La coordinadora estatal en defensa de la bicicleta, ConBici, ha denunciado este lunes la exclusión de la movilidad ciclista del Real Decreto-ley que aprueba el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, una norma que, a su juicio, prioriza la electrificación del transporte pero deja fuera soluciones clave para reducir el consumo energético y la dependencia exterior.

 

Críticas al enfoque del decreto

 

La entidad ha lamentado que, pese a reconocer la necesidad de avanzar hacia un modelo de movilidad más sostenible, el texto legal no contemple medidas específicas para impulsar la bicicleta ni la movilidad activa. En particular, ha señalado que el decreto sí incluye el denominado Programa Auto+, dotado con 400 millones de euros en ayudas para la adquisición de vehículos eléctricos y electrificados, mientras que no existe un equivalente para fomentar el uso de la bicicleta.

Desde ConBici consideran que esta ausencia supone una oportunidad perdida para promover una alternativa eficiente y accesible en un contexto de crisis energética. Además, critican que el Gobierno exija a empresas y administraciones la elaboración de planes de movilidad sostenible al trabajo sin acompañar esta obligación de un programa estatal que facilite su implementación mediante infraestructuras, incentivos o apoyo técnico.

La organización recuerda que España ha mejorado su posición frente a crisis energéticas anteriores gracias al crecimiento de las energías renovables, pero advierte de que la dependencia energética exterior sigue situándose entre el 67% y el 70% del consumo total, especialmente en el ámbito del transporte, uno de los sectores más intensivos en energía.

 

Propuesta de un Programa Bici+

 

Ante esta situación, ConBici ha reclamado la creación urgente de un Programa Bici+, que actúe como equivalente al programa de ayudas para vehículos eléctricos y que permita impulsar de forma decidida la movilidad ciclista en todo el territorio.

Entre las medidas propuestas, la organización plantea ayudas directas para la adquisición de bicicletas convencionales y eléctricas, así como posibles rebajas fiscales como la reducción del IVA. También considera imprescindible reforzar la inversión en infraestructuras ciclistas seguras, conectadas y de calidad, que permitan a los ciudadanos optar por la bicicleta en sus desplazamientos cotidianos.

Otro de los pilares del programa sería el desarrollo de sistemas de aparcamiento seguro en centros de trabajo, estaciones intermodales y espacios públicos, con el objetivo de facilitar la combinación de la bicicleta con otros medios de transporte y mejorar su integración en la movilidad urbana.

Asimismo, ConBici propone establecer incentivos fiscales tanto para empresas que fomenten el uso de la bicicleta entre sus empleados como para particulares que opten por este medio en sus desplazamientos obligados. A estas medidas se sumarían programas de formación y campañas de sensibilización orientadas a promover hábitos de movilidad activa.

Desde la organización también se reclama apoyo técnico y económico para la elaboración e implementación de planes de movilidad sostenible al trabajo, de modo que las exigencias normativas vayan acompañadas de recursos efectivos que permitan su cumplimiento.

 

Desafíos estructurales del sistema de transporte

 

Más allá de las medidas concretas, ConBici subraya que el actual enfoque centrado en la electrificación del parque móvil resulta insuficiente para abordar los desafíos estructurales del sistema de transporte. En este sentido, advierte de que sustituir vehículos de combustión por eléctricos puede reducir las emisiones asociadas al uso de carburantes, pero no resuelve problemas como la congestión del tráfico, la ocupación del espacio público, la inseguridad vial o la creciente demanda energética.

La organización insiste en que la transición energética no debe limitarse a cambiar la fuente de energía, sino que debe abordar también la reducción del consumo total. En este contexto, la bicicleta se presenta como una de las opciones más eficientes desde el punto de vista energético, ambiental y económico.

“Invertir en bicicleta no es una medida simbólica”, ha defendido ConBici, que considera que se trata de una política estratégica capaz de reducir la dependencia exterior, mejorar la salud pública, disminuir las emisiones y reforzar la autonomía energética de la ciudadanía.

Por todo ello, la entidad ha instado al Gobierno a corregir lo que considera una omisión relevante en el decreto y a incorporar de manera inmediata un programa específico de impulso a la bicicleta dentro de las políticas de transición energética y movilidad sostenible.