Durante cerca de un año, un vecino de los Yungas de Bolivia crio en casa a un pequeño felino moteado convencido de que era un gato doméstico. En realidad pertenecía a una especie desconocida para la ciencia, el gato tilcayo (Leopardus tilcayo), que un equipo internacional ha descrito este jueves, 17 de septiembre, en la revista Current Biology. Es la primera especie nueva de felino que se describe en más de un siglo.
El trabajo lo han liderado Jonas Lescroart, de la Universidad de Amberes (Bélgica), y la bióloga boliviana Paola Nogales-Ascarrunz, exploradora de National Geographic, con Eduardo Eizirik, de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul (Brasil), como autor sénior. Tras analizar el ADN de 38 felinos, el equipo ha concluido que el grupo de los gatos tigre esconde cinco especies distintas(1).
Más pequeño que un gato doméstico
El gato tilcayo mide unos 46 centímetros desde la cabeza hasta el final del cuerpo y pesa alrededor de 1,4 kilos, menos que un gato doméstico medio. Tiene la cara pequeña y achatada, las orejas cortas y redondeadas, y unos bigotes largos.
Su linaje se separó del resto de gatos tigre hace unos 1,4 millones de años, una distancia similar a la que separa al león actual del extinto león de las cavernas
Su linaje se separó del resto de gatos tigre hace unos 1,4 millones de años, una distancia similar a la que separa al león actual del extinto león de las cavernas. Así lo han determinado los investigadores al comparar los genomas completos –el conjunto de toda la información genética de un animal– de 38 ejemplares de Leopardus, un género de pequeños felinos sudamericanos(2).
A simple vista, el tilcayo se distingue de sus parientes por sus rosetas –las manchas en forma de anillo abierto– más grandes e irregulares, un pelaje de tono más apagado y una cola más larga, según la descripción publicada en la revista.
Son diferencias sutiles. Los gatos tigre son lo que los biólogos llaman especies crípticas: animales tan parecidos que no se pueden distinguir fácilmente solo por su aspecto, como ha explicado Lescroart a la cadena CNN(3). Por eso la genética ha sido decisiva: el ADN del tilcayo difiere en más de 1,3 millones de posiciones del de otros gatos tigre andinos.
El equipo ha recurrido además a la llamada museómica, es decir, a la extracción de ADN de ejemplares antiguos conservados en colecciones. Ocho de los genomas analizados proceden de ejemplares de museo, lo que ha permitido estudiar por primera vez con genética la región de la Guayana donde se describió la especie original, Leopardus tigrinus.
Aquella descripción se hizo en 1775 a partir de una única ilustración de un animal visto en la Guayana Francesa. Desde entonces se dio por hecho que la misma especie ocupaba buena parte de Centroamérica y Sudamérica, incluida Bolivia.
Cinco especies donde se veía una
El hallazgo del tilcayo es solo una parte del estudio. Los investigadores han concluido que el complejo del gato tigre, considerado durante mucho tiempo una única especie repartida desde Costa Rica hasta el sur de Brasil, está formado en realidad por cinco especies distintas.
Lo que antes creíamos que era una sola especie, hemos empezado a ver que en realidad era un complejo de especies
EDUARDO EIZIRIK, Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul
“Lo que antes creíamos que era una sola especie, hemos empezado a ver que en realidad era un complejo de especies”, ha explicado Eizirik a National Geographic. Su grupo lleva unos 25 años estudiando estos felinos, y cuanto más a fondo examina sus genomas, más variación oculta encuentra.
Junto al tilcayo, el trabajo reconoce a Leopardus guttulus, L. emiliae, L. pardinoides y L. tigrinus, y describe una nueva subespecie en los Yungas de Perú, Leopardus tigrinus antisuyo. Según los autores, sus análisis estabilizan una clasificación que se había resistido durante décadas.
La distinción tiene consecuencias directas para la conservación, porque uno de los criterios clave para evaluar el riesgo de una especie es su distribución geográfica. “Si piensas que [el gato tigre] es una sola cosa desde el sur de Brasil hasta Costa Rica, verás que no está amenazado”, ha advertido Eizirik. “Pero si descubrimos que son cinco, cada una debe evaluarse por separado”.
Lescroart ha señalado a la CNN que especies como el tilcayo podrían llegar a considerarse en peligro si se evalúan por sí solas. James Sanderson, fundador de la Small Wild Cat Conservation Foundation y ajeno al estudio, coincide: cuando tres especies pasan a ser cinco, cada población es más pequeña y los esfuerzos de protección deben aumentar.
Sanderson ha ido más allá y cree que los datos sugieren que el margay, otro pequeño felino que se consideraba una sola especie desde México hasta Argentina, podría ser en realidad cuatro. Eizirik, en cambio, pide prudencia: antes de afirmarlo haría falta un estudio centrado en su genética.
Un nombre heredado de los abuelos
La historia del tilcayo empezó en 2016, cuando el santuario de fauna Senda Verde, en la ladera subtropical de los Andes bolivianos, avisó a Nogales-Ascarrunz de que había recibido “un gato raro”. Un vecino lo había encontrado siendo cría en una carretera cerca del bosque y, tras cerca de un año en casa, comprendió que estaría mejor en el santuario.
Preguntamos a la gente del lugar: ‘¿Por qué lo llamáis tilcayo?’. Y nos dijeron: ‘¡No lo sé! Mi abuelo lo llamaba tilcayo, así que yo lo llamo tilcayo’
PAOLA NOGALES-ASCARRUNZ, Programa de Investigación de Félidos Bolivia
“Preguntamos a la gente del lugar: ‘¿Por qué lo llamáis tilcayo?’. Y nos dijeron: ‘¡No lo sé! Mi abuelo lo llamaba tilcayo, así que yo lo llamo tilcayo’”, ha recordado la bióloga. Ese nombre, que no parece tener un significado concreto en español ni en quechua, es el que el equipo ha elegido en homenaje a las comunidades locales y a su conocimiento del animal.
Al principio, Nogales-Ascarrunz pensó que era un Leopardus tigrinus. Pero en 2019, mientras preparaba un folleto sobre los felinos de Bolivia, vio que sus rosetas eran mucho mayores que las de la foto de referencia de una guía de Brasil. Tardó varios años en dominar el análisis genético necesario para estudiar su genoma.
Aquel animal, hoy un macho de diez años, sigue viviendo en Senda Verde. Lo que se sabe de la especie procede de él, de otro individuo vivo capturado en la naturaleza y de unos pocos registros de cámaras trampa, dispositivos que fotografían a los animales de forma automática al detectar movimiento.
Los restos de pequeños roedores hallados en sus excrementos sugieren que forman parte de su dieta, y las cámaras indican que podría ser más activo de noche. Por ahora, los científicos desconocen cuántos ejemplares viven en libertad.
Para averiguarlo, Nogales-Ascarrunz está instalando nuevas cámaras en los bosques de los Yungas, una región presionada por la deforestación, la expansión agrícola, los incendios provocados y la minería. “Incluso entre los gatos hay cosas ahí fuera que no se han descrito”, ha concluido. “Así que salgamos a buscarlas y protegerlas”.
- (1) Phylogenomics and museomics reveal five distinct species of tiger cats in South America. Current Biology.
- (2) Meet the First New Cat Species Discovered in 100 Years. National Geographic.
- (3) Meet the tiny wild cat that’s new to science. CNN.
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