, una oficina de las fuerzas armadas le tramitó el certificado para viajar al extranjero sin ser considerado un desertor. Antes había probado en cinco puntos de la frontera.

Nuestros soldados no me dejaron salir. Me decían que los documentos eran insuficientes. Finalmente he pasado por Siret

YAROSLAV KODRATENKO, 18 años, refugiado de Kiev

"Nuestros soldados no me dejaron salir. Me decían que los documentos eran insuficientes. Finalmente he pasado por Siret", se queja mientras nos muestra el papel, con las uñas pintadas de lila y negro. El permiso dura dos meses, así que tendrá que volver a cruzar hacia Ucrania para pasar por el médico y por la oficina del ejército. Su padre, que le ayudó con la documentación, está enrolado en las fuerzas armadas cerca de Kiev. Su madre y el resto de la familia se marcharon hace tiempo.

Ya se han marchado hace muchos días. Se han ido hacia Polonia, Alemania y en general a diversas ciudades europeas. Incluso a China

YAROSLAV KODRATENKO, 18 años, refugiado de Kiev

"Ya se han marchado hace muchos días. Se han ido hacia Polonia, Alemania y en general a diversas ciudades europeas. Incluso a China", cuenta de sus amigos mientras se pasa la mano por el pelo. Él se va a Croacia, a casa de unas amistades. No sabe cuánto tiempo estará. Como mucho, dos meses.

 

De Irpin a Chipre: treinta días fuera de casa

 

Hanna Sukovatenko, procedente de Irpin (Ucrania), acaba de llegar a Siret (Rumanía) / Foto: FFM - EA

Hanna Sukovatenko compartía piso en Irpin, cerca de Kiev, hasta el quinto día de guerra. Desde el primero se sucedieron las detonaciones y las sirenas: "Las constantes explosiones se hacían insoportables", recuerda. Con el paso de los días, los misiles se veían desde la ventana, a unos diez kilómetros. No bajaban a los refugios; dormían en el suelo del pasillo, la zona que les parecía más segura del apartamento.

Entonces, ese fue el momento en que nos marchamos. ¿Hacia dónde? Difícil de saber. Al principio, a ninguna parte. Fuimos a Kiev para desde allí decidir a dónde íbamos. Después fuimos al oeste de Ucrania, que hasta hace pocos días era seguro

HANNA SUKOVATENKO, refugiada de Irpin

"Entonces, ese fue el momento en que nos marchamos. ¿Hacia dónde? Difícil de saber. Al principio, a ninguna parte. Fuimos a Kiev para desde allí decidir a dónde íbamos. Después fuimos al oeste de Ucrania, que hasta hace pocos días era seguro", explica. La intensidad de los bombardeos había aumentado y la distancia se había reducido. En el oeste pasó 20 días en la casa de campo de una pareja de un pueblo pequeño, gracias a Couchsurfing, la aplicación que pone en contacto a viajeros con quien ofrece alojamiento.

Ya llevo más de 30 días fuera de casa y supongo que me esperan unos cuantos más

HANNA SUKOVATENKO, refugiada de Irpin

"Ya llevo más de 30 días fuera de casa y supongo que me esperan unos cuantos más", suspira, con cara de agotamiento. Desde Siret quiere llegar a Bucarest y, desde allí, a Chipre, donde la esperan unos amigos.

 

De Ceaușescu a la gran coalición: la Rumanía que acoge

 

Paisaje nevado con un molino al fondo, junto a un pajar, cerca de Bistrița (Rumanía) / Foto: FFM - EA

Para llegar hasta aquí hemos atravesado un país de más de 19 millones de habitantes, el sexto más poblado de la UE, con frontera con Hungría y Serbia al oeste, Bulgaria al sur y Ucrania y Moldavia al noreste. Rumanía entró en la OTAN en 2004, junto con Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Eslovaquia y Eslovenia, y en la Unión Europea en enero de 2007, con Bulgaria. Su industria sigue siendo el primer sector económico (21,7% en 2020, según la Unión Europea(3)).

Durante la República Popular de Rumanía se reconvirtió la economía con la colectivización, la nacionalización de empresas y las granjas estatales

Durante la República Popular de Rumanía se reconvirtió la economía con la colectivización, la nacionalización de empresas y las granjas estatales, y el país se integró en el Pacto de Varsovia. También se persiguió sistemáticamente a la disidencia política y a los intelectuales, encarcelados o enviados a campos de trabajo. En 1967, Nicolae Ceaușescu llegó a la jefatura del Estado y derivó hacia una política personalista y autárquica; se hizo célebre por negarse a participar en la intervención soviética en Checoslovaquia en 1968. Con las revoluciones de 1989, y tras una represión que dejó centenares de muertos, perdió el apoyo del ejército y del partido: fue juzgado sumariamente y fusilado en diciembre.

Dos personas mayores junto a lo que parece una antigua granja estatal, en Rumanía / Foto: FFM - EA

Hoy gobierna una gran coalición. En octubre de 2021, una moción de censura se llevó por delante al primer ministro liberal Florin Cîțu por su gestión de la cuarta ola de la covid-19. Un mes después, el Partido Nacional Liberal y el Partido Socialdemócrata pactaron un gobierno conjunto encabezado por el exministro de Defensa Nicolae Ciucă, general retirado y veterano de misiones de la OTAN en Irak y Afganistán, que ocupará el cargo hasta que, según el acuerdo, el puesto rote a los socialdemócratas. Entre sus prioridades están las reformas fiscales, sanitarias y educativas que Bruselas exige para desbloquear los fondos de recuperación.

Es una agresión inaceptable que se salda con un sufrimiento enorme

NICOLAE CIUCĂ, primer ministro de Rumanía

"Es una agresión inaceptable que se salda con un sufrimiento enorme", dijo Ciucă a mediados de marzo, en referencia a los millones de refugiados. El primer ministro comparó entonces los ataques rusos contra Mariúpol, Jersón, Járkov o Kiev con los que arrasaron Grozni, en Chechenia, y Alepo, en Siria.

 

La segunda puerta de la UE: bases de la OTAN y una red de ONG

 

Convoy de camiones con vehículos militares en Rumanía / Foto: FFM - EA

Por los más de 600 kilómetros de frontera rumana con Ucrania han entrado ya 883.655 personas. Siret es el paso más concurrido, pero también llegan miles cada día a Sighetu Marmației, al norte, y, con menos afluencia, a Halmeu e Isaccea, este último junto al Danubio y al mar Negro.

Son las ONG y las agencias internacionales las que actúan como socorristas ante la emergencia humanitaria

Son las ONG y las agencias internacionales las que actúan como socorristas ante la emergencia humanitaria: Unicef, ACNUR, Cruz Roja, Save the Children y muchas otras locales. Se repite el patrón de Polonia, Eslovaquia y Hungría.

El Estado, mientras, mira sobre todo al este. La anexión rusa de Crimea en 2014 disparó las alarmas en Bucarest y convirtió la amenaza rusa en la prioridad de su política exterior; hoy Rumanía dedica en torno al 2% del PIB al gasto militar, la referencia de la OTAN, y se reivindica como pieza clave de la seguridad del sureste de Europa. El 6 de mayo, la primera dama estadounidense, Jill Biden, visitó la base aérea de Mihail Kogălniceanu para agradecer su despliegue a los soldados de su país; al día siguiente se reunió en Bucarest con madres refugiadas ucranianas y sus hijos.

Occidente debe medir cuidadosamente cada grado adicional de ayuda militar a Kiev

JÜRGEN HABERMAS, filósofo y sociólogo

"Occidente debe medir cuidadosamente cada grado adicional de ayuda militar a Kiev", advierte el filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas en un artículo publicado en El País(4). Porque, sostiene, "Vladimir Putin es quien decidirá en qué momento el apoyo occidental equivale a entrar en guerra". Son muchas las incógnitas sobre cómo evolucionará la guerra.

En Siret, mientras tanto, no se decide nada de eso. Se decide quién sube al autobús. Yaroslav va camino de Croacia con un permiso de dos meses; Hanna, hacia Bucarest y Chipre; dos hermanos, hacia un colegio y un equipo de fútbol de Palencia. Su madre y su hermana se quedan en la frontera, mirando cómo arranca.

Aquí la guerra no se mide en kilómetros conquistados, sino en familias partidas por la mitad.

Referencias

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