La sequía y la escasez de presas habituales han llevado al lince ibérico a depredar crías de milano negro en el Parque Nacional de Doñana, según un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publicado en la revista científica Nature (1). La investigación, difundida el 23 de octubre, revela que esta interacción alcanzó una intensidad sin precedentes en 2018, cuando los ataques afectaron a casi la mitad de los polluelos de esta ave rapaz.
La escasez altera la alimentación
El trabajo, desarrollado por investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), ha analizado 1.624 nidos de milano negro entre 1993 y 2023. Los resultados muestran que, durante gran parte de ese periodo, la depredación por parte de los linces fue excepcional, con ataques registrados en apenas el 1% de los nidos.
La situación comenzó a cambiar en 2013, cuando la enfermedad hemorrágica del conejo provocó un fuerte descenso de las poblaciones de esta especie, que constituye una de las principales fuentes de alimento del lince ibérico
Sin embargo, la situación comenzó a cambiar en 2013, cuando la enfermedad hemorrágica del conejo provocó un fuerte descenso de las poblaciones de esta especie, que constituye una de las principales fuentes de alimento del lince ibérico.
Evolución de la abundancia de conejo en el Espacio Natural de Doñana de 2005 a 2021. EBD CSIC El investigador de la EBD-CSIC y primer autor del estudio, Fabrizio Sergio, ha explicado que la reducción de conejos, combinada con los periodos de sequía, obligó a los linces a buscar otras fuentes de alimento. Hasta entonces, ambas especies habían coexistido durante décadas en el espacio protegido, alimentándose de conejos.
La investigación señala que este comportamiento no responde a un cambio arbitrario en los hábitos del felino, sino a las dificultades para encontrar alimento en determinadas condiciones ambientales.
Durante los años secos, también disminuye la disponibilidad de otras presas alternativas, como los patos
Esta situación ha llevado a los linces a buscar alimento en lugares poco habituales, incluso trepando hasta 12 metros de altura para alcanzar los nidos de milano negro y capturar a sus polluelos
Durante los años secos, también disminuye la disponibilidad de otras presas alternativas, como los patos. Esta situación ha llevado a los linces a buscar alimento en lugares poco habituales, incluso trepando hasta 12 metros de altura para alcanzar los nidos de milano negro y capturar a sus polluelos.
Los científicos han observado, además, que los primeros ataques se produjeron con frecuencia en nidos donde había restos de conejos, una circunstancia que apunta a una posible motivación adicional para que los linces se acercaran a ellos.
Los milanos abandonan sus territorios
La presión ejercida por los linces también ha tenido consecuencias sobre el comportamiento de las aves afectadas. Según el estudio, los milanos negros cuyos nidos habían sufrido ataques mostraron una mayor probabilidad de abandonar sus territorios y desplazarse a otros lugares.
Los milanos negros cuyos nidos habían sufrido ataques mostraron una mayor probabilidad de abandonar sus territorios y desplazarse a otros lugares
Este cambio refleja cómo una alteración en la disponibilidad de alimento puede modificar las relaciones entre especies que habían coexistido durante décadas sin registrar conflictos de semejante intensidad.
Los investigadores destacan que la combinación de escasez de conejos y sequía resulta determinante para explicar el fenómeno. La depredación de polluelos no se ha convertido en una conducta generalizada y permanente, sino que aparece especialmente vinculada a los periodos en los que disminuyen los recursos alimentarios.
La investigación pone así de manifiesto que los cambios ambientales pueden transformar las relaciones entre depredadores, incluso cuando estas se habían mantenido relativamente estables durante largos periodos.
Efectos en cadena sobre el ecosistema
Las consecuencias de esta interacción no se limitan al lince ibérico y al milano negro. El estudio ha identificado efectos indirectos sobre otras especies presentes en Doñana, lo que demuestra que las alteraciones en una parte de la cadena alimentaria pueden extenderse al conjunto del ecosistema.
Entre los resultados observados figura que la disminución de milanos ha favorecido a un búho insectívoro, cuya población ha aumentado. Este cambio muestra cómo la reducción de una especie puede beneficiar a otras y modificar el equilibrio existente entre ellas.
Los científicos advierten de que el lince, por su posición en la cadena alimentaria, puede amplificar los efectos del cambio global sobre otros animales. De este modo, una perturbación inicial, como la reducción de las poblaciones de conejo, puede desencadenar consecuencias que afectan a especies que no están directamente relacionadas con esa pérdida de alimento.
El cambio climático está alterando las interacciones entre especies y que su combinación con otras amenazas puede provocar consecuencias inesperadas, además de intensificar sus efectos
Sergio ha subrayado que el cambio climático está alterando las interacciones entre especies y que su combinación con otras amenazas puede provocar consecuencias inesperadas, además de intensificar sus efectos.
La investigación muestra que estas transformaciones no siempre se manifiestan de forma inmediata ni afectan únicamente a las especies sometidas a una presión ambiental directa. En determinadas circunstancias, sus consecuencias pueden extenderse progresivamente a otros componentes del ecosistema.
Los autores consideran que los resultados evidencian la necesidad de abordar conjuntamente las distintas amenazas ambientales, en lugar de analizarlas de manera aislada. La interacción entre sequía, enfermedades que afectan a las presas y cambios en el comportamiento de los depredadores puede generar impactos difíciles de anticipar si se estudia cada factor por separado.
En este sentido, el investigador Fabrizio Sergio ha advertido de que los efectos en cascada pueden desarrollarse silenciosamente durante años y ha insistido en la importancia de considerar cómo las diferentes presiones sobre los ecosistemas pueden reforzarse entre sí.
El estudio concluye así que la conservación de la biodiversidad requiere prestar atención no solo a la evolución de cada especie, sino también a las relaciones ecológicas que mantienen entre ellas, especialmente en escenarios de escasez de recursos y cambios ambientales.
Referencias
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