Los incendios forestales han calcinado al menos 265.635,99 hectáreas en España hasta el 30 de agosto, según el balance del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Esa superficie está todavía por encima de las 217.711,13 hectáreas quemadas el año pasado a estas mismas alturas, aunque la gran extensión y duración de los grandes incendios ocurridos entre ambos años dificultan una comparación con condiciones similares. En todo caso, ambas cifras duplican o casi triplican las 97.879 hectáreas de media que se han calcinado en el último decenio hasta esta fecha.
Mapa de los incendios forestales
El final del mes de agosto permite vislumbrar una lenta vuelta a la normalidad en la situación de los incendios forestales. Lejos parecen quedar ya, afortunadamente, los desmesurados fuegos que arrasaron decenas de miles de hectáreas durante julio y principios de agosto.
Aunque aún no estamos libres de incendios de consideración, los que se encuentran activos resultan de menor envergadura que los padecidos durante esta trágica temporada de verano.
A 8 de septiembre, los principales incendios activos en la Península Ibérica se concentran en la mitad norte, especialmente en la Cordillera Cantábrica y sus estribaciones.
El siniestro que causa mayor preocupación es el de Caso, en la parte asturiana de la Cordillera. Aunque los medios del Ministerio ya dan por extinguido otro suceso ocurrido en Somiedo, aún persisten dos focos próximos al anterior en la zona de Lena.
Zamora es otra provincia afectada por el fuego en la actualidad ya que, si bien se dio por extinguido un siniestro ocurrido en Asturianos, próximo a la frontera con Portugal, se ha producido otro incendio en las proximidades de la localidad zamorana de Toro.
Más allá de esta zona del noroeste peninsular, aún se hallan otros dos fuegos de relativa consideración, uno en la localidad segoviana de Riaza y otro en Alfés, en las inmediaciones de la ciudad de Lleida.
Hectáreas quemadas por incendios forestales
Una vez pasada la tremenda oleada de incendios forestales que asolaron la Península durante el mes de julio y principios de agosto, las estadísticas muestran la devastación sufrida ya que, hasta el 30 de agosto, se han calcinado al menos 265.635,99 hectáreas.
La cifra todavía está por encima de las 217.711,13 hectáreas quemadas el año pasado a estas mismas alturas –casi 48.000 hectáreas más–, aunque la gran extensión y duración de los grandes incendios ocurridos entre ambos años dificultan una comparación con condiciones similares.
En todo caso, ambas cifras duplican o casi triplican las 97.879 hectáreas de media que se han calcinado en el último decenio hasta esta fecha. El balance de este año equivale a 2,7 veces ese promedio.
La mayor extensión quemada en este 2026 también se traslada al número de siniestros totales, aunque con una menor divergencia, ya que la distancia en la superficie quemada no se debe tanto al número de siniestros como a la extensión de los mismos.
En lo que va de año se han producido 7.431 sucesos, de los cuales 4.944 son conatos de menos de una hectárea y 2.487 son incendios de una superficie superior.
Este dato se encuentra por encima de los 6.328 ocurridos el año pasado y también supera los 6.907 siniestros ocurridos de media en el último decenio.
En cuanto a los grandes incendios con una superficie mayor a las 500 hectáreas, hasta el momento se han producido 44 este año, dato muy superior a los 23 de media del último decenio, pero inferior a los 60 que ocurrieron el año pasado.
Y es que siniestros como los ocurridos en Ávila, Guadalajara o Madrid se encuentran entre los incendios que han afectado a una mayor extensión desde que hay registros.
Regiones y vegetación más afectadas
La superficie afectada por regiones muestra cómo la zona centro de la Península ha sido la que ha sufrido los incendios en mayor medida. Las comunidades interiores, donde se incluyen los siniestros de Ávila, Madrid, Guadalajara o Huesca, han padecido el 55,90% de la superficie calcinada.
A continuación se sitúa la zona mediterránea, que cae desde las últimas referencias y ha recibido el 27,26% de la superficie calcinada, en gran medida por los incendios de Castellón y Huelva.
Hasta el momento, esta temporada se ha mostrado menos cruel con la región del Noroeste, que ha visto arder el 16,84% del total calcinado. Canarias, por su parte, no aporta superficie al reparto, con un 0,00%.
En el tipo de vegetación siniestrada se confirma el cambio de tendencia ya apuntado en anteriores referencias y en el que la zona arbolada ha sido la gran dañada.
Por las características y localización de los grandes incendios ocurridos en el centro de la Península han ardido más de 141.569,57 hectáreas de superficie arbolada.
El matorral y monte abierto, la formación más afectada en anteriores temporadas, en esta ocasión permanece con 93.824,41 hectáreas, cifras muy alejadas de las 30.242,01 hectáreas calcinadas de pastos y dehesas.
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