Un terremoto de magnitud 6,2 en la escala de Richter ha sacudido a primera hora de este lunes la isla japonesa de Hokkaido, la segunda mayor del archipiélago japonés, sin que exista riesgo de tsunami, según ha precisado la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), que ha pedido atención a la evolución sísmica y a las condiciones de lluvia en las zonas afectadas.

 

Seísmo en Tokachi

 

El temblor se ha producido a las 5.23 horas y ha tenido su epicentro a una profundidad de 83 kilómetros en la parte sur del distrito de Tokachi, según ha indicado la JMA. La agencia le ha atribuido una intensidad de 5+ en su escala sísmica –que mide el grado de agitación en un punto concreto de la superficie terrestre y tiene un máximo de 7– en la ciudad de Urahoro, situada a escasos kilómetros de la costa oriental de Hokkaido.

La magnitud del terremoto ha situado el episodio entre los sismos relevantes registrados en la isla, aunque las autoridades japonesas han subrayado desde el primer momento que no existe riesgo de tsunami asociado al movimiento sísmico. Esta precisión ha sido uno de los principales mensajes difundidos por la agencia tras evaluar el alcance inicial del temblor.

 

Sin alerta de tsunami

 

La Agencia Meteorológica de Japón ha señalado expresamente que “no existe riesgo de tsunami a causa de este terremoto”, por lo que no se ha comunicado una amenaza de oleaje anómalo para la costa de Hokkaido. La advertencia principal se ha centrado, en cambio, en los efectos que pueden producirse en tierra tras un movimiento de esta intensidad.

En las zonas afectadas por fuertes temblores, la JMA ha advertido de que el riesgo de desprendimientos de rocas y deslizamientos de tierra es alto. Por ello, ha recomendado a la población prestar mucha atención tanto a la actividad sísmica futura como a las condiciones de lluvia, factores que pueden incrementar la inestabilidad del terreno después de un terremoto.

Tras el seísmo inicial, la agencia ha indicado que no se han registrado más sismos con una intensidad sísmica de 1 o superior. No obstante, sí ha recogido un movimiento del suelo de largo período de magnitud 1 en diferentes zonas de hasta seis distritos de la isla, un dato que mantiene la vigilancia activa sobre la evolución del episodio.

 

Vigilancia durante una semana

 

La JMA ha recordado, con base en ejemplos pasados, que entre el 10% y el 20% de los terremotos importantes van seguidos de sismos de magnitud similar. Por este motivo, ha recomendado permanecer alerta ante la posibilidad de nuevos temblores de magnitud 5 o superior durante aproximadamente una semana en las zonas afectadas por fuertes sacudidas.

La agencia ha insistido especialmente en mantener la vigilancia durante los próximos dos o tres días, periodo en el que considera necesario extremar la atención ante posibles movimientos sísmicos posteriores. Esta recomendación se dirige de forma particular a las áreas que han sentido con más intensidad el terremoto registrado en la parte sur de Tokachi.

El episodio ha tenido lugar en Hokkaido, una isla situada en el norte de Japón y descrita como la segunda mayor del archipiélago. La ciudad de Urahoro, en el este de la isla, ha sido uno de los puntos donde el seísmo se ha sentido con mayor intensidad, según la medición comunicada por la JMA.

Aunque las autoridades han descartado el tsunami, el mensaje oficial mantiene la prudencia ante la posibilidad de nuevos movimientos y ante los riesgos asociados al terreno. La recomendación de vigilar la lluvia y la actividad sísmica futura busca reducir la exposición de la población a posibles deslizamientos o desprendimientos en las zonas más sacudidas.

La información disponible apunta a que el terremoto principal se ha producido a una profundidad considerable, de 83 kilómetros, y que, tras él, no se han detectado nuevos sismos con una intensidad igual o superior a 1. Aun así, la JMA ha considerado necesario mantener la alerta preventiva durante varios días, en línea con la experiencia acumulada en episodios sísmicos anteriores.

El terremoto de magnitud 6,2 ha vuelto a situar la atención sobre la vigilancia sísmica en Japón, aunque en este caso el escenario comunicado por las autoridades descarta una amenaza marina inmediata. La prioridad se concentra ahora en el seguimiento de posibles réplicas, la estabilidad del terreno y la evolución meteorológica en las áreas afectadas de Hokkaido.