Greenpeace ha advertido este lunes, 19 de octubre, de que, al ritmo actual, la comunidad internacional tardaría 265 años, hasta 2291, en alcanzar una protección total o alta del 30% de los océanos. Ante esta situación, la organización propone establecer una red de 11 nuevos santuarios marinos en el Atlántico para frenar las amenazas a la biodiversidad y avanzar hacia los objetivos internacionales de conservación.
Una protección marina insuficiente
Según el informe Una red interconectada: Proteger la alta mar del Atlántico mediante una red de santuarios por todo el océano (1), actualmente solo el 3,5% de los océanos está total o altamente protegido, por lo que todavía queda un 26,5% para alcanzar el objetivo internacional del 30%.
La organización considera que el progreso es «claramente insuficiente» y reclama acelerar la creación de áreas marinas protegidas (AMP) que cumplan los estándares de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Para ello, defiende prohibir las actividades extractivas, incluida la pesca industrial.
Como ejemplo de la presión sobre los ecosistemas marinos, durante 2025 los buques pesqueros acumularon 1,6 millones de horas de pesca en alta mar en el Atlántico, una actividad equivalente a más de 180 años
Como ejemplo de la presión sobre los ecosistemas marinos, Greenpeace señala que durante 2025 los buques pesqueros acumularon 1,6 millones de horas de pesca en alta mar en el Atlántico, una actividad equivalente a más de 180 años.
El informe también identifica importantes amenazas para las especies migratorias. En concreto, el 80,7% del hábitat de la tortuga laúd expuesto al riesgo de captura accidental mediante palangre pelágico queda fuera de las áreas protegidas existentes o en evaluación.
Asimismo, los principales corredores migratorios de la ballena jorobada continúan desprotegidos frente al riesgo de colisiones con buques comerciales, especialmente en el Atlántico sudoccidental.
Once nuevos santuarios en el Atlántico
Para revertir esta situación, Greenpeace plantea crear 11 santuarios en aguas internacionales, ocho de ellos situados en zonas reconocidas por su importancia ecológica o biológica.
Entre los emplazamientos propuestos figuran el Sistema frontal del Atlántico centronorte, una importante zona de alimentación para ballenas y tortugas; los bancos y la cuenca de Hatton y Rockall; las laderas de Flemish Cap y los Grandes Bancos; y la Zona de Convergencia Subtropical.
También incluye el área de reproducción del atún del Atlántico ecuatorial, la zona de influencia del Amazonas y el Orinoco, el mar del sur de Brasil y el banco de Abrolhos y la cadena de Vitória-Trindade.
Según sus cálculos, esta red permitiría proteger más del 31% del Atlántico y elevar la cobertura mundial de protección marina total o alta desde el 3,5% actual hasta aproximadamente el 7,5%.
La organización sostiene que una red eficaz debe conectar las áreas protegidas existentes con nuevos espacios de conservación, mejorar su gestión y garantizar la cooperación entre países y organismos internacionales.
Medidas para alcanzar el objetivo de 2030
Entre sus recomendaciones, Greenpeace pide impulsar las propuestas de protección contempladas en el Tratado Global de los Océanos, incluidas las correspondientes al mar de los Sargazos, la Zona de Convergencia Canarias-Guinea, la dorsal de Walvis y el Banana Hole.
También reclama priorizar las áreas de importancia ecológica o biológica (EBSA) al seleccionar nuevos santuarios y reforzar la coordinación entre los organismos internacionales responsables de la conservación marina.
Asimismo, propone ampliar la protección de espacios ya existentes, como los gestionados en el marco de OSPAR, y desarrollar una red científicamente fundamentada que permita alcanzar el objetivo de proteger al menos el 30% del Atlántico para 2030.
La organización considera necesario incorporar a estos procesos las aportaciones de la comunidad científica, las comunidades indígenas y locales, los organismos regionales y las ONG, además de reforzar la protección de las aguas bajo jurisdicción nacional.
Greenpeace concluye que una mayor cooperación internacional y la aplicación de estas medidas permitirían proteger los ecosistemas oceánicos en un plazo compatible con los compromisos de conservación, sin prolongar durante siglos la consecución de los objetivos acordados.
Referencias
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