La Universidad de Alicante (UA) ha participado en el proyecto ReMETALIZA, que ha permitido recuperar metales pesados como cobre y cromo tras convertir residuos industriales considerados “peligrosos” en materias primas secundarias útiles para nuevas aplicaciones industriales, mediante el uso de tecnologías innovadoras. La iniciativa, dada a conocer este 1 de abril en Alicante, busca demostrar que estos desechos pueden reintegrarse en procesos productivos de alto valor añadido y avanzar así en modelos más sostenibles basados en la economía circular y en la colaboración entre sectores estratégicos de la Comunitat Valenciana.

 

Economía circular aplicada

 

El proyecto ReMETALIZA plantea que residuos industriales que hasta ahora eran considerados desechos puedan volver a entrar en la cadena de valor como recursos aprovechables. Según ha indicado la institución académica, el objetivo consiste en demostrar que estos materiales pueden reintegrarse en procesos productivos con alto valor añadido, lo que refuerza una estrategia vinculada a la economía circular.

En esa línea, la iniciativa apuesta por la colaboración entre sectores estratégicos de la Comunitat Valenciana, entre ellos el metalmecánico, juguetero, textil, calzado y cerámico. La intención es fomentar la llamada simbiosis industrial, un modelo en el que los residuos de una actividad pasan a convertirse en recursos para otra, con el fin de optimizar materiales y abrir nuevas posibilidades de uso industrial.

Por parte de la Universidad de Alicante han participado la catedrática Emilia Morallón, el profesor Raúl Berenguer Betrián y la investigadora Paula Pérez Díaz, todos ellos integrantes del Grupo de Investigación en Electrocatálisis y Electroquímica de Polímeros (GEPE). Su aportación se ha centrado en el desarrollo científico y tecnológico de las soluciones incluidas en el proyecto.

La universidad ha subrayado que esta colaboración se enmarca en una dinámica de trabajo conjunta entre centros de investigación, institutos tecnológicos y empresas, con el objetivo de trasladar al tejido productivo soluciones capaces de transformar residuos complejos en oportunidades industriales. De este modo, el proyecto no solo aborda la valorización de materiales, sino también su encaje en sectores con capacidad de absorber esas nuevas materias primas.

 

Recuperación de metales

 

Entre las aportaciones del equipo de la UA, la universidad ha destacado el desarrollo de un método electroquímico innovador capaz de recuperar y revalorizar hasta el 90 por ciento del cromo presente en aguas residuales industriales muy complejas. Además de la recuperación, el procedimiento permite transformarlo en un sólido de cromo de alta pureza y de carácter cristalino, al que se atribuye un elevado valor añadido.

Según los investigadores, los resultados obtenidos han superado las previsiones iniciales. En concreto, el proyecto ha alcanzado la recuperación de importantes cantidades de cobre metálico y óxido de cromo a partir de residuos industriales complejos, lo que refuerza la viabilidad de las soluciones desarrolladas durante el proceso.

La revalorización de estos materiales no se ha quedado en una fase experimental. Los metales recuperados han sido utilizados posteriormente en aplicaciones reales como pigmentos cerámicos, aditivos para plásticos, fertilizantes o recubrimientos textiles con propiedades antimicrobianas. Ese uso posterior permite comprobar que la recuperación no solo es técnicamente posible, sino que también puede encontrar salidas concretas dentro de distintos ámbitos industriales.

De acuerdo con la UA, los demostradores industriales creados muestran precisamente esa capacidad de transferencia. Entre ellos figuran componentes de juguetes, textiles técnicos y baldosas cerámicas, que sirven para evidenciar la viabilidad tecnológica del proceso y respaldar su transición hacia el mercado. Para la universidad, estos desarrollos aportan una base material a la posibilidad de que los residuos tratados terminen integrándose en cadenas productivas ya existentes.

La institución académica considera que esta iniciativa representa un avance significativo hacia modelos productivos más sostenibles. A su juicio, el proyecto demuestra que la innovación tecnológica y la cooperación entre agentes científicos y empresariales pueden convertir residuos peligrosos en oportunidades de alto valor añadido para la industria.

 

Aplicaciones y validación

 

El material obtenido ha sido validado por los socios del proyecto para su utilización en aplicaciones de los sectores cerámico y plástico. Según la UA, los resultados han sido satisfactorios y demuestran el potencial de estos compuestos como materia prima secundaria para la industria valenciana, uno de los puntos centrales del proyecto.

Además, en colaboración con el Giitex Research Team del Departamento de Ingeniería Textil y Papelera de la Universidad Politécnica de València (UPV), se ha validado también el uso de los metales recuperados en procesos de funcionalización textil. Esta fase ha permitido ampliar el campo de aplicación de los materiales más allá de los sectores cerámico y plástico.

Como resultado de ese trabajo conjunto, se han desarrollado demostradores textiles que incorporan cobre recuperado y ofrecen una elevada protección antimicrobiana. A ello se suma una protección moderada frente a la radiación ultravioleta, lo que, según los investigadores, configura unos acabados funcionales orientados al consumidor final y con potencial aplicación en productos textiles de valor añadido.

Para los responsables del proyecto, estos avances sitúan al GEPE como un referente en el desarrollo de tecnologías electroquímicas aplicadas a la valorización de residuos industriales y a la transición hacia modelos productivos basados en la economía circular. La posición del grupo se apoya en la capacidad de trasladar desarrollos científicos a resultados verificables en productos y demostradores.

El GEPE, creado en 1994, forma parte del Departamento de Química Física y del Instituto Universitario de Materiales de Alicante (IUMA) de la propia universidad. Desde sus inicios, el grupo ha tratado de consolidar una trayectoria investigadora orientada a aplicar los principios y técnicas de la electroquímica en la ciencia de materiales, combinando la investigación fundamental con el desarrollo de soluciones aplicadas para sectores industriales, medioambientales y energéticos.

El grupo está integrado por un equipo de investigadores permanentes, con expertos en electrocatálisis, almacenamiento y generación de energía y tecnologías electroquímicas, además de personal investigador predoctoral, posdoctoral y visitante. Sus líneas de trabajo abarcan la electroquímica medioambiental, la conversión y almacenamiento de energía, el diseño de biosensores electroquímicos avanzados y el estudio de materiales compuestos con aplicaciones tecnológicas.

La actividad del GEPE se desarrolla en instalaciones equipadas con instrumentación electroquímica avanzada y en laboratorios dedicados tanto a la investigación fundamental como a la aplicada. Asimismo, mantiene colaboraciones con universidades y centros de investigación nacionales e internacionales con el propósito de impulsar la transferencia de conocimiento y el desarrollo de soluciones orientadas a responder a retos científicos y tecnológicos actuales.

El proyecto ReMETALIZA está financiado por la Agencia Valenciana de Investigación (AVI), el Instituto Tecnológico del Producto Infantil y de Ocio (AIJU), el Instituto Tecnológico Aidimme y las empresas Acteco, Estampados Prato y Colortec, según ha indicado la Universidad de Alicante.