Tras varios cambios en el contexto regional e internacional, el conflicto de Irán se sitúa en una especie de punto muerto. El acuerdo de una primera fase de tregua pendiente de desarrollo posterior a mediados de junio saltó por los aires en unas pocas semanas tras un fuerte intercambio de ataques cruzados entre ambas partes.

Sumario

 

Desde ese momento, Irán y Estados Unidos han desarrollado un proceso de amenazas y fuertes exigencias que dificultan la posibilidad de dar un paso adelante que desencalle la situación. El contexto regional tampoco avanza hacia la estabilidad.

Mapa de los conflictos en Irán y Oriente Próximo a 17 de agosto de 2026 / Imagen: EA

 

Ormuz, centro del pulso

 

En medio del intercambio de violencia propio de las últimas semanas en Irán, el principal centro de atención es el control del estrecho de Ormuz. Irán reafirma su control del estratégico paso.

Teherán ha anunciado además un acuerdo con Omán para crear una ruta segura para la navegación por dicho estrecho, en un intento de levantar un contexto legal de mayor seguridad y confianza.

Mientras se intenta crear ese marco de navegación, se suceden los ataques a buques petroleros de países del Golfo, con especial virulencia contra los de Emiratos Árabes Unidos.

Por el contrario, Estados Unidos también trata de retomar la iniciativa en el conflicto y pone la tensión sobre el bando iraní.

Donald Trump ha vuelto a realizar unas polémicas declaraciones en las que anunciaba que convertirá el estrecho de Ormuz en territorio de Estados Unidos.

Inmerso en este contexto de amenazas disuasorias altisonantes, también se ha filtrado una inminente toma de medidas económicas de sanción y aislamiento político sin precedentes, con la intención de forzar la rendición iraní.

 

Líbano, Yemen y Kurdistán iraquí

 

El escenario tampoco tiene visos de solución a corto plazo en el Líbano. A pesar de los sucesivos anuncios de acuerdo entre todas las partes, se acumulan las acusaciones cruzadas de ruptura de una débil tregua que no es respetada por ninguna de ellas.

Los sucesivos anuncios de negociaciones para un alto el fuego y la promesa de retirada israelí no han tenido, hasta el momento, ninguna influencia sobre el terreno.

Por el lado israelí, el primer ministro Netanyahu acusó a Hezbolá de herir a varios soldados y, como respuesta, atacó un cuartel de la milicia que albergaba civiles en su interior.

Por el contrario, los sucesivos ataques aéreos de Israel sobre el sur del país libanés se han recrudecido y causan decenas de víctimas mortales acumuladas en regiones como la gobernación de Nabatiye.

Esta persistencia de la violencia eleva la cifra de víctimas mortales a 4.400 muertos y más de 12.000 heridos desde que empezaran los ataques israelíes en el mes de marzo.

Pero la tensión se recrudece y extiende a otros focos de la región. Los ataques hutíes prosiguen, ya sea con bombardeos sobre objetivos de otros países, como las refinerías de Arabia Saudí, o con una escalada de tensión contra emplazamientos situados en el propio Yemen.

Entre esos objetivos del interior del país figura el enclave portuario del Mar Rojo de Moca, una plaza controlada por el gobierno yemení.

El Kurdistán iraquí es otro punto de fricción. La coalición internacional liderada por Estados Unidos ha derribado varios drones que, a pesar de no tener un autor declarado, podrían vincularse a intereses iraníes.

El derribo de esos aparatos se produce después de que el régimen de Teherán lanzara en los días anteriores varios proyectiles contra grupos opositores kurdos situados en la zona.

 

Cisjordania y la Franja de Gaza

 

El contexto en Cisjordania cada vez se vuelve más complejo. La estrategia de presión de los colonos israelíes contra la población palestina es cada vez más fuerte.

Israel ha llegado incluso a enviar tropas a un pueblo del norte del enclave palestino donde grupos de colonos habían asediado casas de habitantes cisjordanos.

En la Franja de Gaza, tras el anuncio de la predisposición de Hamás de valorar el abandono de las armas y permitir que el territorio avanzase hacia un nuevo escenario en la segunda fase de la tregua, los ataques de Israel han vuelto a aparecer.

Los bombardeos han afectado a varios lugares de la zona, con lanzamientos de drones sobre Jan Yunis y la ciudad de Gaza.

En este contexto de violencia, la cifra total de víctimas desde el inicio del conflicto alcanza los 73.400 muertos, al menos 1.260 de ellos y más de 4.150 heridos desde que entrase en vigor el alto el fuego de octubre del año pasado.

Las conversaciones entre Israel y Líbano no tienen efecto sobre el territorio, donde el contexto de violencia y tensión no cesa y amenaza con extenderse a otros lugares de la región, tal y como viene ocurriendo en las últimas semanas.

Así lo demuestran tanto los ataques hutíes en Yemen como los bombardeos sobre el Kurdistán iraquí, dos frentes que se suman a un escenario regional todavía sin salida negociada.

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