La vicepresidenta adjunta de Internacionalización y Cooperación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Isabel Díaz, ha alertado en Santander de que la situación geopolítica internacional está condicionando la actividad científica y mantiene proyectos detenidos.
Díaz se ha pronunciado en estos términos durante su participación en el encuentro ‘El mundo de mañana. Geopolítica de la incertidumbre’, que se celebra hasta el 21 de agosto en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde ha defendido la diplomacia científica como instrumento para mantener la cooperación y garantizar una investigación segura.
La geopolítica condiciona la ciencia
“Nos afecta muchísimo la geopolítica”, ha aseverado Díaz durante su intervención en el encuentro, en el que ha impartido una conferencia dedicada a la Diplomacia científica y geopolítica. Según ha explicado, las tensiones políticas internacionales no permanecen al margen de la actividad de los investigadores e investigadoras, sino que pueden repercutir directamente en el desarrollo de sus proyectos.
La responsable del CSIC ha señalado que la diplomacia científica es “cada vez más importante” tanto para garantizar unas condiciones adecuadas para desarrollar la investigación como para favorecer el acceso a fondos destinados a financiar proyectos científicos. Esta dimensión internacional adquiere especial importancia en un contexto marcado por los cambios geopolíticos.
Díaz ha explicado que el propio CSIC actúa como agente de diplomacia científica, una función que implica desarrollar diferentes líneas de trabajo relacionadas con la actividad internacional de la institución. Entre ellas se encuentran la acción exterior, el refuerzo de la colaboración con otros países y el establecimiento de protocolos de protección de la investigación.
El organismo cuenta, en este sentido, con una estrategia de diplomacia científica que busca acompañar a los investigadores e investigadoras a la hora de identificar y afrontar posibles riesgos. El propósito consiste en encontrar un equilibrio que permita mantener una investigación segura sin renunciar a una cooperación internacional activa.
La vicepresidenta adjunta ha incidido en que los acontecimientos que están teniendo lugar en distintas partes del mundo están provocando que Europa se tome “en serio” la diplomacia científica. Según ha indicado, esta nueva realidad está acompañada de una serie de recomendaciones dirigidas a abordar los desafíos del actual contexto internacional.
Cooperación y seguridad científica
Entre los instrumentos disponibles, Díaz ha destacado el papel de las infraestructuras internacionales como herramienta de diplomacia científica. Este tipo de estructuras permite articular relaciones de colaboración en un ámbito en el que el conocimiento y los grandes desafíos superan las fronteras de los Estados.
A juicio de la representante del CSIC, diplomacia científica y seguridad científica se “retroalimentan”, especialmente en un escenario marcado por la carrera tecnológica. Ambos conceptos aparecen estrechamente relacionados porque la actividad investigadora tiene una dimensión internacional y los grandes retos que aborda son también de carácter global.
La institución trata así de combinar la apertura necesaria para colaborar con otros sistemas científicos con el desarrollo de mecanismos de seguridad para la investigación. Díaz ha situado esta doble necesidad en el centro de una estrategia que intenta responder a las consecuencias que las transformaciones políticas y geopolíticas pueden tener sobre la ciencia.
Su intervención se ha producido en un encuentro que reúne en la UIMP distintas perspectivas sobre las transformaciones internacionales y sobre las dificultades para anticipar la evolución de un escenario mundial sometido a numerosas tensiones.
La cuestión científica se integra así dentro de un debate más amplio sobre la reconfiguración de las relaciones internacionales. El curso aborda los cambios que afectan a la gobernanza global y las herramientas necesarias para interpretar un mundo en el que, según sus responsables, resulta cada vez más complicado realizar previsiones.
Un escenario mundial incierto
Durante la inauguración del encuentro, su director, el investigador científico del Instituto de Historia del CSIC Lorenzo Delgado, ha defendido la importancia de la transferencia del conocimiento como vía para comprender y debatir las claves de un mundo que considera “cada vez más complejo”.
“El mundo no está claro”, ha señalado Delgado, que ha descrito un escenario en el que “están pasando muchas cosas” y en el que no existe certeza sobre lo que puede ocurrir en el futuro inmediato. Por esta razón, ha considerado que resulta “cada vez más complicado hacer predicciones” sobre la evolución del contexto internacional.
El investigador ha apuntado también que Estados Unidos “no es lo que era y no lo será en el futuro”, al tiempo que ha destacado la existencia de distintas tensiones que atraviesan el sistema internacional. Ante esta realidad, ha defendido la utilidad de encuentros como el organizado en Santander para aportar información y facilitar un análisis geopolítico.
Delgado ha situado además el cambio climático entre las transformaciones que afectan al escenario mundial. “No solo es que el cambio climático es verdad”, ha afirmado, sino que “el espacio se está transformando”, en un contexto en el que las estructuras internacionales también están cambiando.
El director del curso ha señalado igualmente que “la gobernanza del mundo ya no es la que había en la Guerra Fría”, una evolución que obliga, a su juicio, a analizar cómo se están modificando las relaciones de poder y las estructuras que habían definido etapas anteriores de las relaciones internacionales.
Por ello, ha abogado por reflexionar sobre la reconfiguración de la hegemonía global a partir de una perspectiva disciplinar y mediante el diálogo con la ciudadanía. La transferencia del conocimiento aparece, desde esta perspectiva, como una herramienta para interpretar procesos que presentan un elevado grado de incertidumbre.
En el encuentro ha participado asimismo José Antonio Sanahuja, catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, que ha impartido la conferencia ‘¿Tiene futuro la gobernanza global?’.
Durante su intervención, Sanahuja ha planteado la necesidad de analizar cada etapa histórica para abordar las crisis actuales, dentro de un curso que pretende ofrecer herramientas de reflexión sobre las transformaciones de la gobernanza mundial, las nuevas tensiones geopolíticas y sus consecuencias en distintos ámbitos.
Las intervenciones celebradas en la UIMP sitúan así a la ciencia y la cooperación internacional entre los ámbitos afectados por un escenario de creciente incertidumbre. Desde el CSIC, Díaz ha defendido que la respuesta pasa por potenciar la diplomacia científica, desarrollar medidas que garanticen la seguridad de la investigación y preservar al mismo tiempo la colaboración internacional necesaria para afrontar retos que son globales.
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