Desde los arrecifes de coral de Papúa Nueva Guinea hasta los chimpancés de África Occidental, los osos pardos de Canadá y las colonias de albatros frente a las costas de Tasmania, algunos ecosistemas prosperan a pesar del cambio climático, la pérdida de hábitat y otras presiones ambientales. Un estudio de la Universidad de Sídney, publicado esta semana, ha examinado los elementos comunes que hay detrás de estas improbables historias de éxito para desarrollar un marco que sirva de apoyo a los ecosistemas frágiles y a las comunidades que dependen de ellos.
La revisión, firmada por Bing Lin –autor principal e investigador del Thriving Oceans Research Hub– y por el profesor Josh Cinner, director de ese centro de la Universidad de Sídney, se ha publicado en Nature Ecology & Evolution(1). Los autores han revisado más de 70 estudios sobre éxito ambiental y de sostenibilidad en los que lugares, especies y sistemas socioecológicos –los que combinan a las personas y a la naturaleza– funcionan mejor de lo esperado. Su conclusión es que tres factores comunes unen estas historias positivas.
Tres ingredientes comunes del éxito
El Dr. Lin ha explicado que el estudio examinó especies diferentes en continentes distintos, todas ellas con desafíos de conservación únicos. Y, sin embargo, todas “lograron sobrevivir contra todo pronóstico por razones notablemente similares”: se valoró el conocimiento local junto con la ciencia, las comunidades desempeñaron un papel central en la toma de decisiones y la gestión se adaptó a las condiciones sociales y ambientales locales.
Al reunir investigaciones de todo el mundo, hemos demostrado que no se trata simplemente de excepciones afortunadas
BING LIN, Universidad de Sídney
“Al reunir investigaciones de todo el mundo, hemos demostrado que no se trata simplemente de excepciones afortunadas”, ha afirmado Lin, que añade que estos casos “a menudo comparten características comunes que pueden servir como indicadores de la resiliencia en el mundo real y ayudar a orientar la conservación en otros lugares”. Según el investigador, el trabajo marca un cambio: se pasa de celebrar éxitos individuales a profundizar en la comprensión de dónde y por qué se producen.
Los investigadores se centran en lo que denominan bright spots –literalmente, ‘puntos brillantes’–, es decir, casos que superan las expectativas pese a las limitaciones locales. Hasta ahora, según los autores, el avance en este campo se había visto frenado por la falta de definiciones coherentes, por métodos fragmentados y por la ausencia de un marco integrador. La Universidad de Sídney sostiene que su revisión es la primera en sintetizar ejemplos de conservación aparentemente inconexos y reunirlos en un único marco conceptual.
El artículo recoge estudios de ecología, conservación, uso de recursos, producción de alimentos y ciencias de la sostenibilidad. Sus autores proponen una tipología de seis enfoques para identificar puntos brillantes, con sus supuestos, sus puntos fuertes y sus contrapartidas, y agrupan las condiciones que los favorecen en tres bloques: prácticas y procesos específicos, capacidades sociales y contexto.
Aunque cada punto brillante es único, entre los temas comunes figuran las prácticas adaptables y los procesos buenos para la naturaleza que encajan con el entorno ambiental y cultural de cada lugar, sobre todo cuando cuentan con el respaldo de una comunidad capaz de ponerlos en marcha pese a las dificultades. “Nuestro marco de trabajo demuestra que los puntos brillantes surgen de una interacción favorable entre el proceso, las personas y el lugar”, ha resumido Lin.
Arrecifes que descansan para recuperarse
El profesor Cinner, coautor del estudio, lleva más de 25 años trabajando con comunidades costeras de Papúa Nueva Guinea, donde se encontraba uno de los puntos brillantes de los arrecifes de coral del mundo. Lo identificó su estudio de referencia sobre el tema, publicado en Nature en 2016(2), tras un riguroso análisis cuantitativo de casi 1.700 arrecifes de todo el planeta. “Siempre he sabido que el lugar era especial”, ha recordado, aunque se quedó impresionado al ver que salía como uno de los puntos brillantes globales.
Estas aldeas han mantenido una práctica tradicional de cerrar periódicamente partes de sus arrecifes a la pesca. Es similar a la agricultura en barbecho
JOSH CINNER, Universidad de Sídney
“Estas aldeas han mantenido una práctica tradicional de cerrar periódicamente partes de sus arrecifes a la pesca. Es similar a la agricultura en barbecho”, ha explicado Cinner, “dando a los ecosistemas tiempo para recuperarse antes de que se reanude la cosecha”. La comparación con el barbecho agrícola ayuda a entender la lógica: si se deja descansar una parte del arrecife, el ecosistema tiene tiempo para recuperarse antes de volver a pescar.
La investigación posterior de Cinner(3) concluyó que esta protección marina ha perdurado porque está integrada en la vida de la comunidad. Las relaciones sólidas entre mayores y jóvenes, la responsabilidad compartida en la gestión de los arrecifes y las tradiciones culturales que premian la participación han ayudado a mantener una abundante vida marina y, al mismo tiempo, los medios de vida locales.
En un momento en que la historia principal sobre los arrecifes de coral es que están en problemas, este punto brillante ofrece una narrativa alternativa
JOSH CINNER, Universidad de Sídney
“En un momento en que la historia principal sobre los arrecifes de coral es que están en problemas, este punto brillante ofrece una narrativa alternativa, una historia de esperanza y conexión”, ha afirmado Cinner. El éxito ambiental de estas comunidades procede, añade, de “una amplia experiencia local” y de una auténtica apropiación local de la toma de decisiones, la gestión y la aplicación de las normas.
Chimpancés, osos pardos y albatros
Un patrón similar aparece en lugares muy distintos del planeta. En África occidental, los investigadores hallaron que algunas poblaciones del chimpancé occidental, una especie en peligro crítico de extinción, sobrevivían pese al declive generalizado de la región(4). Además de las que viven en zonas inaccesibles y protegidas, las poblaciones más fuertes solían encontrarse donde las comunidades locales mantenían tradiciones culturales y normas sociales que desalentaban la caza y favorecían la convivencia con la fauna.
Las Primeras Naciones han liderado la conservación del oso pardo situando la custodia y los conocimientos indígenas en el centro de la gobernanza ambiental
Las Primeras Naciones han liderado la conservación del oso pardo situando la custodia y los conocimientos indígenas en el centro de la gobernanza ambiental, según recoge el estudio sobre el Great Bear Rainforest, en Canadá(5). El enfoque ha reforzado la conservación y, al mismo tiempo, la autoridad de las comunidades y la relación entre las personas y su territorio.
En Tasmania, la conservación del vulnerable albatros tímido muestra cómo la colaboración estrecha entre científicos, gestores de fauna y responsables políticos puede dar resultados positivos(6). La toma de decisiones conjunta propició intervenciones innovadoras para proteger a los polluelos de los parásitos, amplió los programas de conservación y estableció un proceso duradero para evaluar futuras opciones de gestión de la población.
El Dr. Lin ha señalado que el nuevo marco ofrece una manera práctica de identificar, comparar y aprender de los éxitos de conservación, y que ayuda a gobiernos, comunidades y organizaciones medioambientales a ir más allá de la celebración de ejemplos aislados. “Esperamos que nuestro estudio proporcione a los científicos una manera de identificar los diferentes tipos de condiciones que favorecen el éxito de la conservación”, ha dicho.
Al desarrollar un “lenguaje común” que abarque diversos ecosistemas globales, añade Lin, estos ejemplos positivos podrán compararse de forma consistente para obtener mejores resultados en todo el mundo. Cinner, por su parte, ha destacado que los hallazgos ofrecen un mensaje esperanzador en un momento en que las noticias medioambientales suelen estar dominadas por las crisis y que los casos locales de éxito no son “milagros aislados”.
Siguen patrones que podemos reconocer, de los que podemos aprender y que podemos aplicar en otros lugares. Esto nos da motivos reales para el optimismo
JOSH CINNER, Universidad de Sídney
“Siguen patrones que podemos reconocer, de los que podemos aprender y que podemos aplicar en otros lugares. Esto nos da motivos reales para el optimismo mientras trabajamos para proteger tanto a las personas como a la naturaleza”, ha concluido Cinner. La investigación ha contado con la financiación del Consejo Australiano de Investigación y de la National Geographic Society, y los autores declaran no tener conflictos de intereses.
- (1) Unifying bright spots research for people and nature. Nature Ecology & Evolution.
- (2) Bright spots among the world’s coral reefs. Nature.
- (3) Sixteen years of social and ecological dynamics reveal challenges and opportunities for adaptive management in sustaining the commons. Proceedings of the National Academy of Sciences.
- (4) Characteristics of positive deviants in western chimpanzee populations. Frontiers in Ecology and Evolution.
- (5) Decolonial model of environmental management and conservation: insights from Indigenous-led grizzly bear stewardship in the Great Bear Rainforest. Ethics, Policy & Environment.
- (6) Building optimism at the environmental science–policy–practice interface through the study of bright spots. Nature Communications.
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