Observar un eclipse de Sol puede ser una experiencia extraordinaria, pero hacerlo sin la protección adecuada puede ocasionar lesiones oculares graves e irreversibles. Las gafas homologadas, diseñadas específicamente para contemplar este fenómeno astronómico, son un producto seguro frente a otros que no reúnen las garantías necesarias.

Sumario

 

El uso de gafas protectoras no homologadas puede causar graves daños en los ojos, de modo que la elección del producto se convierte en la primera barrera de seguridad de quien quiere seguir el fenómeno. Saber qué hay que mirar en el envase, dónde comprarlas y cómo utilizarlas resulta tan importante como el propio eclipse.

La observación de un fenómeno tan especial como un eclipse de Sol también requiere medidas de seguridad. Para no sufrir ningún riesgo de daño en los ojos, debe contemplarse con unas gafas homologadas, un producto concebido para esa finalidad concreta y no para cualquier otro uso.

Gafas homologadas, la primera barrera de seguridad para observar un eclipse solar / Infografía: EA

 

Marca CE y norma ISO

 

El primer elemento que debe comprobar el usuario es la marca CE de conformidad europea. Este distintivo indica que el producto cumple los requisitos establecidos por la normativa europea aplicable y que ha superado los controles y procedimientos de evaluación correspondientes, es decir, las pruebas de homologación previstas para este tipo de artículos.

Sin embargo, la presencia del marcado CE no debería ser el único criterio de elección. Conviene adquirir las gafas a través de fabricantes fiables y de establecimientos que ofrezcan garantías, como farmacias, ópticas o tiendas homologadas, donde el origen del producto está identificado.

El objetivo de esa precaución es evitar productos de procedencia dudosa o imitaciones que puedan presentarse como protectores solares sin ofrecer una protección efectiva frente a la radiación procedente del Sol. Un filtro que solo oscurece la imagen no equivale a un filtro que bloquea la radiación.

El segundo distintivo que tiene que aparecer destacado es la referencia a la norma ISO 12312-2:2015, relacionada con los filtros destinados a la observación directa del Sol. La identificación de esta norma en el producto permite al consumidor comprobar que las gafas han sido fabricadas conforme a los requisitos técnicos establecidos para este tipo de dispositivos.

 

Filtros que bloquean el Sol

 

El corazón de estas gafas se encuentra en sus filtros ópticos. Las lentes incorporan capas de polímero metalizado capaces de bloquear el 99,999 % de la luz solar, así como la totalidad de la radiación ultravioleta e infrarroja que llega desde el Sol.

Esa elevada capacidad de filtrado es la que permite reducir hasta niveles seguros la intensidad de la radiación que alcanza los ojos. Es también lo que distingue a un filtro homologado de otros productos que, pese a su apariencia, no ofrecen una protección equivalente.

Gracias a este filtro de gran densidad es posible mirar directamente al Sol durante un eclipse, algo que jamás debe hacerse a simple vista. La observación sin filtro homologado es precisamente la que puede derivar en daños oculares graves e irreversibles.

No obstante, hay que seguir una recomendación de prudencia: no superar un minuto de observación continuada. Las gafas deben utilizarse exclusivamente para la finalidad para la que han sido diseñadas y siguiendo las indicaciones del fabricante.

Ese límite temporal y el uso conforme a las indicaciones del fabricante forman parte de la propia homologación: unas gafas certificadas protegen mientras se emplean como está previsto, no como un accesorio de uso libre. La prudencia en la observación es tan determinante como la calidad del filtro.

 

Revisar el estado antes de usarlas

 

También resulta importante revisar el estado del producto antes de utilizarlo. La seguridad exige que los filtros no presenten arañazos, roturas, perforaciones ni deformaciones, ni cualquier otro deterioro que pueda comprometer su capacidad de protección.

Cualquiera de esos defectos puede anular la eficacia del filtro, aunque las gafas conserven el marcado CE y la referencia a la norma ISO 12312-2:2015. Por eso conviene sumar la comprobación visual de las lentes a la lectura de las instrucciones del fabricante antes de cada uso.

La comprobación conviene repetirla antes de cada observación, porque un filtro deteriorado deja de garantizar el bloqueo de la radiación ultravioleta e infrarroja que justifica su homologación. Unas gafas correctas mal conservadas dejan de ser un producto seguro.

Las claves se resumen en cinco comprobaciones: la marca CE de conformidad europea, un fabricante fiable que cumpla los requisitos de seguridad, el símbolo ISO con la numeración 12312-2:2015, unas lentes con capas de polímero metalizado que bloqueen la radiación y un uso limitado a un minuto seguido de observación directa.

En definitiva, disfrutar de un eclipse solar no tiene por qué implicar ningún riesgo si se toman las precauciones adecuadas. Elegir unas gafas homologadas, comprobar sus certificaciones, comprarlas en establecimientos de confianza y utilizarlas correctamente son los pasos esenciales para proteger la visión.

La espectacularidad de un eclipse merece ser contemplada, pero nunca a costa de la salud de los ojos. Para no sufrir ningún riesgo de daño ocular, el fenómeno debe observarse siempre con unas gafas homologadas en perfecto estado.

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