El descubrimiento de un fósil en el norte de Egipto está obligando a replantear uno de los pilares de la evolución humana: el origen de los simios modernos. Un equipo internacional ha identificado una nueva especie, Masripithecus moghraensis, cuyos restos, datados entre 17 y 18 millones de años, aportan evidencias clave sobre dónde surgieron los ancestros de los hominoideos actuales.

El hallazgo, publicado en la revista Science (1), consiste en un fragmento de mandíbula inferior encontrado en el yacimiento de Wadi Moghra, una zona que hasta ahora apenas había aportado fósiles de simios de esta antigüedad. Durante décadas, el registro fósil del Mioceno temprano en el norte de África solo había documentado la presencia de monos, lo que llevó a los científicos a centrar sus investigaciones en el este del continente.

Sin embargo, este nuevo fósil cambia el escenario. Según los investigadores, demuestra que los ancestros de los simios modernos —incluidos los humanos— también habitaban el norte de África y Oriente Medio, ampliando de forma significativa el mapa evolutivo conocido.

“Pasamos cinco años buscando este tipo de fósil porque, cuando observamos el árbol genealógico de los primeros simios, queda claro que faltaba una pieza”, explica Hesham Sallam, paleontólogo de la Universidad de Mansoura y autor principal del estudio.

Reconstrucción y esquema de la dispersión de los hominoideos en el Mioceno, con la posición de 'Masripithecus moghraensis' en Egipto / Imagen: Mauricio Antón - Hesham Sallam

 

Un fósil clave en evolución humana

 

La importancia de Masripithecus moghraensis radica en su posición dentro del árbol evolutivo. Los análisis indican que se trata de un hominoideo basal muy próximo al linaje que daría lugar a los simios modernos, lo que lo convierte en una pieza fundamental para entender el origen de este grupo.

Los científicos han empleado métodos avanzados que combinan rasgos anatómicos, datos moleculares y edades geológicas para determinar su relación con otras especies. Este enfoque ha permitido situarlo como el hominoideo más cercano a los simios actuales entre los conocidos del Mioceno temprano africano.

“Durante toda mi carrera, creí que el ancestro común de los simios actuales vivió en el este de África. Este descubrimiento desafía fuertemente esa idea”, admite Erik Seiffert, paleontólogo de la Universidad del Sur de California y coautor del estudio.

Por su parte, la investigadora Júlia Arias-Martorell, del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, subraya que comprender a estos simios primitivos es esencial: “Los hominoideos más antiguos son clave para reconstruir el último ancestro común entre chimpancés y humanos, es decir, el punto de partida de nuestra evolución”.

El fósil también aporta información sobre la biología de la especie. La mandíbula presenta dientes grandes y robustos, con superficies adaptadas a una dieta variada. Esto sugiere que Masripithecus podía alimentarse tanto de frutas como de alimentos más duros, como semillas o frutos secos, lo que le habría permitido adaptarse a entornos cambiantes.

 

Norte de África, nuevo foco evolutivo

 

Más allá de la anatomía, el hallazgo tiene profundas implicaciones geográficas. Durante el Mioceno, el norte de África y Oriente Medio constituían un corredor natural entre África, Europa y Asia. La bajada del nivel del mar facilitó la conexión entre continentes, permitiendo la dispersión de especies.

En este contexto, Masripithecus podría representar un eslabón intermedio entre los fósiles africanos y los encontrados en Eurasia. Su presencia indica que los simios ya se estaban diversificando en esta región antes de expandirse hacia otros territorios.

Además, el descubrimiento pone de relieve un problema clave en la investigación: el sesgo geográfico del registro fósil. Históricamente, la mayoría de los hallazgos se han concentrado en el este de África, lo que ha condicionado las teorías sobre el origen de los simios.

“Esa búsqueda se ha impuesto a la de otros posibles escenarios, pese a que también son esenciales para comprender la evolución”, señalan los investigadores.

El nuevo fósil sugiere que el origen de los simios modernos podría situarse en una región más amplia que incluye el norte de África, el Levante y el Mediterráneo oriental, lo que abre nuevas líneas de investigación y obliga a revisar modelos establecidos.

Masripithecus moghraensis no solo añade una nueva especie al registro fósil, sino que redefine el mapa evolutivo de los simios, situando al norte de África como un escenario clave en el origen de uno de los grupos más relevantes para entender la historia de la vida en la Tierra.

Referencias