El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha ganado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas este domingo 25 de octubre y ha sido reelecto para un nuevo mandato al frente del país sudamericano, superando por la mínima al candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro, quien había sido vencedor en la primera ronda.

Sumario

 

Según los datos oficiales de la autoridad electoral brasileña, Lula se ha hecho con el 51,79% de los votos válidos, mientras que su rival, representante del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, ha obtenido el 48,21% de los apoyos. El candidato derrotado ha anunciado que no reconocerá el resultado y que pedirá la anulación de los comicios tras la polémica prórroga del horario de votación.

 

Remontada inédita tras la primera vuelta

 

Con esta victoria, el líder progresista remonta el resultado adverso de la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, en la que el candidato ultraderechista se había impuesto por menos de dos puntos: Flávio Bolsonaro había obtenido alrededor del 47% de los votos y Lula, cerca del 45%. De este modo, protagoniza un hito histórico en Brasil: es el primer candidato desde el retorno de la democracia que remonta tras quedar segundo en la primera vuelta y gana la Presidencia en el balotaje final.

Desde el retorno de las elecciones presidenciales directas en 1989, el candidato que había encabezado la primera vuelta siempre había llegado al Palacio del Planalto. Lula da Silva, que cumplirá 81 años el martes 27 de octubre, logra así su cuarto mandato, tras haber presidido el país entre 2003 y 2010 y desde 2023.

La participación en esta jornada decisiva se ha situado en el 80,78%, con una abstención del 19,22%: de los más de 158 millones de ciudadanos convocados a las urnas –en un país donde el voto es obligatorio– acudieron 128 millones. Es la participación más alta en unas presidenciales desde 2006, cuando fue del 83,25% en la primera vuelta y del 81,01% en la segunda.

Precisamente en las elecciones de 2006, Lula revalidó el mandato que había logrado en 2002 al derrotar en las urnas a Geraldo Alckmin, su actual vicepresidente.

Con el 99,89% de las secciones escrutadas, Lula sumaba 64,1 millones de papeletas y Bolsonaro 59,7 millones, una ventaja de unos 4,4 millones de votos. El resultado final, 51,79% frente a 48,21%, supone una diferencia de 3,6 puntos.

La campaña de Lula ha girado en torno a los derechos sociales, la inversión pública, la seguridad y el control de la deforestación amazónica, y el presidente ha presentado la cita electoral como "una defensa de la democracia". Diez días antes del balotaje, el Congreso aprobó la reducción de la semana laboral de 44 a 40 horas semanales, sin bajada salarial, una norma que el propio Flávio Bolsonaro respaldó en el tramo final de la campaña.

En esa misma semana previa a los comicios, el Gobierno aplicó un aumento del 15% en el programa Bolsa Família, que beneficia a casi 50 millones de personas y supone un gasto de 5.800 millones de reales hasta final de año.

 

Bolsonaro rechaza el resultado

 

Flávio Bolsonaro ha anunciado que no reconocerá los resultados de la segunda vuelta y que su formación pedirá la anulación de los comicios. En una declaración pública tras confirmarse la victoria de Lula, el candidato del PL ha calificado de "inaceptable" lo ocurrido durante la jornada electoral.

Es imposible reconocer los datos de las elecciones en el contexto de cómo sucedieron estas cosas

FLÁVIO BOLSONARO

"Es imposible reconocer los datos de las elecciones en el contexto de cómo sucedieron estas cosas. Vamos a emprender acciones legales y solicitar la anulación de estas elecciones", ha aseverado Bolsonaro, que ha instado a sus seguidores a que "no desistan".

Sus críticas se centran en el juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Cristiano Zanin, al que se ha referido como "exabogado de Lula" y al que ha acusado de cambiar "las reglas del juego en medio del juego" y de "atropellar a la justicia electoral especializada" al tomar la decisión a las 17.01 horas (hora local), momento en el que debían cerrar los colegios. "Esto nunca había ocurrido en la historia de Brasil, hubo una ruptura total de la igualdad entre los brasileños de diversas ciudades y estados", ha denunciado.

Bolsonaro ha asegurado además que los interventores de su partido fueron "retirados de la sala cofre", el centro de procesamiento de datos, a partir del momento en que se tomó la decisión judicial.

La votación se ha desarrollado este domingo con problemas en el transporte público, lo que ha propiciado que, a petición de las propias candidaturas –principalmente la de Lula da Silva–, se haya prorrogado el voto dos horas, hasta las 19.00 horas (hora local).

La ampliación fue ordenada por el Supremo ante las denuncias por la falta de transporte para los electores, a petición principal de la campaña de Lula, si bien la candidatura de Bolsonaro también había solicitado antes una ampliación, limitada a cinco estados: Sao Paulo, Santa Catarina, Paraná, Minas Gerais y Rio Grande do Sul. La medida se adoptó pese a la oposición expresa del Ministerio Público Electoral y obligó a paralizar el recuento inicial.

El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, ha admitido que la medida cautelar dictada por el Supremo tras el horario de cierre oficial "generó dificultades en el proceso electoral" y ha subrayado que "nunca en la historia del TSE hubo ninguna prórroga de este tipo". Según ha explicado, cuando se dictó el dictamen, a las 17.00 horas, miles de urnas electrónicas ya estaban cerradas y su programación impide reabrirlas, por lo que el TSE ejecutó un bloqueo urgente en el sistema de recepción de boletines para evitar filtraciones.

Pese a ello, Nunes Marques ha sostenido que el tribunal solucionó los inconvenientes y liberó el flujo de datos a partir de las 19.00 horas con un ritmo seguro. "No hubo ninguna alteración derivada de la decisión judicial", ha asegurado, y ha añadido que el organismo tiene "absoluta seguridad de todo el proceso electoral".

El presidente del TSE ha aportado además datos operativos: de las 499.248 urnas electrónicas habilitadas para esta segunda vuelta, solo 1.551 tuvieron que ser sustituidas, un 0,31% del total. También ha destacado que las misiones de observadores nacionales e internacionales tuvieron pleno acceso a los mecanismos de auditoría y han certificado la "ausencia de interferencia externa en el proceso electoral".

Esta elección ha sido la derrota del negacionismo y de la mentira

LULA DA SILVA

Lula ha celebrado su reelección y ha afirmado: "Esta elección ha sido la derrota del negacionismo y de la mentira". Por su parte, líderes latinoamericanos han felicitado al presidente reelecto y han apelado a la integración regional.

 

Un Congreso conservador y la Amazonia

 

Los resultados confirman la profunda polarización que atraviesa el gigante sudamericano, dividiendo a un electorado de más de 158 millones de ciudadanos llamados a las urnas entre el modelo de continuidad social de Lula y la agenda de recortes, privatizaciones y seguridad de corte derechista abanderada por Bolsonaro.

Tras una campaña marcada por la tensión digital y el debate sobre el papel de las redes sociales, el presidente reelecto se enfrentará ahora a un Congreso de signo conservador y al reto de coser las costuras de un país profundamente fracturado.

En materia ambiental, los datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) divulgados por la agencia AFP apuntan a que la deforestación en la Amazonia brasileña cayó un 11% entre agosto de 2024 y julio de 2025, hasta los 5.796 kilómetros cuadrados, la menor superficie desde 2014. Durante el Gobierno de Jair Bolsonaro, entre 2019 y 2022, la deforestación había avanzado.

Lula prometió erradicar la deforestación en Brasil para 2030 y convirtió la protección forestal en una prioridad de la COP30, celebrada en Belém entre el 10 y el 21 de noviembre de 2025. En esa cumbre, Brasil presentó el Fondo Bosques Tropicales para Siempre, una iniciativa para recompensar a los países con alta cobertura forestal tropical que mantienen los árboles en pie en lugar de talarlos.

El resultado incide también en la relación de Brasil con Estados Unidos, China, Europa, el Mercosur y los BRICS. Durante su mandato, Lula buscó reforzar el multilateralismo, la integración regional y la cooperación con el Sur Global.

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