El suroeste de Europa alberga una gran diversidad de abejas silvestres, según un diagnóstico inicial de las cuatro zonas piloto del proyecto BeeConnected SUDOE, coordinado por la Universidad Autónoma de Madrid y en el que participa SEO/BirdLife, entre otros socios. El análisis se ha dado a conocer con motivo del Día Mundial de las Abejas, que se celebra cada 20 de mayo, y busca avanzar en la conservación de los polinizadores silvestres mediante la creación y restauración de infraestructuras verdes en entornos agrícolas y periurbanos.
Abejas en cuatro territorios
El estudio preliminar analiza cuatro áreas piloto situadas en la Cañada Real Conquense, en el tramo ubicado en la provincia de Ciudad Real; las Vías Verdes de Girona; Coímbra, en Portugal; y las regiones francesas de Nueva Aquitania y Auvernia. A pesar de las diferencias en los enfoques metodológicos aplicados en cada territorio, el diagnóstico observa un patrón común: la presencia de las principales familias de abejas europeas y la dominancia de algunos géneros ampliamente distribuidos.
Entre esos géneros destacan Lasioglossum y Andrena, dos grupos presentes de forma amplia en las comunidades estudiadas. El análisis señala que esta coincidencia se produce junto a una elevada presencia de especies poco abundantes, un rasgo que apunta a comunidades complejas y estructuradas, características de este grupo taxonómico.
Cada paisaje favorece comunidades de abejas con rasgos propios
Los resultados muestran que las diferencias en la riqueza específica entre las zonas piloto responden, en parte, a factores metodológicos. Sin embargo, también reflejan variaciones reales vinculadas al tipo de hábitat, lo que permite observar cómo cada paisaje favorece comunidades de abejas con rasgos propios.
Hábitats y diversidad
Los entornos urbanos y periurbanos con una elevada heterogeneidad, como Coímbra, presentan valores altos de riqueza de especies. En estos espacios, la diversidad de usos y ambientes parece asociarse a una mayor variedad de abejas silvestres, según el diagnóstico inicial del proyecto.
Por el contrario, hábitats más específicos, como los brezales forestales estudiados en Francia, albergan comunidades más especializadas. Esta diferencia muestra que no todos los territorios cumplen la misma función ecológica, pero sí pueden contribuir al mantenimiento de la biodiversidad de polinizadores desde características ambientales distintas.
En el caso de las Vías Verdes de Girona, el análisis identifica valores intermedios de diversidad. Estos paisajes en mosaico, asociados a infraestructuras verdes, combinan especies generalistas y especialistas, lo que refuerza su papel como elementos de conexión y refugio dentro del territorio.
La Cañada Real Conquense presenta una situación diferente, al desarrollarse en un paisaje agrícola intensivo relativamente homogéneo. En este contexto, la infraestructura verde lineal actúa como refugio y corredor ecológico para las comunidades de abejas silvestres, según explican los investigadores.
A pesar de ese entorno simplificado, la zona registra una comunidad diversa, con una representación notable de especies características de ambientes abiertos y esteparios. Para el proyecto, este resultado pone de manifiesto el papel de estas infraestructuras verdes en la conservación de la biodiversidad en zonas agrarias intensivas.
Reservorios de biodiversidad
Uno de los aspectos más destacados del diagnóstico es la presencia generalizada de especies raras o poco frecuentes a escala local. También se han identificado taxones de interés conservacionista en todas las áreas piloto, lo que subraya la importancia de estos espacios para la protección de los polinizadores.
Este patrón aparece incluso en contextos humanizados o sometidos a distintos niveles de perturbación. Según el análisis, las zonas estudiadas pueden funcionar como reservorios de biodiversidad, tanto en áreas agrícolas como en entornos periurbanos o seminaturales.
En conjunto, los resultados iniciales subrayan el papel potencial de distintos elementos del paisaje en el mantenimiento de comunidades diversas de polinizadores silvestres. Entre esos elementos se incluyen las infraestructuras verdes y los hábitats seminaturales, que pueden favorecer la presencia de especies con distintas necesidades ecológicas.
El conjunto de datos obtenido constituye una base para evaluar, en fases posteriores del proyecto, el efecto de las medidas de restauración y mejora de la conectividad ecológica sobre la diversidad y abundancia de abejas silvestres. Esta información permitirá valorar cómo responden las comunidades de polinizadores a las actuaciones previstas.
El proyecto BeeConnected SUDOE se desarrolla entre 2025 y 2028 con el objetivo de contribuir a la conservación de la biodiversidad de polinizadores silvestres en el suroeste de Europa. Para ello, plantea la creación y restauración de infraestructuras verdes en entornos agrícolas y periurbanos de España, Francia y Portugal.
La iniciativa cuenta con fondos Interreg SUDOE de la Unión Europea, un programa que incluye a España, Francia y Portugal. El proyecto se centra en mejorar las condiciones para los polinizadores silvestres, un grupo clave para la biodiversidad y para el funcionamiento de los ecosistemas.
Además de la Universidad Autónoma de Madrid, que coordina el proyecto, participan la Universidad de Burdeos, en Francia; la Universidad de Coímbra, en Portugal; el Consorcio Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales –CREAF–; SEO/BirdLife; la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha; la Cámara Municipal de Coimbra y la Diputación de Girona.
El diagnóstico inicial ofrece así una primera fotografía de la diversidad de abejas silvestres en las zonas piloto del proyecto. Aunque se trata de una fase preliminar, los datos apuntan a que infraestructuras verdes, paisajes en mosaico y hábitats seminaturales pueden desempeñar un papel relevante en la conservación de estas comunidades en distintos contextos territoriales.
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