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Beverley Coldwell hunde un horcón en la lava a 1.200 grados centígrados (ºC) y lo saca con un puñado de piedra fundida pegado al extremo.

Sumario

 

Han pasado más de dos meses desde el final del volcán de La Palma. Tras 85 días y ocho horas de ceniza, gases y ríos de lava, el volcán de varias bocas de la dorsal de Cumbre Vieja cesó su actividad el 13 de diciembre, y la erupción se dio oficialmente por terminada el día de Navidad. Ha sido la más prolongada de los últimos 375 años en la isla.

EcoAvant.com se acercó a La Palma mientras el volcán aún estaba activo y pudo acompañar en sus tareas a las científicas y los técnicos que pasaron día y noche vigilándolo, y recoger los testimonios de quienes lo perdieron todo bajo la lava.

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Mapa de la erupción del volcán de La Palma / Imagen: EA

 

Un horcón, un cubo de agua y una roca recién nacida

 

Río de lava que fluye procedente del volcán de La Palma / Foto: Saul Santos

La geóloga británica lleva pantalla de soldador sobre la máscara antigases y guantes largos. El horcón es el puntal con el que se sostienen las plataneras cuando el peso de los racimos las inclina; aquí sirve a la ciencia.

El calor es insoportable: la lava ha emergido del cono a casi 1.200 ºC y hay que darse toda la prisa que permitan la precisión y la seguridad. Coldwell se acerca a la corriente crepitante y hunde el horcón en una zona brillante, donde el magma sigue semilíquido.

La masa viscosa se vierte de inmediato en un cubo de metal lleno de agua, donde en unos instantes se convierte en una de las rocas más jóvenes de la Tierra

La masa viscosa se vierte de inmediato en un cubo de metal lleno de agua, donde en unos instantes se convierte en una de las rocas más jóvenes de la Tierra. De ahí sale hacia el laboratorio del Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN)(1), que permitió a EcoAvant.com acompañar a sus equipos en varias misiones dentro de la zona de exclusión, un radio de 2,5 kilómetros alrededor del cono.

Las coladas arrasaron 1.218 hectáreas, se llevaron por delante 1.676 edificaciones y cubrieron 370 hectáreas de cultivos

Las coladas arrasaron 1.218 hectáreas, se llevaron por delante 1.676 edificaciones y cubrieron 370 hectáreas de cultivos –plátano, sobre todo– y 74 kilómetros de carreteras, según los datos del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (PEVOLCA)(2).

En una escala de 0 a 8, el Índice de Explosividad Volcánica la situó en el nivel 3: una erupción modesta comparada con otras del mundo, pero la más destructiva en territorio europeo en un siglo. Los daños se estimaron inicialmente en más de 400 millones de euros.

 

Tras 25.000 terremotos, esta vez sí

 

La columna eruptiva del volcán de La Palma en sus primeras horas, arrasando el barrio de El Paraíso (El Paso), mientras sale la luna llena / Foto: Saul Santos

Los terremotos no se pueden prevenir; los volcanes, en cierta medida, sí. Antes de una erupción aparecen los precursores volcánicos: actividad sísmica intensa a poca profundidad, deformación del terreno y emisión de gases como el radón desde el suelo.

En las semanas previas, los equipos detectaron un enjambre sísmico y un abombamiento que en la estación GPS más cercana al punto donde surgiría el volcán llegó a superar los 20 centímetros.

Entre 2017 y 2020 ya se habían registrado seísmos profundos en La Palma, El Hierro y Tenerife sin consecuencias, y en la erupción submarina del Tagoro, en El Hierro (2011), pasó mucho tiempo entre los temblores y el magma. Por eso nadie esperaba que esta vez fuera tan rápido.

Entre el 10 y el 19 de septiembre se registraron hasta 25.000 terremotos, la mayoría imperceptibles para la población

Entre el 10 y el 19 de septiembre se registraron hasta 25.000 terremotos, la mayoría imperceptibles para la población: la presión del magma sobre la corteza. Poco antes del mediodía del 19 de septiembre, un temblor de magnitud 4,2 sacudió la isla.

A las 15.10 horas, un primer surtidor de magma disparado sobre una ladera boscosa sorprendió a un equipo del INVOLCAN que trabajaba en la zona

A las 15.10 horas, un primer surtidor de magma disparado sobre una ladera boscosa sorprendió a un equipo del INVOLCAN que trabajaba en la zona.

Casi tres meses después llegó el proceso inverso: bajaron la sismicidad y el tremor –la vibración que provoca la circulación de fluidos dentro del volcán– y las emisiones de dióxido de azufre se desplomaron hasta menos de 100 toneladas diarias, cuando en los peores días se habían contado por decenas de miles.

Era el principio del fin.

 

'El bicho': 7.000 evacuados y 500 familias sin casa

 

El cementerio de Las Manchas, sepultado por las cenizas del volcán, en la isla de La Palma / Foto: Saul Santos

Durante las distintas fases de la erupción tuvieron que ser evacuadas con lo puesto hasta 7.000 personas, de las que unas 2.000 –medio millar de familias– perdieron sus viviendas y todas sus pertenencias

Durante las distintas fases de la erupción tuvieron que ser evacuadas con lo puesto hasta 7.000 personas, de las que unas 2.000 –medio millar de familias– perdieron sus viviendas y todas sus pertenencias.

Muchos llaman al volcán el bicho o el monstruo. Los ríos de lava borraron del mapa un pueblo entero, Todoque, de 1.310 habitantes, cuyo campanario cediendo el 26 de septiembre dio la vuelta al mundo, y arrasaron buena parte de los barrios de La Laguna, Tacande y Las Manchas.

En el mirador de Tajuya, cubiertos de ceniza y con mascarilla como el resto de vecinos, vemos a un hombre que dice tener 90 años mirar cómo la lava avanza hacia el mar. Un reportero gráfico le pregunta si lo ha perdido todo.

No, allí solo llevaba viviendo un mes. Mi casa de toda la vida la perdí en agosto en un incendio forestal

UN VECINO DE EL PASO, 90 años

"No, allí solo llevaba viviendo un mes. Mi casa de toda la vida la perdí en agosto en un incendio forestal", responde, resignado. Las dos casas estaban en El Paso, separadas por cinco kilómetros.

Amanda Melián, de 33 años, había visto en las fotos de prensa cómo la ceniza cubría casi por completo la casa que acababa de reformar, y también cómo las coladas la iban esquivando, una tras otra. Su suerte terminó el 26 de noviembre: una boca nueva se abrió exactamente dentro de su jardín.

Los más mayores han visto tres erupciones: el San Juan (1949), el Teneguía (1971) y esta. Las dos primeras apenas causaron daños porque estallaron en zonas poco pobladas, y todo el mundo esperaba que volviera a pasar.

Pero la ocupación del territorio ha cambiado la ecuación: los expertos distinguen el peligro volcánico –lo que genera la erupción en sí– del riesgo, que suma a ese peligro la exposición de lo que hay alrededor.

Aquí el peligro fue relativamente bajo y el riesgo, altísimo.

Mientras casas, hoteles, naves, iglesias y polideportivos caían como naipes, cientos de depósitos redondos de agua para regar las fincas de plátanos resistieron. Más de 300 los construyó con hormigón Juan Manuel Batista, de 78 años: "Sabía que soportaban bastante, ¡pero no tanto!".

 

Peligros tras el silencio: gases, ceniza y sismos

 

Retirada de ceniza en el tejado de una casa cercana al volcán, en Las Manchas, El Paso / Foto: Saul Santos

La actividad ha cesado, pero muchos vecinos no pueden volver a casa por la concentración de gases tóxicos. Pedro Hernández, experto en gases del INVOLCAN y primera persona que ascendió al cráter principal dos días después del final de la actividad, lo comprobó a finales de diciembre.

Geoquímico con dos posdoctorados en la Universidad de Tokio, ha presenciado ocho erupciones en el mundo.

En algunas zonas de Puerto Naos las emisiones de dióxido de carbono son muy elevadas. Hay perros, gatos, pájaros y hasta cucarachas muertos por todas partes. Puede ser un serio problema para que las personas puedan volver a sus hogares. Y es imposible saber cuánto durará

PEDRO HERNÁNDEZ, experto en gases del INVOLCAN

"En algunas zonas de Puerto Naos las emisiones de dióxido de carbono son muy elevadas. Hay perros, gatos, pájaros y hasta cucarachas muertos por todas partes. Puede ser un serio problema para que las personas puedan volver a sus hogares. Y es imposible saber cuánto durará", explica a EcoAvant.com.

El geólogo José Mangas, profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, avisa de que el volcán "está activo, no se ha apagado ni se ha muerto": "Hay zonas muy calientes, no como la lava, pero se nos pegaban las botas".

El peso de la ceniza sobre las construcciones o la sismicidad. Un temblor de 4-4,5 grados podría hacer caer alguna casa, por no hablar de derrumbes de las propias coladas

STAVROS MELETLIDIS, geólogo del Instituto Geográfico Nacional

"El peso de la ceniza sobre las construcciones o la sismicidad. Un temblor de 4-4,5 grados podría hacer caer alguna casa, por no hablar de derrumbes de las propias coladas", enumera Stavros Meletlidis, geólogo del Instituto Geográfico Nacional –el organismo encargado de la seguridad volcánica en España– y antiguo responsable de la vigilancia de la caldera de Santorini.

A mediados de noviembre acompañamos al vulcanólogo chileno Jorge Romero, de la Universidad de Mánchester, hasta 800 metros del cono rugiente para medir el grosor de la capa de tefra, que en algunos puntos acumula dos metros. Repiquetea sobre los cascos cuando volvemos a los coches, aparcados con las llaves puestas y de espaldas al volcán por si hay que salir corriendo.

De los más de 200 millones de metros cúbicos emitidos, calcula Romero, "menos de un 12% fueron piroclastos". Las cenizas se acumulan en vertederos especiales a la espera de un uso agrícola o en morteros y hormigones, una vía que ya estudia la propia universidad.

Un grupo de trabajadores come y descansa durante una jornada de retirada de cenizas en los invernaderos de La Palma / Foto: Saul Santos

A principios de febrero, el Área de Salud de La Palma anunció el estudio ISvolcan, que seguirá durante cinco años la salud de una muestra de población de El Paso, Los Llanos de Aridane, Tazacorte y Puntagorda, comparada con la de la comarca este. Analizará, entre otros parámetros, la función respiratoria y la presencia de metales pesados en sangre.

Servirá, dice el director del área de salud, Kilian Sánchez, para "comprobar los posibles efectos y cambios que se han podido producir en la salud de los vecinos y vecinas de La Palma a causa del volcán".

 

La erupción más vigilada de la historia

 

Científicos del INVOLCAN miden gases dentro del cráter principal del volcán de La Palma / Foto: Saul Santos

Cada día se controlaron la altura, la temperatura y la composición de la columna; las emisiones de gases; la sismicidad; el avance de las coladas; el grosor de la ceniza y el estado de las aguas subterráneas

Cada día se controlaron la altura, la temperatura y la composición de la columna; las emisiones de gases; la sismicidad; el avance de las coladas; el grosor de la ceniza y el estado de las aguas subterráneas.

Que ocurriera en una zona accesible de un país desarrollado atrajo a 528 expertos acreditados por el PEVOLCA, 143 de ellos de 16 países llegados para colaborar con el INVOLCAN, y ha dado lugar ya a un buen número de publicaciones científicas.

El plan autorizó además más de 2.800 vuelos de dron, y satélites como los del programa europeo Copernicus siguieron la erupción desde el espacio.

Ha sido una erupción estromboliana pura y dura, aunque con cierta ‘personalidad’, en forma de fases más explosivas y coladas hawaianas

NEMESIO PÉREZ, coordinador científico del INVOLCAN

"Ha sido una erupción estromboliana pura y dura, aunque con cierta ‘personalidad’, en forma de fases más explosivas y coladas hawaianas", zanja Nemesio Pérez, coordinador científico del INVOLCAN y uno de los principales especialistas en vigilancia volcánica en España, testigo de una decena de erupciones en Cabo Verde, Guatemala, Ecuador, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Islandia, Italia, Papúa Nueva Guinea, Filipinas, Japón y sus Canarias natales.

La lava del volcán de La Palma llega al mar y forma los deltas lávicos / Foto: Saul Santos

El 29 de septiembre, diez días después del inicio, la colada llegó al mar por los acantilados de Tazacorte y la playa de Los Guirres y se precipitó desde casi 100 metros sobre el Atlántico.

Donde antes había agua hay hoy deltas lávicos –el mayor, de unas 45 hectáreas– y playas nuevas de arena negra que el Instituto Geológico y Minero de España captó con una cámara térmica montada en un dron.

La Universidad de La Laguna, la de Las Palmas y el comité científico del PEVOLCA recomendaron(3) llamar a ese terreno "delta lávico" o "isla baja", y descartaron fajana, el término que usan los palmeros.

Desde febrero, un vehículo autónomo de superficie de la Plataforma Oceánica de Canarias monitoriza esas aguas: mide en continuo variables meteorológicas, salinidad, temperatura, oxígeno disuelto y sonido oceánico.

Material piroclástico precipitándose en la construcción de los deltas lávicos, hacia el mar / Foto: Saul Santos

 

Hawaiana, estromboliana o pliniana: qué tipo de volcán fue

 

Clasificación de los tipos de erupciones volcánicas / Infografía: EA

La geología distingue cinco tipos básicos de erupción, de la hawaiana a la pliniana, ordenados de menor a mayor explosividad

La geología distingue cinco tipos básicos de erupción, de la hawaiana a la pliniana, ordenados de menor a mayor explosividad.

La hawaiana emite coladas basálticas muy fluidas, con poca ceniza y poco gas; la estromboliana queda a medio camino, con explosiones esporádicas y ascenso discontinuo del magma; la vulcaniana expulsa con violencia material más viscoso; la peleana forma un tapón en el cráter y busca salida por las paredes del cono, lo que la hace especialmente destructiva en zonas pobladas, y la pliniana –la del Vesubio que sepultó Pompeya– es la más violenta de todas.

La Palma combinó las dos primeras: fases estrombolianas y coladas de tipo hawaiano o fisural, que explican la velocidad con la que la lava bajó hacia el mar.

Clasificación por tipos de volcanes / Infografía: EA

Cualquier erupción puede volverse hidromagmática: basta con que el magma interactúe con agua del mar, de un acuífero o de un humedal

Cualquier erupción puede volverse hidromagmática: basta con que el magma interactúe con agua del mar, de un acuífero o de un humedal.

El contacto de la roca fundida con el agua fría la vuelve mucho más explosiva y libera cantidades colosales de gases, además de ácido clorhídrico y partículas finísimas de vidrio volcánico, como ocurrió en 2011 con el Tagoro, el volcán submarino de El Hierro.

Los volcanes se clasifican además por su estructura, y esas categorías no son excluyentes: un mismo edificio puede reunir varias.

La caldera es la gran depresión que deja el derrumbe de la parte central tras una erupción colosal; el volcán fisural es una hendidura de hasta varios kilómetros por la que asciende el magma; el de escudo forma elevaciones suaves por acumulación de lavas muy fluidas; el domo nace de erupciones lentas de magma viscoso que apenas se aleja del cráter; el cono de escoria se levanta con cenizas y fragmentos alrededor de la chimenea, y el estratovolcán –la silueta que todos imaginamos– apila capas de lava endurecida erupción tras erupción.

El de La Palma es un cono de escoria abierto sobre una dorsal fisural.

 

El malestar de los afectados y un volcán todavía sin nombre

 

Marcha para reivindicar los derechos de las personas afectadas por la erupción, el 25 de febrero de 2022 en Los Llanos de Aridane / Foto: EP

Este sábado 12 de marzo, la Iniciativa de Apoyo Ciudadano de Afectados por el volcán de la isla de La Palma ha convocado una concentración frente al Congreso de los Diputados, en Madrid. Al día siguiente, los reyes presidirán en Santa Cruz de La Palma la Conferencia de Presidentes, que homenajeará a los habitantes de la isla por su comportamiento durante la erupción.

La plataforma recuerda que más de 7.000 personas siguen sin certidumbre sobre su futuro inmediato.

Ni el INVOLCAN, ni el PEVOLCA, ni los ayuntamientos, ni el Cabildo de La Palma o el Gobierno de Canarias prestaron ni un solo minuto de atención a preparar al ciudadano para la más que posible erupción

PORTAVOZ DE LA INICIATIVA DE APOYO CIUDADANO DE AFECTADOS

"Ni el INVOLCAN, ni el PEVOLCA, ni los ayuntamientos, ni el Cabildo de La Palma o el Gobierno de Canarias prestaron ni un solo minuto de atención a preparar al ciudadano para la más que posible erupción", denuncia su portavoz, según Europa Press, que añade que "resulta inaudito" que los expertos publicaran estudios que avalaban una futura erupción cuatro años antes "y que la Administración no alertase a los ciudadanos".

Denuncian también que el precio del suelo se ha multiplicado, y el Defensor del Pueblo ha abierto una investigación de oficio sobre el reparto de las donaciones y el retraso en la entrega de viviendas.

Actividad estromboliana y explosiva en una de las bocas del volcán de La Palma / Foto: Saul Santos

El INVOLCAN propone Tajogaite, un topónimo local de origen guanche que significaría literalmente montaña rajada

El INVOLCAN propone Tajogaite, un topónimo local de origen guanche que significaría literalmente montaña rajada. También se han barajado Cumbre Vieja, Jedey y Cabeza de Vaca, y Google Maps se ha adelantado llamándolo Cumbre Vieja. La última palabra la tendrán los palmeros.

El Cabildo, por su parte, ya ha diseñado un sendero para contemplar el cono, que se eleva 200 metros sobre el terreno anterior, en una dorsal donde ya había una ruta para recorrer la treintena de volcanes que la formaron a lo largo de 125.000 años.

En el laboratorio del INVOLCAN, mientras tanto, la piedra que Coldwell arrancó de la colada con un puntal de platanera sigue contando de qué está hecha la isla.

Referencias

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