El Día Mundial de las Aves Migratorias 2026 (DMAM) tiene una doble celebración cada año que se corresponde con el segundo sábado del mes de mayo y del mes de octubre, en reconocimiento a la naturaleza cíclica de la migración de las aves y a los diferentes periodos de máxima migración en los hemisferios norte y sur. En 2026 dichas efemérides serán el 9 de mayo y el 10 de octubre, bajo el lema Cada ave cuenta: ¡tus observaciones importan!
- Antecedentes del día internacional
- Ciencia comunitaria para la conservación de las aves migratorias
- La valiosa contribución de las aves migratorias al planeta
- Un viaje cíclico necesario para la supervivencia de las aves
- España, uno de los principales corredores migratorios de aves del mundo
- La conservación de las aves migratorias conlleva beneficios económicos, sociales y turísticos
Las aves migratorias desempeñan un papel fundamental en el medioambiente, por eso este día pretende crear conciencia de la necesidad de preservar su bienestar y sus hábitats. El lema de este Día Mundial de las Aves Migratorias varía cada año y se centra en un aspecto particular de la migración de las aves, como la conservación de hábitats, la reducción de amenazas humanas, la educación sobre la importancia de las aves migratorias y su papel en los ecosistemas, entre otros temas relevantes.
Antecedentes del día internacional
Los antecedentes de esta celebración se remontan a 2006 a iniciativa de la Secretaría del Acuerdo sobre la Conservación de las Aves Acuáticas Migratorias de África y Eurasia (AEWA) en colaboración con la Secretaría de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS). En 2017 tuvo lugar otro hito de esta celebración cuando la AEWA y la CMS se unieron a Medio Ambiente para las Américas (EFTA), para unificar los dos grandes movimientos que existían en aquel momento para proteger a las aves migratorias: el Día Internacional de las Aves Migratorias (IMBD en inglés) y el Día Mundial de las Aves Migratorias (WMBD en inglés).
Desde 2018 se celebra el día de manera conjunta bajo el nombre de Día Mundial de las Aves Migratorias. Se trata de un evento con un alcance mundial en el que gobiernos y entidades de todos los países organizan diferentes iniciativas de concienciación.
El Día Mundial de las Aves Migratorias tiene como objetivo poner en valor la importancia ecológica y la necesidad de cooperación internacional para conservarlas. Muchas especies de aves en todo el mundo corren el riesgo de extinguirse, de hecho, un gran número de ellas desaparecen anualmente, lo cual representa un grave peligro para el equilibrio ecológico de la Tierra.
Ciencia comunitaria para la conservación de las aves migratorias
En 2026, el Día Mundial de las Aves Migratorias pone el foco en la ciencia comunitaria (o ciencia ciudadana) bajo el lema Cada ave cuenta: ¡tus observaciones importan!. La campaña destaca que, desde los avistamientos en el entorno cercano hasta los censos coordinados a escala global, cada registro aporta datos valiosos para conocer mejor las rutas migratorias, las tendencias poblacionales y los cambios en los hábitats a lo largo de las rutas de vuelo. Estas aportaciones, realizadas por personas, comunidades y organizaciones de todo el mundo, ayudan a sustentar la conservación basada en evidencias e informar decisiones y políticas de protección de las aves migratorias a nivel local, nacional e internacional.
La campaña subraya el poder de la ciencia comunitaria: millones de personas, desde sus patios y parques hasta encuestas coordinadas a gran escala, aportan información clave sobre las aves migratorias, sus hábitats y las presiones que afrontan. Estas observaciones permiten seguir patrones de migración, detectar tendencias poblacionales y evaluar cambios en los hábitats a lo largo de las rutas migratorias, generando una base de conocimiento imprescindible para orientar medidas de conservación.
Al participar en actividades de conteo y seguimiento, las personas también fortalecen su conexión con la naturaleza, comprenden mejor los retos que enfrentan las aves y, con frecuencia, se convierten en agentes activos de protección en su entorno. De este modo, la observación de aves no solo produce datos: impulsa una mayor implicación social y comunitaria en la conservación.
El lema de 2026 también reconoce que se trata de un esfuerzo global en todas las rutas migratorias del planeta, apoyado en iniciativas y plataformas que registran observaciones de forma útil para la ciencia y la toma de decisiones. Cualquier persona puede contribuir sumándose a programas de ciencia comunitaria, a recuentos coordinados o a actividades públicas de sensibilización. Incluso observaciones pequeñas pero constantes adquieren gran valor cuando forman parte de un seguimiento sostenido en el tiempo.
La valiosa contribución de las aves migratorias al planeta
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Contribuyen al equilibrio ecológico: Las aves migratorias desempeñan un papel vital en la cadena alimentaria y la dispersión de semillas ya que, al migrar, llevan nutrientes y energía a diferentes partes del mundo, lo que ayuda a mantener el equilibrio ecológico.
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Indicadores de la salud del ecosistema: Cualquier cambio en los patrones migratorios de las aves puede indicar problemas ambientales como la contaminación, la pérdida de hábitat y el cambio climático.
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Beneficios económicos: La observación de aves es una actividad turística importante y genera ingresos económicos significativos en muchas partes del mundo. Las aves migratorias son especialmente importantes para la industria turística, ya que sus migraciones espectaculares a menudo atraen a miles de visitantes cada año.
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Control de plagas: Algunas especies de aves migratorias, como las golondrinas, se alimentan de insectos y otros animales que pueden ser considerados plagas. Al controlar las poblaciones de estas especies, las aves migratorias ayudan a proteger los cultivos y a reducir la necesidad de pesticidas.
Un viaje cíclico necesario para la supervivencia de las aves
¿Por qué determinadas especies de aves recorren miles de kilómetros cada año? Las aves migratorias saben perfectamente cuándo partir, hacia dónde deben ir, cómo desarrollarán ese viaje y para qué. Estos viajes no tienen principio ni final: son ciclos continuos que realizan cada año. Muchas necesitan un lugar adecuado para su reproducción, que les proporcione clima y alimento para criar a sus polluelos. Cuando esta etapa de crianza finaliza, migran para descansar en ambientes más adecuados. En esa ruta realizan paradas en lugares especiales para alimentarse y descansar y luego retoman su viaje e inician nuevamente su ciclo reproductivo. No todas inician su migración desde el mismo lugar.
España, uno de los principales corredores migratorios de aves del mundo
La Península Ibérica constituye el principal corredor migratorio de toda Europa occidental, y por el estrecho de Gibraltar cruzan cientos de miles de aves en su periplo migratorio. En España se pueden observar cerca de medio millar de especies de aves, de las cuales alrededor de 200 son migratorias.
Los humedales españoles, como Urdaibai (País Vasco), la Laguna de la Nava (Palencia), la Laguna del Oso (Ávila) y la Laguna de Gallocanta (Zaragoza), o el Parque Nacional de Doñana (Huelva), constituyen auténticas estaciones de servicio para las bandadas migratorias que sobrevuelan la Península Ibérica hacia lugares más cálidos del planeta durante los meses de invierno.
Algunas de las aves migratorias predominantes en España son las cigüeñas blancas, las golondrinas, los abejarucos, los aviones comunes y las águilas calzadas.
La conservación de las aves migratorias conlleva beneficios económicos, sociales y turísticos
En resumen, el Día Mundial de las Aves Migratorias destaca la importancia vital de estas especies y la necesidad de cooperación internacional para conservarlas. Las aves migratorias cumplen funciones esenciales en los ecosistemas —como la dispersión de semillas y el control de insectos—, pero afrontan amenazas como la pérdida y degradación de hábitat, el cambio climático y otras presiones asociadas a la actividad humana.
En 2026, además, el foco se sitúa en la ciencia comunitaria: los datos recogidos mediante observaciones y conteos ayudan a comprender mejor la migración y las tendencias de las poblaciones, y a respaldar decisiones de conservación basadas en evidencias. España, como uno de los principales corredores migratorios de Europa occidental, desempeña un papel relevante en la protección de estas especies y en la conservación de humedales y áreas clave. Tomar medidas de conservación y participar en el seguimiento —por ejemplo, registrando observaciones de forma regular en proyectos y plataformas de ciencia ciudadana— contribuye a proteger las aves migratorias y la biodiversidad.




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