Los elefantes pueden comunicarse mediante vibraciones que viajan por el suelo y alcanzan distancias de diez kilómetros o más, gracias al gran tamaño de los huesos de su oído medio y, posiblemente, a un músculo que les permite cerrar voluntariamente el conducto auditivo, según un estudio de la Facultad de Medicina de Harvard publicado en Frontiers in Audiology and Otology (1).
Vibraciones transmitidas por el cuerpo
Las ondas sísmicas son captadas por las patas y se transmiten a través de las piernas y los huesos del cráneo hasta llegar al oído interno. Este mecanismo, denominado audición por conducción ósea, complementa los sonidos que los elefantes propagan por el aire y que pueden alcanzar unos cinco kilómetros.
Este mecanismo, denominado audición por conducción ósea, complementa los sonidos que los elefantes propagan por el aire y que pueden alcanzar unos cinco kilómetros
Los investigadores analizaron huesos temporales procedentes de elefantes fallecidos y donantes humanos. Para ello, aplicaron vibraciones que imitaban el sonido transmitido por el cuerpo y midieron mediante un láser el movimiento de los pequeños huesos del oído medio.
Huesos más grandes y eficaces
Los huesos del oído medio de los elefantes vibraron con mayor eficacia alrededor de los 400 hercios, frente a los 1.200 hercios registrados en las muestras humanas. Por debajo de esas frecuencias, el estribo del elefante se desplazó entre tres y cuatro veces más que el humano, lo que permite transmitir más vibraciones hacia la cóclea.
Esta sensibilidad se relaciona principalmente con su anatomía: los huesos del oído medio de los elefantes son nueve veces más pesados y sus tímpanos, siete veces más grandes que los humanos. Según los autores, no se trata de una estructura diferente, sino de un oído proporcionalmente mayor y mejor preparado para recibir sonidos graves.
Un músculo amplifica las señales
Los científicos/as plantean además que los elefantes pueden contraer un músculo para cerrar el conducto auditivo, una capacidad que no poseen los humanos. Este bloqueo podría reforzar la percepción de las vibraciones de baja frecuencia, de forma similar al efecto producido por unos tapones para los oídos.
Los elefantes emiten vocalizaciones infrasónicas de entre 10 y 20 hercios. Según las estimaciones del estudio, cerrar el canal auditivo podría mejorar hasta 30 veces su audición por conducción ósea en esas frecuencias, aunque el efecto exacto depende del grado de cierre conseguido por el músculo.
Los autores y autoras reconocen que el reducido número de muestras y la pérdida de fluidos de la cóclea durante su preparación podrían haber provocado una subestimación de los resultados. Por ello, reclaman nuevos estudios para medir con mayor precisión la sensibilidad auditiva de los elefantes tanto por vía aérea como ósea.
Referencias
- (1) Bone-conduction hearing in elephants and humans: a middle-ear comparative study. Frontiers in Audiology and Otology.
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