Autorizar o indemnizar

Pero, según los autores de este informe –los investigadores Pia Eberhardt, Timothé Feodoroff, Emma Lui, Cecilia Olivet y Stuart Trew–, las cláusulas de protección de las inversiones que incorpora el articulado del CETA podrían dejar todas estas prohibiciones en papel mojado.

Sus temores se basan en el caso de la empresa Lone Pine Resources, que ha impugnado en los tribunales la moratoria de explotaciones de fracking decretada por el Gobierno de Quebec. La demanda de Lone Pine se basa en el tratado de libre comercio entre los gobiernos de Canadá, los Estados Unidos y México (NAFTA, en sus siglas inglesas) y, de prosperar, el ejecutivo quebequés deberá autorizar las perforaciones o indemnizar a la compañía con grandes sumas de dinero.

El CETA contiene cláusulas de protección al inversor similares al NAFTA y, si entra en vigor, cualquier multinacional con una oficina en Canadá podría exigir judicialmente su “derecho” a explotar depósitos no convencionales de gas o petróleo en cualquier país de la Unión Europea.

El NAFTA ya permitió impugnar el veto quebequés al método de fractura hidráulica

Según Pablo Pereda, miembro de la Asamblea contra la Fractura Hidráulica de Cantabria, “este tipo de acuerdos son un paso más en el deterioro de la capacidad que tenemos las personas de decidir sobre las cosas que nos afectan, por lo que tendremos que usar todos los medios para no ser devorados por esos monstruos al servicio de las corporaciones transnacionales”.

En febrero del año pasado, una coalición formada por más de 70 organizaciones y federaciones ecologistas, sindicales, indígenas, feministas, de comercio justo y de la salud pública de Europa y Canadá firmaron una declaración conjunta contra el CETA con motivo de la celebración de una sesión del Consejo Europeo.

“Nos oponemos enérgicamente a todo acuerdo transatlántico que ponga en peligro las garantías democráticas, los derechos humanos y los derechos de los pueblos indígenas y nuestro derecho a proteger nuestra salud y la del planeta”, aseguraba el manifiesto.