Los plásticos se consideran materiales químicamente estables, por lo que se utilizan habitualmente en envases alimentarios, botellas de agua y juguetes. Sin embargo, una investigación de las universidades estadounidenses de Columbia y California en Berkeley demuestra que, cuando se fragmentan en partículas diminutas, su comportamiento químico puede cambiar, según un estudio publicado en la revista científica Nature (1).
Por qué pueden resultar perjudiciales
Al descomponerse en microplásticos y nanoplásticos, los residuos plásticos aumentan considerablemente su superficie de contacto con el entorno. Según los investigadores/as, cuando estas partículas interactúan con el agua pueden generar moléculas muy reactivas, conocidas como especies reactivas de oxígeno.
Estas sustancias, también llamadas radicales libres, pueden dañar las células y los tejidos
Estas sustancias, también llamadas radicales libres, pueden dañar las células y los tejidos. El descubrimiento ofrece una posible explicación de algunos efectos biológicos asociados a la exposición a microplásticos.
Posibles riesgos para la salud
El hallazgo resulta especialmente relevante porque el cuerpo humano contiene una gran cantidad de agua, incluida la sangre. Esto significa que los microplásticos que llegan al organismo podrían mantener su actividad química en contacto con los líquidos corporales.
Investigaciones anteriores han encontrado asociaciones entre la exposición a estas partículas y problemas cardiovasculares y neurológicos
Investigaciones anteriores han encontrado asociaciones entre la exposición a estas partículas y problemas cardiovasculares y neurológicos. No obstante, todavía no se ha demostrado que los microplásticos sean la causa directa de estas enfermedades.
Consecuencias para el medio ambiente
El estudio también plantea interrogantes sobre los efectos de estas partículas en ríos, mares y otros ecosistemas acuáticos, donde podrían producir sustancias reactivas capaces de afectar a los organismos.
Los científicos/as consideran que comprender este mecanismo podría ayudar a desarrollar plásticos menos perjudiciales para la salud y el medio ambiente, modificando su composición química para reducir estas reacciones.
Referencias
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